Con este ensayo continúo la serie de escritos, publicados en Meer International, sobre temas filosóficos de la economía. En esta oportunidad me concentro en el pensamiento de Ludwig von Mises, uno de los intelectuales más importantes del siglo XX, quien desde sus estudios iniciales de economía se distanció de las corrientes positivistas, neopositivistas y naturalistas predominantes en los círculos academicistas y políticos de principios de ese siglo.
Mi interpretación del pensamiento de Mises se fundamenta en uno de los principios fundadores de la Filosofía Experiencial: la más pequeña de las experiencias es más profunda e integral que la mejor de las teorías, o, dicho de otra manera, la experiencia es la mejor de las teorías. Cuando esto no ocurre, lo teórico se convierte en ideología, es decir, en narrativa especulativa, academicista, cuya función es controlar y manipular la mente y las emociones de los individuos. Una teoría, por lo tanto, que no sea un derivado de la experiencia o que no guarde con ella una interacción directa, consustancial, se convierte en pura falsedad, esto es, en una simple narrativa de ideaciones, suposiciones y especulaciones, asociadas al poder de los intereses creados, cualesquiera que estos sean.
Sin más preámbulo, entremos en materia.
Biografía intelectual de Ludwig von Mieses
El 29 de septiembre de 1881, en la ciudad de Lemberg, perteneciente al antiguo Imperio austrohúngaro, nació Ludwig von Mises. Hijo de Arthur von Mises y de Adele Landau von Mises. Dicha ciudad fue fundada hacia finales de la Edad Media europea y se convirtió en un importante centro comercial, administrativo y religioso. Mises obtuvo el título de doctor en Derecho el 20 de febrero de 1906, pero los estudios de economía fueron decisivos en su evolución intelectual.
En los años iniciales de labor docente se adhirió a la Escuela Histórica de Administración Pública que enfatizaba la importancia de los datos cuantitativos, pero cuando Mises leyó el libro “Principios de Economía” de Carl Menger, obra considerada como la raíz de la Escuela Austriaca de Economía, el enfoque analítico de Mises se orientó de manera decisiva hacia los aspectos más cualitativos, y este cambio sería fundamental en la orientación de su pensamiento económico.
A partir de ese momento se concentró en el estudio de la teoría económica, siendo un asiduo y destacado participante en el Seminario de Economía impartido por Eugen von Böhm-Bawer en la Universidad de Viena. En el mismo año de su graduación como doctor en Derecho inició su actividad docente enseñando Economía en la Escuela de Estudios Mercantiles de Viena, y a partir de 1913 se desempeñó como profesor de Economía en la Universidad de esa ciudad. En 1934 es nombrado catedrático de Economía Internacional en el Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales, en Ginebra, Suiza.
El ascenso político e ideológico del nazismo, el fascismo y el comunismo (las dictaduras del siglo XX) creó una situación de alto riesgo para la vida de un pensador independiente como Mises, y en ese contexto que presagiaba la Segunda Guerra Mundial, se trasladó a los Estados Unidos, donde fue designado como docente en la Universidad de Nueva York. Ludwig von Mises se jubiló de esta universidad en 1969.
Momento clave en la producción intelectual de Mises lo constituye el Seminario de Economía que él fundó, organizó, dirigió y mantuvo en Viena durante catorce años (1920-1934), y que luego continuó con gran éxito en Estados Unidos. En la fase vienesa del Seminario asistieron economistas de gran mérito tales como Friedrich A. Hayek, Oskar Morgenstern, Félix Kaufman y Karl Menger (hijo de Carl Menger), Lionel Robbins, Ragnar Nurkse y Albert G. Hart. En los EE. UU. Mises relanzó el Seminario de Economía con la participación de destacados economistas estadounidenses; en este país se extendió el Seminario desde 1948 hasta 1969.
En el transcurso de su carrera académica Ludwig von Mises publicó 22 libros y centenares de artículos y monografías, sobresaliendo su obra magna “La Acción Humana: tratado de economía” (1949), y ensayos medulares de gran impacto tales como “Teoría del dinero y del crédito (1912)”, “Socialismo” (1922), “Liberalismo” (1927), “Problemas epistemológicos de la economía” (1933), “Burocracia” (1944) y “Teoría e historia” (1957).
Mises fue designado Doctor Honoris Causa por las Universidades de Nueva York (EE. UU.) y de Friburgo (Alemania), y en 1962 se le otorgó la Medalla de Honor de las Ciencias y de las Artes de la República de Austria, y se le nombró Miembro distinguido de la Asociación Económica Americana (1969). Ludwig von Mises falleció el 10 de octubre de 1973 cuando contaba 92 años de edad, y un año después Friedrich A. Hayek, su discípulo más sobresaliente, obtuvo el Premio Nobel de Economía. Uno de los hechos que hizo merecedor del Premio Nobel de Economía a Hayek fue el haber tomado la teoría de los ciclos económicos de Ludwig von Mises como una de sus ideas centrales.
Un hecho clave en la historia de la economía moderna y contemporánea
Entre los años 1920 y 1930, la teoría de los ciclos económicos de Mises contradijo el planteamiento de otro importante economista, John Maynard Keynes. Las tesis básicas de Mises-Hayek eran opuestas a las sustentadas por Keynes. En una fase de ascenso económico, pensaba Mises, debe ponerse fin a toda expansión del crédito bancario y, durante una recesión, sería recomendable permitir a las fuerzas de reajuste de la recesión resolver los problemas económicos. Es en el marco de la polémica Mises-Hayek-Keynes que surgen tendencias contrarias al intervencionismo estatal y gubernamental, mientras otras lo favorecen.
Mises se sitúa a favor de la más amplia libertad de acción para los actores económicos, sociales y políticos. El debate Mises-Hayek-Keynes sobre los ciclos económicos determinó la historia económica del siglo XX, y aún en la actualidad sigue siendo fundamental para comprender mejor las distintas teorías económicas y su concreción histórica. La experiencia histórica reciente, digamos de los últimos treinta años, ha venido a demostrar, por enésima ocasión, el acierto cognitivo de quienes se han opuesto al centralismo político-ideológico, al estatismo y al neoestatismo.
Nota sobre el liberalismo, la escuela de Friburgo y la Escuela Austriaca de Economía
Para mejor comprender el pensamiento y legado de Ludwig von Mises, conviene introducir algunas reflexiones sobre el liberalismo. Desde los críticos estatistas, sean totalitarios o no, se acostumbra decir que las versiones que ellos consideran extremas del liberalismo adquirieron legitimidad a partir del año 1938 en el marco del Coloquio de Lippmann, con las reflexiones de Friedrich Hayek, la creación de la Sociedad Mont Pélerin y la conformación de los Chicago Boys; pero semejante enfoque no resiste el menor análisis histórico.
Los debates sobre los contenidos del liberalismo incluyen tanto los diálogos del Coloquio de Lippman como las obras escritas de von Mises y Friedrich Hayek anteriores a ese Coloquio, y la producción ensayística de la Escuela de Friburgo, de la Escuela de Viena o Austriaca de Economía, y de los liberales italianos en el período de entreguerras. Cuando el análisis incorpora este conjunto de elementos, se observa con relativa facilidad que los contenidos referidos bajo el término “liberalismo” no siempre son coincidentes entre sí, con lo cual es una simplificación extrema suponer que todos los liberales concuerdan en todos sus planteamientos.
Las obras de Mises o de Hayek, por ejemplo, son distintas a la formulación anarcocapitalista, tal como lo evidencia “La acción humana” de Mises o la teoría de la Constitución de Hayek, así como la teoría de los conocimientos implícitos y explícitos que Mises y Hayek promovían.
Autores como Walter Eucken, Franz Böhm, Wilhelm Röpke, Alfred Müller, Alexander Rüstow y Ludwig Erhard, considerados fundadores del ordoliberalismo de la Escuela de Friburgo, continúan la tradición del liberalismo clásico y sostienen la tesis de que las economías de mercado son más eficaces y socialmente más inclusivas que la planificación económica centralizada, lo cual ha sido demostrado, por lo demás, en la experiencia histórica de los siglos XX y XXI; pero no validan ningún reduccionismo economicista que pueda encontrarse en otras expresiones liberales.
Dentro del entramado del liberalismo histórico, es de obligada consideración la obra de estudiosos como Carl Menger, Eugen von Böhm-Bawerk, Friedrich von Wieser, Robert Meyer, Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek, Ludwig M. Lachman, Israel Kirzner y Joseph Schumpeter, adscritos en su mayoría a la Escuela Austriaca de Economía, que es distinta a la Escuela de Friburgo.
Es interesante observar que, tanto en la Escuela de Friburgo como en la Escuela de Viena, y en todas las corrientes liberales, se sostiene una tesis en la que concuerdan, es la siguiente: en toda sociedad existe una tecno-burocracia económica, política, ideológica, sindical, académica, empresarial, financiera y religiosa, de naturaleza parasitaria, cuyo propósito es confiscar los productos del trabajo social, al mismo tiempo que genera rentabilidades privadas manipulando el poder público.
La tecno-burocracia como instancia que detenta el poder real cotidiano es una realidad independiente de que se la denomine socialista, socialdemócrata, democristiana, liberal, conservadora, progresista o anarcocapitalista.
La existencia de la tecno-burocracia configura el hecho clave del poder en la sociedad; no obstante, las narrativas ideológicas intentan racionalizar este hecho e incluso ocultarlo. El análisis de la tecno-burocracia como estructura de poder social, en sus contenidos, formas de expresión y modos de acción, debe convertirse en objeto de estudio privilegiado en disciplinas sociales y humanistas, y el objetivo estratégico de la acción social es erradicarla.
Otros aportes de Ludwig von Mises
Además de su teoría sobre los ciclos económicos, en la obra de Ludwig von Mises sobresalen otras contribuciones clave. Son las siguientes:
Praxeología, epistemología y crítica al positivismo: praxeología es el nombre que recibe el método para estudiar las ciencias sociales. Mises sostiene que al investigar el modo en que la mente humana estructura el pensamiento, es factible derivar los postulados que guían las decisiones de cada sujeto. Y en esto consiste el método praxeológico que es de carácter apriorístico.
El apriorismo epistemológico de Mises se combina con su crítica al positivismo. Según nuestro autor, no existe posibilidad alguna de que en el ámbito de la teoría económica pueda darse algún tipo de contrastación empírica o de comprobación matemática estricta de hipótesis, y esto es así por tres razones:
Primera, la información socialmente disponible es tan inmensa que no existe un único actor social, individual o colectivo, capaz de asimilarla toda en su dinamismo implícito.
Segunda, la información socialmente disponible es de naturaleza en extremo diversa e incompleta.
Tercera, los emprendedores y empresarios introducen de manera constante, debido a su propensión a la innovación, un cúmulo de información nueva y cambiante que las matemáticas económicas no están en capacidad de interiorizar; la creación de información y de conocimientos es un proceso que en muchos de sus contenidos queda por fuera de las capacidades predictivas de las matemáticas y de los deseos de las burocracias políticas y tecnocráticas.
Microeconomía y Macroeconomía: los economistas anteriores a Mises consideraban imposible integrar la microeconomía a la macroeconomía y viceversa, o, dicho en términos habituales en tiempos de Mises, incorporar la teoría del dinero dentro de la teoría general de la utilidad marginal y el precio, pero precisamente esto fue lo que realizó y propuso Mises, lo que le condujo a su conocida teoría monetaria.
Esta integración de macroeconomía y microeconomía es clave para comprender la dinámica real (no teórica o especulativa, sino experiencial) de la economía. En el mundo de la experiencia, las variables microeconómicas y macroeconómicas existen en unidad e interacción, y este hecho debe poder reflejarse en la teoría económica.
Teoría del cálculo económico: el cálculo económico racional solo es posible mediante un sistema de información para la asignación de recursos, y ese sistema no es otro más que el de precios de mercado. Tal el planteamiento de Mises considerado clásico en materia de teoría económica, y cuya validez ha sido demostrada no sólo en el ámbito de la epistemología de los sistemas económicos, sino también en la experiencia histórica del siglo XX.
Imposibilidad técnica de la planificación central: en estrecha relación con la tesis de Mises sobre la importancia crucial del sistema de precios para la racionalidad del comportamiento económico, se sitúa el planteamiento sobre la imposibilidad técnica de la planificación económica centralizada en el tanto ese sistema presupone que la burocracia estatal y gubernamental, o la tecnocracia, establecen los precios de los bienes y servicios sobre la base de criterios administrativos, políticos e ideológicos, con lo cual se introduce una profunda irracionalidad en el funcionamiento de la economía, al transformar la voluntad de los políticos en fuente de los precios.
Imposibilidad técnica del equilibrio general del sistema económico: Ludwig von Mises argumentó que el equilibrio general de las variables económicas y la idea de un mercado perfecto, son tesis imposibles de realización empírica debido a que no es factible determinar de manera simultánea todas las variables, y a que los distintos actores económicos y sociales no cuentan con información completa y perfecta sobre la dinámica económica, ni parten de las mismas condiciones iniciales al ingresar a los mercados. Esta tesis se ha convertido en el núcleo epistemológico de la crítica a las corrientes clásicas y neoclásicas adheridas al modelo de Walras del equilibrio general y simultáneo de las variables económicas.
Ludwig von Mises, inteligencia artificial y capitalismo panóptico
El período de transición histórica iniciado en el año 2020, y que aún no termina, ha traído entre otros dos hechos clave: la irrupción de la inteligencia artificial y el nacimiento de un tipo de capitalismo al que denomino panóptico (ver Meer International Araya, Fernando. Capitalismo panóptico, 19 de diciembre de 2025). El capitalismo panóptico lo defino como el uso político e ideológico de la tecnología con el fin de observar, controlar y manipular, desde el poder político, a las personas y a los grupos de personas.
En este marco, el pensamiento principal de Mises no se ve afectado porque sus críticas al centralismo político-ideológico y al intervencionismo estatista siguen vigentes, dado que el capitalismo panóptico implica un aumento superlativo del centralismo y de la intervención política.
Por otra parte, el hecho de que la inteligencia artificial sea capaz de acumular un volumen gigantesco de información, tanto a nivel general como específico, no invalida la tesis de Mises en cuanto a la imposibilidad de que un único agente social (la IA, por ejemplo) centralice la totalidad del conocimiento. Tal circunstancia sigue siendo un imposible histórico porque el conocimiento evoluciona y se profundiza de manera constante, y por lo tanto siempre su expresión es una línea matemática asintótica, es decir, un movimiento que se acerca a la totalidad cognitiva sin alcanzarla nunca por el hecho simple de que tal totalidad es dinámica, cambiante y de profundidad constante.
Aun suponiendo una superinteligencia artificial capaz de acumular en su interior la totalidad del conocimiento socialmente disponible, debe tenerse presente que ese conocimiento total es enteramente circunstancial al momento en que se produce, pero ese momento no es un estado inmutable, sino cambiante y de permanente transformación, ampliación y profundización. Las sociedades humanas constituyen realidades donde las fuentes de las opiniones, conocimientos y sabidurías son plurales. La interacción humanidad-IA no suprime esta condición; todo lo contrario, la potencia.
A pesar de lo escrito es claro que la irrupción de la IA y del Capitalismo Panóptico (entre otros tipos de capitalismo) implican impactos profundos en los sistemas productivos, de distribución y consumo, así como en las dinámicas jurídico-políticas, ético-culturales y técnico-científicas, de modo que debe observarse con suma atención las evoluciones de la realidad histórica a fin de calibrar de modo permanente la conexión de cualquier teoría, incluida la de Ludwig von Mises, con las dinámicas experienciales.















