Pensar en cultura dentro de las estéticas contemporáneas no es otra cosa que pensar en la acción humana que está moldeada por la propia naturaleza en la que se construye el mundo de la cultura y que dentro de esta cultura amplia existen otras diversidades culturales.

Con características y modalidades particulares, es decir, de hacer y pensar, y que a su vez es el producto de la vinculación del hombre con la naturaleza produciendo hechos culturales.

Pues bien, se sabe que la cultura se desarrolla y transforma, ya que, como producto del humano, siempre estará en movimiento, que estará a sí misma indicada por las acciones que, sin duda, son condicionadas por el espacio y su lugar donde se desarrolla; por lo tanto, podremos decir que la cultura está viva como una simplificación de la sombra.

Por tanto, su producción se desarrolla en moldes ideológicos de grupos asociativos en los que interactúan y son adaptativos a la forma de vida.

Pero es lógico entender entonces cualquier visión de análisis de la ciencia contemporánea sobre las guerras, el hambre, la falta de agua o la toma de territorios, tanto del pasado como de nuestros días. Pensar que la arqueología del presente pueda criticar o analizar la tragedia de Medio Oriente como Gaza, Palestina, Siria, etc. Cambios culturales sin ver en nuestro laboratorio de narrativa de la ciencia contemporánea, que se yuxtaponen a un proceso de demografización del territorio, con un claro proceso de conquista territorial y un cambio de cultura occidental en el mundo oriental.

Entonces, la conquista de pequeños y grandes territorios de poblaciones nativas con culturas ancestrales no es más que una colonización de reemplazo y sustitución, cuya narrativa incivilizada no es otra que vivir entre desierto, dunas y viento como la simplificación de las sombras.

Buscando la justificación dentro de nuestras narrativas ideológicas: ¿qué es lo correcto y cuál será el aspecto del humanismo no académico ante un Estado dentro de otro? Y que en la mayoría de los casos es distinto, no hay comunidad compartida y por lo cual el pensamiento humano debe estar sometido a una tragedia. Pero hay otras genialidades de pensamiento para consultar para no caer en una narrativa discursiva hegemónica de las masas occidentales. Entonces, ¿qué es la construcción negativa sobre el multiculturalismo en la simplificación de las sombras? Son los distintos procesos de modernización para situarse en una singularidad de narrativa lógica determinada que construye sociedades contemporáneas hipócritas y reguladoras de culturas como un modelo hegemónico de diseño.

Como una epopeya en la simplificación de las sombras. Una narrativa del buen humanismo contemporáneo en la que cada individuo vive líricamente como un sujeto aislado o solo, no en comunidad porque no comprende el capitalismo que lo lega y que se enfrenta a lo trágico buscando su santificación de la humanidad. Es decir, nada debe ser compartido en colapso, siempre, como lo socializa la sociedad, vivir líricamente tiene su propia tragedia y acaba mal.

Como lo son las culturas orientales de cada discurso social y político, como eje único de discusión la crítica humana a esa cultura.

Pero lo trágico no es el final porque, a pesar de que cambie la cultura, esta vuelve más como una epopeya o épica territorial porque la retórica se cobra su precio creando una concepción nueva romántica de la cultura anterior.

Pero siempre habrá un tiempo y un espacio, no solo para la mímesis o la apotema en los sentidos de la sombra, sino también para la narrativa, para la apate, para la ilusión estética que convoca la catarsis o la purga; allí donde la respuesta no sea necesariamente la desgracia de la pregunta, sino la apertura a múltiples resonancias de la cultura estética contemporánea de las masas.

Homenaje a las víctimas de Gaza: “Cadáveres anónimos”

Cadáveres anónimos.
Ningún olvido los reúne,
Ningún recuerdo los separa...
Olvidados en la hierba invernal
Sobre la vía pública,
Entre dos largos relatos de bravura.
Y sufrimiento.
"¡Yo soy la víctima!"
"¡No, yo soy la única víctima!"
Ellos no replicaron:
"Una víctima no mata a otra.
Y en esta historia hay un asesino
Y una víctima". Eran niños,
Recogían la nieve de los cipreses de Cristo
Y jugaban con los ángeles porque tenían. La misma edad... huían de la escuela
Para escapar de las matemáticas
Y la antigua poesía heroica. En las barreras,
Jugaban con los soldados
Al juego inocente de la muerte.
No les decían: dejad los fusiles
Y abrid las rutas para que la mariposa encuentre
A su madre cerca de la mañana,
Para que volemos con la mariposa
Fuera de los sueños, porque los sueños son estrechos
Para nuestras puertas. Eran niños,
Jugaban e inventaban un cuento para la rosa roja
Bajo la nieve, detrás de dos largos relatos
De bravura y sufrimiento.
Luego escapaban con los ángeles pequeños
Hacía un cielo límpido.

(Mahmud Darwish)

Traducción del árabe: María Luisa Prieto.