El día en que Gustavo Cerati entró en coma, un amigo llamado César Giraldo —profesor mío en la universidad y compañero ocasional en el estadio en Bogotá— se declaró en luto. Aquel 15 de mayo de 2010, César se fue un poco antes de su oficina, me dijo que se dedicaría a escuchar tanta música, como pudiera, del rockero argentino. Desde ese momento me planteé la pregunta de qué haría cuando Rubén Blades, mi músico favorito, “se mude al otro barrio”, tal como lo dice el panameño cada vez que un músico o un actor fallece. Rubén sigue aquí, pero quien fuera su compañero por mucho tiempo en la salsa no: Willie Colón (1950-2026). Es momento de volver a la pregunta.
Willie Colón es un nombre pesado en la salsa. Además de tener varios temas propios que marcaron época, como ‘Idilio’1, ‘Oh, qué será?’2 y ‘Talento de televisión’3, participó en la producción de otros tantos junto a Blades y a Héctor Lavoe. Por premios, ventas, fama, talento y más, Colón tiene un lugar privilegiado en la historia de la música: todo aquel que se interese por lo —pido permiso y perdón por el adjetivo— maravillosa que es la salsa, tarde o temprano escuchará el trombón o la voz de Willie. En las incontables notas que se han hecho desde su muerte, se ha dicho cómo él le incluyó la calle a un género que evocaba más al campo; portadas de discos como El Malo4 (1967) o Cosa Nuestra5 (1969) lo confirman, ahí estaba el neoyorquino hijo de puertorriqueños nacido en el Bronx.
Fernando Esara, Juan está muerto
Manuel trabaja, Kimbo está preso
No fuma mucha marihuana
Toby sí que no está en nada.Hay fiesta donde Toro y Carmen
Esta no se la pierde nadie
Otro invita, están pasando
Para Vietnam solicitando.(Tiempo pa’ matar, 1983, de Willie Colón)
Cerati falleció a los 55, veinte años menos que Willie. El argentino todavía tenía algo más que escribir, decir, cantar. Sin embargo, la tristeza de César como la que yo tengo por Willie viene más por lo ya hecho, por su obra, no por lo que podría venir. Se pierde a la fuente de alegrías o tristezas, porque como buenos músicos, ofrecen temas para reír y llorar: de ‘La Murga’6 a ‘Sin poderte hablar’7. También puede surgir un sentimiento de insatisfacción: ¿realmente aprovechaste tanto como pudiste al artista, a su música? No quiero imaginarme la culpa que genera perder la oportunidad de verlo en vivo. Al respecto, el 9 de agosto de 2025, Willie dijo en un concierto en San Juan de Puerto Rico que ese podía ser su último concierto: la edad, la salud, sufrir dos veces de covid, un accidente automovilístico y otras recomendaciones médicas hacían prever que no disfrutaríamos mucho más de él.
Todo lo anterior no impidió que Colón estuviera en la esfera pública por temas políticos. La salsa en su momento fue una manera de reafirmar el sentimiento latino en un país lleno de otras comunidades. Rubén Blades recordó en un texto cuando los amenazaron a los dos si interpretaban el tema ‘Tiburón’8 en un concierto en Miami; Willie le dijo a Rubén que lo tocarían: al trombonista, acostumbrado a la rudeza de la calle, no lo amedrentaban fácil. De acuerdo con su representante en Colombia, Álvaro Gómez, Willie era tan tímido como presto para la trifulca. Quizás por eso nunca tuvo problema en mostrar su simpatía por Donald Trump, de quien decía que tenía “pantalones”, afirmó Gómez en una entrevista9 para la radio colombiana.
¿Me importan las tendencias políticas de un músico? Sí, las considero. Lo mismo hago con los escritores. Y, de acuerdo a mi propio espectro de afinidades, sopeso que tanto me impiden acercarme o no a su obra, así lo hice el año pasado con Vargas Llosa10. Creo que la música de Willie me golpea tan fuerte que ni se me pasa el pésimo bailadito trumpista cuando escucho ‘Mi sueño’11. Tampoco opacan las memorias, los momentos en los que su trombón me acompañó: puedo recordar a la perfección el momento en que repetí hasta el agotamiento ‘Demasiado corazón’12, las veces que he discutido sobre ‘El gran varón’13.
Por qué no sobrepasar esas diferencias cuando Rubén Blades, quien sí tuvo conflictos directos con él por temas de dinero, escribió14: “La gente se divorcia, pero sigue queriendo a sus hijos y nunca olvida los momentos buenos compartidos”. Siembra15 (1978) es el disco de salsa más vendido de la historia, donde la exploración musical se juntó con contenido social y sabrosura; ¿cómo no querer a ese hijo de Colón y Blades?
En ese mismo texto de donde tomé la cita anterior, Blades sentencia que es ahora cuando Willie Colón vivirá más; concuerdo con eso. Quizás para explicarlo pueda recurrir al Club de los 27: Janis Joplin, Kurt Cobain, Jimi Hendrix, Brian Jones, Jim Morrison y Amy Winehouse; es su ausencia lo que marca parte de su leyenda. El malo del Bronx dejó mucho y el irse hará añorar esos sonidos, ese fenómeno musical que no volverá a suceder, no por mejor o peor, sino por único. Así como César debió pensar ese día que no habrá otro Cerati, sabemos que no habrá otro Willie.
Postre
Con el club de lectura que dirijo nos propusimos la lectura de Los pescadores de Chigozie Obioma, escritor africano que habla de cuatro hermanos en Nigeria durante la década de los noventa. La lectura de esa historia duele; la relectura todavía más.
Notas
1 Idilio de Willie Colón.
2 Oh, qué será? de Willie Colón.
3 Talento de televisión de Willie Colón.
4 Disco El Malo (1967) de Willie Colón.
5 Disco Cosa Nuestra (1969) de Willie Colón.
6 La Murga de Willie Colón.
7 Sin poderte hablar de Willie Colón.
8 Tiburón de Willie Colón.
9 Extracto de la entrevista a Álvaro Gómez.
10 Artículo Vargas Llosa y García Márquez se citan en el infierno.
11 Mi sueño de Willie Colón.
12 Demasiado corazón de Willie Colón.
13 El gran varón de Willie Colón.
14 Artículo A Willie Colón de Rubén Blades.
15 Disco Siembra (1978) de Willie Colón.















