Arbúcies es un pueblo de la provincia de Girona, situado en el levante del macizo del Montseny, formando parte del Parque Natural Reserva de la Biosfera del Montseny. El pueblo nació hace más de 1100 años alrededor de la iglesia parroquial de Sant Quirze i Santa Julita. Actualmente tiene una población de 6500 habitantes, la gran mayoría viviendo en su núcleo urbano, que ha ido creciendo con los años en torno a la plaza de la Vila. Arbúcies destaca por un entorno natural privilegiado, en un precioso valle surcado por la riera, rodeado de altas montañas con parajes naturales impresionantes, y con ejemplares arbóreos de variadas especies, algunos de ellos catalogados de árboles monumentales, a pesar de ello, en este artículo nos fijaremos en un árbol urbano por excelencia.

El Árbol de la Libertad

En medio de la plaza de la Vila de Arbúcies, presidiendo todo el espacio, sobresale el llamado Plátano de la Libertad (también llamado Árbol de la Libertad), uno de los signos de identidad del pueblo de Arbúcies. El plátano (Platanus hispánica) fue plantado en la segunda mitad del siglo XIX, pero se desconoce el año exacto. Según el historiador y folclorista Víctor Balaguer (1824-1901), fue después de la Revolución de 1868; oficialmente se considera que fue plantado en 1873, cuando se proclamó la Primera República Española.

Está documentado que en aquella época se plantaron “árboles de la libertad” en muchas poblaciones de Catalunya, en que el espécimen vegetal, que podía ser un plátano de sombra, roble, olmo, encina o tilo, se convertía en una metáfora perfecta del valor revolucionario por excelencia, la libertad, que se pretendía que había de nacer, ser duradera, bien arraigada, sólida y protectora. El valor simbólico de los árboles de la libertad había alcanzado previamente una gran difusión durante la Revolución Francesa, pero tenía sus orígenes en las antiguas colonias angloamericanas que se independizaron fundando Estados Unidos.

Los liberales “arbucienses” no podían haber elegido un lugar más adecuado para plantar el “Árbol de la Libertad”, puesto que la plaza de la Vila es el núcleo original de Arbúcies, donde se ubica la iglesia parroquial de Sant Quirze i Santa Julita, y donde el Ayuntamiento presidía la plaza (hasta hace poco tiempo, actualmente situado fuera de la plaza). También las mejores casas del pueblo estaban situadas en esta plaza, como Can Riera, el Graner o la Gabella.

A la plaza se accede desde poniente por la calle Mayor, y por el sur a través de la estrecha calle del Vern, que entra a la plaza bajo un arco. Por el lado levante sólo se podía entrar por las escaleras junto a la iglesia que llevaban a la calle del Pont y al Sorrall, hasta que después de las guerras carlistas se abrió la calle de Prat i Marcet. Se trata de una bonita plaza porticada medieval, en la que el Plátano de la Libertad supone el elemento central principal.

Tercera guerra carlista y el Árbol del Recreo

La Tercera Guerra Carlista fue una guerra civil española, ocurrida de 1872 a 1876, que enfrentó los partidarios tradicionalistas del duque Carlos, pretendiente carlista al trono, a los gobiernos liberales entre los reinados de Amadeo I y Alfonso XII. La guerra provocó hasta 50000 bajas militares y ocurrió sobre todo en el País Vasco, Navarra, Teruel, Castellón y Catalunya (muy especialmente en el Montseny).

En 1875, en plena Tercera Guerra Carlista, las fuerzas tradicionalistas del general Francesc Savalls, comandadas por el brigadier Francesc Huguet, ocuparon Arbúcies. Una de las primeras acciones carlistas pretendía arrancar y quemar el Árbol de la Libertad por su sentido liberal. Los arbucienses intentaron convencer al caudillo Huguet de que el árbol no tenía ningún significado político para ellos, y en cambio sí era el principal ornamento de la plaza, sirviendo de esparcimiento lúdico a los vecinos. Finalmente, cuando el grupo de carlistas ya estaba a punto de destruir el árbol, Huguet accedió a los ruegos de los arbucienses y amnistió el Árbol de la Libertad, a cambio de poner un letrero con el nombre “Árbol del Recreo”. ¿Cómo convencieron a los arbucienses al brigadier, que era un luchador taciturno y aguerrido? ¿Quizás el plátano de sombra le recordaba al gran parque de la dehesa de Girona, donde él había nacido? Nadie lo sabe, pero el brigadier Francesc Huguet dio orden a sus tropas de respetar el árbol.

Pero la tropa carlista veía en esta nueva denominación “Árbol del Recreo” una estratagema liberal, y susurraba a la espalda del Huguet, pensando que les tomaban el pelo, al ver que se les negaba el gozo de cortar el árbol que para ellos representaba el demonio (la libertad, tan odiada por los tradicionalistas carlistas). Al grito de “Dios, patria, fuero y rey”, que representaba sus postulados políticos, presionaban a su caudillo para cortar el árbol. Víctor Balaguer explica que fue entonces cuando Huguet, firme en el cumplimiento de la palabra dada a los arbucienses, mandó colocar delante del plátano cuatro centinelas carlistas con bayoneta calada con la orden de hacer respetar su mandato. Así fue como, paradójicamente, los aguerridos carlistas otorgaron Guardia de Honor al Árbol de la Libertad (ahora bajo el nombre de "Árbol del Recreo"), en vez de cortarlo y quemarlo como quería la tropa.

Las tropas carlistas conquistaban pueblos del Montseny, pero no tenían capacidad militar para poder conservar sus conquistas, de modo que cuando llegaban refuerzos de tropas liberales solían abandonar los pueblos para irse a zonas más remotas. Cuando los carlistas se marchaban del pueblo de Arbúcies, los arbucienses sacaban el rótulo "Árbol del Recreo" y lo guardaban, pero no demasiado lejos, porque cuando volvían los insurrectos había que reponer el cartel protector. De esta forma ha llegado hasta nosotros el Árbol de la Libertad. Perdida la Guerra Carlista, Francesc Huguet volvió a su Girona natal donde recuperó el oficio de alpargatero que ejercía antes de su enrolamiento a las órdenes de Savalls. Huguet murió olvidado en su alpargatería del Puente Mayor, pero gracias a él todavía hoy disfrutamos del Árbol de la Libertad de Arbúcies.

Sardanas en torno al Árbol de la Libertad

Seis años más tarde del episodio bélico, en 1881, una expedición de ilustres excursionistas catalanes, encabezada por Artur Osona y Ramon Arabia, participada por Gabriel Miró, Josep Canal, Àlvar de la Gándara, Alfons Rosset y Modest Lleó, atraviesa a pie todo el Montseny, empezando el 26 de marzo desde el pueblo de Breda, pasando por el valle de Santa Fe, subiendo a las montañas de Turó de l’Home, las Agudes, Matagalls, y bajando al pueblo de Viladrau, llegan el 30 de marzo a Arbúcies. Los expedicionarios admiran la plaza de la Vila con el Árbol de la Libertad en medio, destacando que en su entorno los arbucienses están bailando una sardana. En su cuaderno de notas los expedicionarios escribirán:

En la plaça estan ballant una sardana més d’un centenar de persones; la gran rodona va movent-se cadenciosament al so de la tenora, fluviol i tamborino, voleiant airosament los blancs mocadors de les donzelles i les vermelles barretines dels minyons.

Los excursionistas terminan su larga travesía del Montseny bailando con los arbucienses alrededor del plátano, que parece haberse convertido en ese momento en el Árbol del Recreo, como lo habían bautizado seis años antes para salvarlo del incendio carlista.

Centenario

Durante muchos años, a la sombra del Plátano de la Libertad se ha cobijado el mercado semanal. Bajo su denso ramaje han pasado rebaños de ovejas que bajaban de la montaña y entraban en Arbúcies por la calle Mayor. En 1973 se celebró el primer centenario del Árbol de la Libertad, y el literato local Joaquim Horta fue el autor de un poema en su honor. El poema, originalmente escrito en lengua catalana, dice:

Sota el teixit dels teus braços de fusta,
un segle d'història, Arbúcies, ha trenat.
Tot presidint la porticada plaça,
que és claustre, festa i mercat,
has conegut les gestes de la Vila.
Diades d'alegria, de pau i de temor.
I alçant al cel, les branques, amatent,
ets el símbol del treball i la llibertat.
Gegant immòbil, arbre sagrat,
senyera airosa de la Vila.
Parla i explica la historia. que guardes, fa cent anys!

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Plaza de la Vila, con las bóvedas y el Árbol de la Libertad, 2012. Arbúcies, Girona, España.

Actualmente, el Árbol de la Libertad es un plátano de gran altura, que supera los 13 m, con un perímetro del fuste de 3,4 m y una copa media de casi 19 m. Pero más allá de las dimensiones y las características biológicas, lo que le da auténtico valor es su significado histórico, realzado por la magnificencia de encontrarse en medio de edificaciones y ocupar con su ancha copa, de aspecto fenomenal, toda la plaza medieval, lo que provoca que parezca mucho mayor de lo que es. Por todo ello es un árbol protegido por la orden 1990.02.08 de la Generalitat de Catalunya, árbol con matrícula de protección AM 34.009.01.

Epílogo

Cuando ya tenía el artículo acabado, nuevos estudios históricos parecen dudar de la fecha de germinación del árbol, fijada oficialmente hasta ahora en 1873, y la sitúan con anterioridad a 1870, lo que podría invalidar la teoría de que era un árbol plantado con motivo del nacimiento de la Primera República Española. Sea como sea, y mientras no tengamos estudios dendrológicos concluyentes, daré por verdadera la leyenda contada hasta ahora, puesto que el nombre Árbol de la Libertad, para referirse al plátano de Arbúcies, es un topónimo popular usado desde hace muchas décadas. Además, ¿hay algún nombre más bonito que Libertad para un árbol como el plátano de sombra de la plaza de la Vila de Arbúcies?