Tuve la culpa de no haber insistido en mi punto. Cedí ante la autoridad cuando creía tener razón. Ese es otro ejemplo de cómo no investigar. Lo anoto aquí como advertencia para los jóvenes. Si están seguros de sus datos, deben defender su postura.
(Cecilia Payne-Gaposchkin)
Descubrir de qué está compuesto nuestro Universo es un hito tan trascendental como lo fue el descubrimiento de la evolución por Darwin, la gravedad por Newton o la relatividad por Einstein. Y, sin embargo, el nombre de la científica detrás de este hallazgo es todavía poco conocido: Cecilia Payne-Gaposchkin.
Cecilia, tras graduarse y haber culminado la beca de posgrado, entró a trabajar como asistente técnica en Harvard nuevamente con Shapley de supervisor. Esta nueva vida después del doctorado le trajo consigo problemas económicos. Ahora como trabajadora ya no recibía dinero antes del mes, sino que recibía un pago al terminarlo. Ella misma cuenta que tuvo que empeñar sus joyas y su violín para poder hacer frente a esta situación.
Cecilia siguió trabajando arduamente como siempre lo había hecho, pero no tenía el mismo salario que un hombre. También instruía a estudiantes sin ser nombrada profesora, pero no recibía ningún reconocimiento. Shapley propuso ascender a un mejor cargo a Cecilia al entonces presidente de la Universidad Lawrence Lowell, pero él que tenía un machismo fuerte y predominante rechazó la idea, y así como había puesto muchas interferencias a otras mujeres de la institución prohibió que Payne ascendiera mientras él viviera.
Cecilia no dejó de ser tan estudiosa por estas frecuentes injusticias que sufría y al acordarse de la antigua petición de Shapley sobre seguir los estudios de Leavitt y un consejo de realizar una segunda parte de su Atmósferas estelares, comenzó a escribir un estudio sobre las estrellas de gran luminosidad. Mientras observaba los espectros de las estrellas más luminosas se comenzó a dar cuenta que el brillo aparente de estrellas en cúmulos distantes no concordaba con sus tipos espectrales. Esto quiere decir que las estrellas O, que son las más brillantes debían de ser un poco más brillantes. Cecilia asumió la hipótesis que esto podría deberse a que algún material entre las estrellas y nosotros atenúa su brillo.
Hoy en día a este fenómeno se le llama absorción interestelar y se debe a finas partículas de polvo existentes en todo el universo que absorben una parte de la luz al ser chocada con ellas. Este nuevo hallazgo de Cecilia no era bueno para Shapley, ya que si existiera este material opacador de luz entre las estrellas y nosotros los cálculos de las distancias interestelares que había realizado su Querido director estarían un tanto desfasados. Payne, con consideración hacia su amigo y jefe, optó por no tomar en cuenta su propia hipótesis intentando incluso ayudar a Shapley a encontrar pruebas para respaldar sus cálculos.
En julio del año 1929, cuatro años después que Cecilia presentara su tesis, Henry Norris Russell publica en el Astrophysical Journal con el título On the Composition of the Sun’s Atmosphere. Sobre la composición de la atmósfera del Sol fue producto de la fuerte impresión que le había causado Cecilia Payne y de vigorosos análisis que había realizado después de haber reflexionado sobre esta área de estudio.
Aquí Russell terminó concluyendo que efectivamente el Sol tenía una proporción abundante de Hidrógeno y Helio en comparación a la minúscula cantidad de otros elementos. El reconocido astrónomo no otorgó el reconocimiento que merecía Payne, pero admitió en una pequeña parte que los resultados obtenidos de la señorita Payne eran sustancialmente correctos. Es necesario recalcar que al principio el escrito de Russell no tuvo una buena acogida, pero por ser docto en la materia y al ser tomado en serio por ser un astrónomo hombre, otros científicos replicaron los experimentos y llegaron a la misma conclusión. Lo malo del asunto es que, al final, Russell se llevó gran parte del crédito por no decir todo el reconocimiento.
Al poco tiempo se comprobó que existía el polvo interestelar y que las distancias y tamaños de los objetos astronómicos eran más grandes de lo pensado. Esto desmoronó a Shapley y nos enseña nuevamente como Payne dió la espalda nuevamente a otra de sus hipótesis, pero esta vez no por miedo si no por amistad.
En 1932 muere Adelaide Ames, otra astrónoma del equipo de Harvard. Adelaide era la mejor amiga de Payne, tanto que les dieron el apelativo de las gemelas celestiales. Tras su muerte, Cecilia quedó en depresión y tuvo que ser animada por sus compañeras de trabajo a viajar por un tiempo para despejarse. Payne aceptó estas ideas e hizo un viaje hacia los observatorios del norte de Europa. En su viaje visitó muchos lugares siempre acompañada de su telescopio personal de 9’’.
Dentro de su recorrido estaba planeado ir a Rusia a visitar a su amigo Boris Gerasimovic el cual era director del observatorio de Pulkovo. Aunque varios de sus contactos y amistades le recomendaron no ir, debido a que Estados Unidos no tenía buenas relaciones con la Unión Soviética, Cecilia se dirigió igual a Rusia. Cuando llegó a la ciudad se dio cuenta de la fuerte realidad que atravesaba el país. La escasez de comida y las condiciones de vida que tenía su propio amigo siendo director del observatorio eran terribles. Incluso, cuenta Cecilia, una joven mujer le imploró que la sacara del país y que podía trabajar de cualquier cosa si lo hacía. Para Cecilia esas dos semanas que pasó en Rusia fueron como pasar una vida completa.
Al salir de Pulkovo se dirigió a Alemania y ahí encontraría nuevamente a Eddington, el que la había introducido en el mundo astronómico cuando ella era joven, en una conferencia. Tímida no se atrevió a acercársele y se tuvo que sentar al fondo del salón. Ahí, un joven de su edad llamado Sergei Illarionovich Gaposchkin la reconoció. Le contó que había recorrido 240 km en bicicleta con la esperanza de encontrarla en esa conferencia, también le entregó un documento en el que contaba la situación desesperada en la que se encontraba.
En el texto le relató que era un emigrante ruso que se enfrentaba a la persecución nazi y que él había laborado en muchos trabajos para poder alcanzar su sueño de niño que era el llegar a ser astrónomo. El problema era que no podía ir a Rusia porque pensaban que era espía alemán y en Alemania pensaban que era espía ruso. En su carta también le comentó que su tesis doctoral sobre las estrellas binarias eclipsantes estaba basada en los artículos de Shapley y de la misma Cecilia. Además, hace poco había perdido su trabajo en el Observatorio de Babelsberg por razones políticas.
Cecilia luego de leer el documento, le prometió al día siguiente que haría todo lo posible para ayudarlo. Años más tarde Gaposchkin contaría que se asombró mucho de que Cecilia sea tan joven ya que pensaba que como astrónoma famosa sería tan mayor como Jump Cannon (a quien le dedicamos un artículo2).
Payne convenció fácilmente a Shapley de apoyar a Sergei. Shapley no tenía ningún problema con ayudarlo ya que él ya había ayudado a algunos científicos extranjeros. El problema era cómo sacaban a Gaposchkin de Europa. Payne que ya tenía la nacionalidad americana desde 1931 viajó a Washington para hacer toda la documentación necesaria. Mientras hacía el papeleo, el 28 de diciembre de 1932 Cecilia recibió el premio Annie Jump Cannon de la mano del mismo Russell por su trabajo en la interpretación de espectros estelares. El año siguiente, en noviembre de 1933, lograron traer a Sergei e instalarlo en Cambridge. En esos momentos Sergei hablaba muy poco el inglés y Payne tenía que comunicarse con él en alemán. Por esta razón pusieron al científico ruso bajo la supervisión de la astrónoma, incluso el pago para Sergei salía de los fondos del proyecto de Cecilia.
Pasó poco tiempo para que el trabajo académico se volviera en un afecto más íntimo y en 1935 se casaron en Nueva York. Shapley no solo fue su director y su amigo si no también su testigo de bodas. Cuando Shapley anunció sobre la boda ocurrida, todos se asombraron del romance surgido en el trabajo ya que la gente de la institución no veía nada en común entre ambos astrónomos. Con Sergei lograron tener tres hijos: Katherin, Edward y Peter.
Un acontecimiento importante en la vida de Cecilia fue en 1938 cuando Lowell, su enemigo número uno, dejó la presidencia y Harvard reconoció a varias astrónomas entre ellas a Payne nombrándola como astrónoma Phillips.
Cecilia siguió dedicándose a la astronomía y durante su largo matrimonio, ella y su esposo colaboraron en varios estudios especializándose en el estudio de las estrellas variables.
Con el pasar del tiempo Cecilia se nombró a sí misma como Cecilia Payne-Gaposchkin no dejando su apellido de lado como era usual en esos tiempos, También, aunque ya era astrónoma Phillips recién se le consideró como profesora titular en 1956. Por fin, tras dar clases por más de 20 años recibía un título como profesora. Ya como profesora titular, fue elegida directora del departamento.
Otorgando toda su vida a la investigación astronómica Cecilia Payne-Gaposchkin murió a los 79 años el 7 de diciembre de 1979. Luego de mostrarnos que las estrellas están conformadas de Hidrógeno y Helio, Cecilia murió de cáncer de pulmón debido a un vicio que nunca pudo dejar: el cigarrillo. Según ella, aparte de la astronomía una cajetilla y una cerilla era todo lo que necesitaba.
Notas
1 Para conocer más sobre la vida de Cecilia Payne, les recomendamos la lectura de nuestro artículo Mujeres estelares: Cecilia Payne, el inicio de un legado.
2 Acceso a nuestro artículo Annie Jump Cannon: la belleza en la clasificación estelar.















