Miguel Paulino Tato, nacido en Buenos Aires en 1902, fue un periodista y crítico de cine argentino que trabajó en diversas revistas reseñando películas. Sus críticas, que firmaba con el seudónimo Néstor, solían tener un tono irónico e incendiario. En una de sus columnas, publicada en 1951, una película lo irritó tanto que llegó a escribir: “Francamente, cuando uno ve películas como ésta, no puede menos que desear que, además de la censura y los controles, se inventara también una policía y una justicia que se encargara de perseguir y sentenciar a los que atentan contra el cine malgastando el celuloide de tan mala manera...” 1
Años más tarde, ese deseo se le concedió. Tato fue designado interventor del Ente de Calificación Cinematográfica por el gobierno de Isabel Perón en agosto de 1974 y, luego del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, fue confirmado en su cargo por la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. Para ese momento, su completa falta de discreción lo había convertido en una figura pública reconocible. En 1975 ya estaba dando declaraciones como la siguiente: “Hemos prohibido ya 125 películas. Estoy muy satisfecho de esa tarea higiénica, y espero que, si me dejan unos meses más, voy a llegar a las 200 películas. Que son mi ideal prohibir en un año.” 2
No sólo prohibía el estreno de obras por cuestiones que él consideraba inmorales, violentas, demasiado sexuales o lo que fuera que no coincidiera con su puritanismo; también rechazaba guiones presentados al Ente y hacía cortar escenas enteras para permitir la circulación de una película. Esto, en diciembre de 1974, le valió ser el protagonista de Las increíbles aventuras del Señor Tijeras, una canción del álbum Pequeñas anécdotas sobre las Instituciones, de Sui Generis, que contiene uno de los momentos más tétricos de la discografía del dúo compuesto por Charly García y Nito Mestre, para describir el accionar de Tato:
Y el hombre la acuesta sobre la alfombra
La toca y la besa, pero no la nombra
Se contiene, suda y después
Con sus tijeras plateadas, recorta su cuerpo
Le corta su pelo, deforma su cara
Y así mutilada la lleva
Cargada hasta la pantalla justo a la mañana(Sui Generis, Las Increíbles Aventuras del Señor Tijeras) 3
En el discurso de este ser, podemos ver un juego contradictorio en el que su tarea es muy importante; un rol higiénico para proteger las mentes de los espectadores, en declaraciones como: "Pero hay muchos grandes que son más elementales que los chicos. A los cuales también les hace falta que se les prescriba, digamos así, una cierta higiene mental en el consumo de espectáculos." 4
Pero, a la vez, la censura es relativizada. El famoso censor defiende algo que hacemos todos, como para hacer de su labor nefasta algo más digerible: “Me siento censor, me sentí siempre porque creo que hacer crítica de cine es ya ejercer la censura. De alguna manera, también la ejerce todo el mundo cuando a la mañana, o la tarde, en fin, elige la película que va a ir a ver diciendo esta película no, esta no, esta sí…” 5
En los medios, Miguel Paulino Tato se paseaba con la jactancia y la actitud altanera que lo caracterizaban. Puertas adentro —junto a un selecto grupo de personas que poco tenían que ver con el cine, sino que venían de asociaciones religiosas y “ligas de familia”— cortaba escenas, demandaba reescrituras e impedía la exhibición de films. Alguna señal de subversión política (o todo lo que pudiera interpretarse como contrario a las ideas que el régimen de facto quería propagar), un cuerpo desnudo, aunque sea fugazmente, o una gota de sangre de más eran suficiente para que una película fuera prohibida o mutilada.
Tato se inscribió en la historia como una figura tristemente célebre. Un emblema de la infantilización del público y de la lucha contra la libertad de expresión. El equivalente en la cultura audiovisual a los crímenes infinitamente más graves que cometió la última dictadura cívico-militar sufrida en el suelo argentino en materia de derechos humanos. Motivado por sus creencias religiosas, sus dudosos valores morales y su criterio arbitrario, cortó centenares de películas y prohibió otras tantas.
Hacia fines de 1980, Miguel Paulino Tato abandonó su cargo. La estabilidad del Proceso de Reorganización Nacional tambaleaba y ya no convenía tener a un personaje tan abiertamente desagradable como una de sus caras visibles. Fue reemplazado por una persona con un perfil mucho más bajo, sin notoriedad pública. Hoy en día, el Señor Tijeras no es más que un recuerdo de épocas muy oscuras en la historia argentina y una razón más para apreciar la libertad de expresión.
Bibliografía
1 Tato, M. P. [Néstor]. 9 de mayo de 1951. Lo que vi en el cine. Rico Tipo, (332), 24.
2 Tato, M. P., "Miguel Paulino Tato y la censura | Resiste un archivo". YouTube.
3 Sui Generis, “Las Increíbles Aventuras del Señor Tijeras”. YouTube.
4 Tato, M. P., "Miguel Paulino Tato y la censura | Resiste un archivo". YouTube.
5 Tato, M. P., “La Fatal Arrogancia del Peronismo en 1976 - Paulino Tato y la Censura en el Cine”. YouTube.















