En el corazón de la Amazonía de Perú, donde la biodiversidad se entrelaza con la ancestralidad, ha surgido una oportunidad desarrollo sostenible: se trata de la cría de abejas sin aguijón, también conocidas como abejas nativas. Este ingenioso sistema permite preservar los ecosistemas y apunta a convertirse en un motor económico sostenible para las comunidades indígenas y rurales de Loreto. Mientras la deforestación y el cambio climático amenazan la estabilidad ecológica del planeta, el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) lidera este movimiento junto a pobladores y emprendedores.

Perú tiene 175 especies de abejas

Perú alberga 175 especies de abejas que juegan un papel crucial en la polinización de las plantas. A pesar de su relevancia, las abejas sin aguijón han sido históricamente ignoradas, relegadas al fondo de la diversidad apícola del país. El proyecto iniciado en 2017 por César Delgado y el IIAP busca cambiar esta narrativa. La iniciativa no solo busca reactivar la producción artesanal de miel, sino hacerlo de manera sostenible, impactando positivamente tanto la economía como el medio ambiente.

“Queremos que las comunidades comprendan el potencial de estas abejas nativas, no solo por el producto que generan, sino por su valor en la conservación de nuestros bosques”, destaca Delgado. Su esfuerzo ha permitido que comunidades indígenas como los Awuajún, Asháninkas, Ticunas y Kukama Kukamiria se beneficien de un método de crianza más seguro y eficiente.

Innovación en la extracción

Tradicionalmente, los pobladores amazónicos extraían miel talando árboles o trasladando nidos de abejas enteros, un proceso que amenazaba su hábitat. La renovación de este enfoque mediante técnicas de meliponicultura ha transformado esta práctica en una actividad sostenible. Al recuperar nidos dañados y aplicar técnicas de división, el IIAP ha demostrado que es posible obtener hasta 16 nidos a partir de uno solo, maximizando así la producción y evitando la tala de más árboles.

“En un año, con buena gestión, podemos alcanzar hasta cuatro cosechas, lo que antes tomaba un año entero en su hábitat natural”, explica Delgado. Esto significa que, mediante un manejo adecuado, las comunidades pueden producir más de 7 litros de miel cada tres meses por cada nido, lo que trae consigo un aumento en la oferta y la demanda del producto.

El oro líquido con propiedades medicinales

La miel de las abejas sin aguijón no es solo un endulzante; es un elixir medicinal. Las comunidades amazónicas han utilizado esta miel durante generaciones, aprovechando sus propiedades nutritivas y curativas. A diferencia de la miel convencional, la miel de estas abejas es menos espesa y tiene un sabor característico, rico en matices cítricos. Contiene compuestos beneficiosos, que van desde propiedades antiinflamatorias hasta antisépticas.

Gracias a la diversidad de plantas que estas abejas polinizan, su miel se enriquece con nutrientes y propiedades que refuerzan su valor medicinal. Investigaciones recientes del IIAP han evidenciado que hasta 140 metabolitos diferentes se pueden encontrar en esta miel, algunos de los cuales tienen potencial contra enfermedades como el cáncer y el VIH.

Economía sostenible

Desde que se comenzó con este enfoque de meliponicultura, las reservas económicas de las comunidades han mejorado considerablemente. Un estudio del IIAP indicó que el 45% de la producción de camu camu en ciertas áreas depende directamente de la polinización de las abejas. Esto no solo resalta la importancia de proteger a estos insectos, sino que también establece su valor en la economía local.

La miel de abeja sin aguijón ha visto un notable aumento en su precio, pasando de 15 a 70 soles en Loreto, y en algunos lugares alcanzando los 200 soles. Este cambio beneficia a los productores y atrae la atención del turismo eco-sostenible, lo que permite crear un círculo virtuoso donde la conservación se traduce en ingresos económicos.

Conexión cultural y científica

El empoderamiento de las comunidades indígenas a través de la meliponicultura también ha despertado un nuevo diálogo entre el conocimiento ancestral y la ciencia moderna. Investigaciones relevantes han demostrado que el conocimiento acumulado por generaciones sobre el uso de la miel se encuentra respaldado por descubrimientos científicos que validan sus propiedades curativas.

Derechos reconocidos: un hito legal en Perú

En un avance sin precedentes, Perú se convirtió en 2025 en el primer país del mundo en reconocer a las abejas sin aguijón como sujetos de derecho. Esta histórica decisión garantiza a estas especies un marco legal que protege su existencia y conserva su hábitat. Las ordenanzas aprobadas en localidades como Satipo (Junin) y Nauta (Loreto) establecen derechos específicos que deben ser respetados, tales como:

  • Derecho a existir y prosperar sin ser exterminadas.

  • Derecho a un hábitat sano y libre de contaminación.

  • Derecho a condiciones ambientales y climáticas estables.

  • Derecho a la representación legal frente a daños o amenazas.

  • Derecho a medidas activas de protección y restauración de su entorno.

Este enfoque innovador redefine la conservación como un acto que va más allá del mero resguardo de especies, convirtiendo a las abejas en actores legales que deben ser protegidos. Este cambio ha cultivado una mayor conciencia acerca de la importancia de las abejas y ha impulsado políticas orientadas a su salvaguarda.

Retos y oportunidades

A pesar del progreso, las abejas sin aguijón enfrentan desafíos significativos, desde la deforestación hasta el uso de pesticidas, que amenazan su hábitat. Sin embargo, mediante una estrategia de bionegocios y la colaboración interinstitucional, es posible construir un futuro en el que la conservación y el desarrollo económico vayan de la mano.

La labor del IIAP y sus aliados, como ONG y comunidades indígenas, se dirige hacia el fortalecimiento de la meliponicultura como un modelo sostenible, promoviendo no solo la cría de abejas, sino la restauración de ecosistemas degradados a través de prácticas agrícolas responsables.

Casos de éxito

Un ejemplo destacado es la comunidad de San Francisco, donde Heriberto Vela ha reproducido hasta 80 nidos de abejas y combina su producción con la diversidad turística de la región. Aquí, los turistas no solo adquieren miel, sino que también acceden a artesanías locales, generando así una economía circular que respeta la cultura indígena y la biodiversidad del entorno.

Con la firme intención de replicar este modelo en otras comunidades de Loreto y del país, se abre una ventana de oportunidad para redireccionar el enfoque de la producción atrapada en sistemas destructivos hacia un mundo en el que la naturaleza y la economía coexistan en armonía.

La revolución de las abejas sin aguijón en Loreto es un brillante ejemplo de cómo la integración de la sostenibilidad en la economía local puede ofrecer una solución viable a la crisis ambiental actual. Así, se demuestra que proteger la biodiversidad puede ser tanto un compromiso ético como una oportunidad económica, y que en la unión de tradiciones ancestrales y avances científicos se esconde la solución para un futuro más sostenible. Las abejas sin aguijón son más que un recurso: son custodios de nuestro entorno, y su protección es esencial para el equilibrio ecológico de la Amazonía.

Sus hábitats en serio peligro

Si bien las abejas sin aguijón cuentan con derechos, también es cierto que más del 50 % de sus hábitats se encuentran en alto riesgo de pérdida por efectos de la deforestación en la Amazonía peruana. Según un estudio revelado a finales de 2025, las abejas sin aguijón Melipona ebúrnea y Tetragonisca angustula serían las más afectadas.

El estudio se realizó en la Reserva de Biosfera Avireri-Vraem, en Junín (otra región de la selva peruana), con la colaboración de comunidades Asháninka. Allí se identificaron 51 colmenas silvestres y se comprobó que las abejas aprovechan 21 especies de árboles para construir sus hogares. Entre las especies vegetales que consumen se tiene a: Guarea guidonia (requia), Ficus insipida (renaco), Aniba gigantiflora (mohena) y Cedrelinga cateniformis (tornillo). El problema es que muchos de estos árboles figuran entre los más talados ilegalmente en dicha región, lo que se traduce en la afectación de las poblaciones de estas abejas.