De nuevo esta mujer está desatando su ira, lanzando toda su energía en contra nuestra. Es su respuesta cuando no recibe atención, cuando la reprimimos tras las puertas de un armario. Se llama Lilith; sus estallidos de rebeldía nos avergüenzan frente a los demás desde hace muchos años. Ya hablaban de ella en textos hebreos de la antigüedad, 500 d.C., y aun más atrás, en el 2.000 a.C., en la epopeya sumeria Gilgamesh y el árbol de Huluppu. Lilith es la primera mujer de la Creación, la primera esposa de Adán, que se negó a ser sumisa y obediente. Escapó y se convirtió en una figura demoníaca asociada a la destrucción, al caos, al pecado, al vicio y a la lujuria.
Lilith habita en cada uno de nosotros; es aquí donde surge la paradoja. Para conducir esa energía, primero debemos permitir que fluya. Solo al disolver las defensas frente a lo reprimido, dejamos de ser dominados por ese impulso y podemos conducir esa energía hacia un fin constructivo. Este proceso suele venir acompañado de una lucha cuerpo a cuerpo; atraviesa diferentes capas de nuestros órdenes internos y sociales. Las más complejas son las leyes de convivencia, que tienden a premiar la negación de nuestra individualidad. Aunque nuestra naturaleza es compleja y libre, la encerramos por la necesidad de ser aceptados, amados, a pesar de esta parte oscura que tenemos.
La vida, al igual que una obra de arte, cuando su valor reside solo en la técnica y no en su espíritu, en su autenticidad, al ser despojada de su esencia, no conecta con el espectador y se convierte en una experiencia irrelevante. Sin embargo, expresiones como el cine pueden actuar como un puente, el punto de encuentro donde se reconcilia la sombra creadora. Para Carl Jung, el fin no es la perfección, sino la integración. Un proceso que nos libera del dominio del inconsciente y evita que aquello que ignoramos se convierta en destino.
Abrir el armario y confrontar lo que habita en nuestro interior o en los demás provoca una sensación vertiginosa. Tres cineastas cruzan ese umbral; con sus obras exponen temas controversiales y logran transmutar las sombras del alma, iluminando así nuestra condición humana. Cada uno con su lenguaje creativo: Joachim Trier The Worst Person in the World, Darren Aronofsky Black Swan, Lars von Trier Nymphomaniac
The worst person in the world
Julie cambia permanentemente de vocación, empleos y parejas. Se guía por su intuición en cada elección que hace. Ha estudiado medicina y psicología; desde hace un tiempo trabaja en una librería. En todos los inicios existe el entusiasmo y parece que ha encontrado lo que busca.
Tiene una relación de pareja estable con Aksel; él quiere ser padre, tener hijos con ella, pero Julie no tiene instinto maternal y se rebela contra ese rol. Vive el conflicto cuando acompaña a Aksel a pasar un fin de semana junto a un grupo de amigos de él, que tienen hijos. El grupo la interroga acerca de su vida personal y trabajo. Cuestionan las elecciones que ha hecho. Escucha los comentarios, una voz que es la de la sociedad, una que exige comportarse según la norma. Lo que todos hacen es lo correcto.
Julie escribe textos; Aksel lee uno que le parece bueno. Cree que debería publicarlo, pero a ella no le interesa hacerlo. Más adelante, Eivind, su nueva pareja, encuentra en la basura unos escritos de Julie. Además de considerarlos buenos, le dice que le permiten conocerla más. Ella lo increpa por estar invadiendo su intimidad, lo agrede verbalmente calificándolo de experto en relajo, de conformista y sin ambiciones profesionales.
Las relaciones con Aksel y Eivind no la satisfacen; ambos intentan encerrarla, imponiendo sus ideas, determinando lo que debe hacer. Ella se rebela de formas diferentes. Con Aksel busca un amante, Eivind, para no convertirse en madre. Con Eivind1,autosabotea su talento en la escritura. Entre ellos actúan como espejos mutuos; reflejan el autoboicot, perjudicando lo que podría significar avanzar hacia sus propósitos.
La rebeldía de Julie es con la energía masculina, la autoridad, el éxito profesional y el dinero; se visibiliza a través de la relación compleja que tiene con su padre. A pesar de que ella hace todos los esfuerzos por acercarse a él, este no le presta atención. Por algún tiempo Julie le enviaba los textos que escribía por correo, pero él nunca los leía. Es un hombre incapaz de darle cariño y regalos, pero sí lo hace con su hermanastra. Después de un viaje con hongos alucinógenos, Julie llega a niveles más profundos de su inconsciente, se enfrenta a su padre y logra descubrir la relación que tiene con él y cierra el ciclo. En ese momento comienza a existir. En la escena final de la película, Julie está mirando por la ventana y observa con cariño a su expareja, Eivind, quien está junto a su familia, su mujer e hijo. Julie está sentada en su escritorio retocando la foto de una mujer, la esposa de Eivind. Convertida en fotógrafa, Julie está sola en un departamento luminoso y calmado, equilibrada en su independencia.
Black Swan
La búsqueda de la perfección y la integración de opuestos.
Nina es una bailarina de ballet clásico que tiene como propósito obtener el rol principal en la obra El Lago de los Cisnes. Vive con su madre, quien la controla y la presiona a centrarse en ese único objetivo. La excesiva concentración bloquea su interpretación, quedando reducida a una perfección técnica sin lograr transmitir la emoción que el director le pide. Esa incapacidad para interpretar el rol, que le permitirá obtener su ascenso profesional, se convierte en su obsesión.
El coreógrafo, Thomas, detona el conflicto interno de ella y encarna la figura de poder que debe seducir y, para ello, debe liberar la energía reprimida. La transformación a la cual Nina se ve obligada a experimentar la hace enfrentarse a otra figura de autoridad que es su madre. Complacer a la autoridad significa obedecer siempre. Thomas le ordena que se ponga en contacto con sus propios instintos; el desafío la desequilibra, ya que ella no ha dejado que se expresen libremente sus impulsos sexuales. Se ve a sí misma con los ojos de su madre: una niña y no una mujer. Su madre es quien la viste; esa acción simbólica tiene como finalidad encubrir su pulsión. Nina y Thomas tienen un encuentro que es una audición privada donde él le da instrucciones de cómo quiere ser seducido. Ella pone resistencia al acercamiento físico, lo rechaza y cuando él la besa, ella lo muerde. Thomas le niega el rol.
Es allí cuando se despierta el lado oscuro, la sombra de Nina. Aparece la compañera de elenco, Lily, quien encarna la libertad, la energía expresada sin patrones morales. Lily logra que Nina confronte a su madre, que se escape a una noche de fiesta, de excesos y experimentaciones. Nina es quien ha sido educada en el deber ser, el buen comportamiento, el modo correcto: la bailarina responsable que vive y se alimenta de danza, cuida su cuerpo porque es su templo, que descansa encerrada en casa para estar perfecta para la audición del día siguiente.
Al esconder, ocultar sus impulsos, la energía se manifiesta enojada, materializada en esa duplicidad que es Lily, que finalmente es ella misma. Obtiene el rol protagónico, no porque haya complacido al coreógrafo, sino porque logra mostrarse en su totalidad, aceptando sus luces y sombras. En ese proceso de metamorfosis, Nina transforma su cuerpo humano en el de un cisne, con su energía, un animal. Recibe los aplausos por su magnífica interpretación. Desde el escenario observa a Thomas y se acerca a él rompiendo el protocolo; lo sorprende con un beso espontáneo, efusivo y apasionado. Con la voz entrecortada, reviviendo su interpretación, le dice: fue perfecto.
Nymphomaniac
En invierno vemos el alma de los árboles.
Para el padre de Joe, conocer los árboles y sus hojas era parte importante de una buena educación, y se lo explicaba a través de historias que ella escuchaba atenta. Había una vez un Ash tree; la traducción al español del árbol Ash es Fresno, pero además, ash significa ceniza y se ajusta más para entender este cuento. Cuando el Fresno fue creado, todo el resto de los árboles sintieron celos de él porque era el árbol más hermoso; no se podía decir nada malo de él, pero al llegar el invierno perdió todas sus hojas y se le notaron los cogollos, unos brotes negros. Todos los otros árboles se rieron de él: Miren, el Fresno metió los dedos en las cenizas. Joe sabía que su padre amaba relatar esos cuentos infantiles; a veces, ella pretendía que los había olvidado solo para que él volviera a contarlos.
Joe descubrió que tenía la misma sensibilidad y curiosidad por el entorno que por sí misma, con su cuerpo. Este era un lugar para conocer y adquirir conocimientos. Hacía lo mismo que muchos niños hacen en privado. La única diferencia entre ella y los otros es que ella siempre exigía más. Del atardecer quería los colores más espectaculares cuando el sol tocaba el horizonte y sentía fascinación por la energía cinética. Estos talentos, en Joe, eran percibidos como defectos, pecados que la avergonzaban.
Seligman es un hombre mayor que aparece rescatándola de un callejón donde ha sido arrojada tras sufrir una golpiza en una noche lluviosa. La levanta y cuida, reconfortándola física y espiritualmente. La escucha sin hacer juicios mientras ella le va contando su historia. *Seligman le hace ver que en algunos pasajes de su relato ella está defendiendo su personalidad y que lo que debe hacer es revelarla. Le pregunta si ella es católica; Joe responde que no. Si no lo es, ¿por qué tomar el aspecto más antipático de la religión, como es el concepto de pecado, y hacerlo existir fuera del contexto religioso?
Joe tiene una amiga llamada B, quien sí es católica y con quien vive las experiencias del despertar sexual. Desde que eran niñas, a B siempre se le ocurrían las ideas más creativas; era la más audaz y atrevida. De adolescentes forman el pequeño rebaño, una agrupación de mujeres que se rebelan contra el amor, comprometidas a combatir la sociedad obsesionada con el amor. Establecen un reglamento que deben cumplir: no deben tener más de un encuentro sexual con el mismo hombre.
A Seligman le llaman la atención el cántico de la agrupación y la estructura musical. “El amor es ciego”, le dice él, y ella responde que es peor que eso: el amor distorsiona las cosas. Joe tenía una mezcla de emociones por Jerôme; por una parte, sentía amor por el hombre con quien perdió su virginidad, pero al mismo tiempo se sentía humillada. Como esto estaba fuera de su control, lo dejó ir. Una vez distanciada de Jerôme, comienza a tener encuentros sexuales con muchos hombres diariamente. La conexión con los hombres es una energía cinética; se siente fascinada por ver cómo se mueven las piezas relacionales y los efectos que se provocan. Joe confiesa que ha dañado a muchos en el trayecto.
El padre lleva a la niña Joe a caminar por el bosque y le dice: “En invierno es cuando vemos el alma de los árboles. En verano, todo es verde e idílico, pero en invierno, las ramas y los troncos sobresalen. Mira lo retorcidos que son todos”.
La ninfomanía se define como una patología psicológica femenina caracterizada por una insatisfacción sexual crónica que la lleva a tener múltiples encuentros. Sin embargo, Joe la percibe, precisamente, como una suma de muchas experiencias sexuales diferentes. Siguiendo el ejemplo de la polifonía de Bach y las tres voces, que le da Seligman, Joe toma tres amantes por azar para hablar de ellos: F, G y Jerôme; de esa forma, todos juntos son un solo amante.
Seligman y Joe dialogan acerca de los conceptos de religión y sexo, pero él no se arrodilla ante ninguno de ellos. Confiesa que es un hombre virgen y cree que esa cualidad le permite escuchar sin juzgarla; la ve con los lentes de la inocencia, una condición que pocos poseen. Al final, Seligman destruye la relación de confianza con Joe. Mientras ella queda a solas en la habitación, él entra e intenta violentarla sexualmente. Ella reacciona de inmediato y lo mata.
La energía de Lilith, conocida como la Luna Negra, representa la fuerza femenina indomable, la soberanía personal y la expresión auténtica sin someterse a normas impuestas. Simboliza la energía reprimida que, al integrarse, se convierte en poder de transformación, independencia y liberación de deseos auténticos, desvinculándose de la necesidad de aprobación.
Nota
1 Eidvin.















