[…] si de las cosas que son por naturaleza hay causas y principios de los
que primariamente son y han llegado a ser; y esto no por accidente;
sino cada una lo que se dice que es según su sustancia, entonces
es evidente que todo llega a ser desde un substrato y una forma.

(Aristóteles)1

Como ningún otro creador de ideas en la historia universal, Aristóteles fundó dos disciplinas: la Biología y la Lógica. Sobre la disciplina que estudia la vida, gracias a la colaboración de sus discípulos del Liceo, realizó observaciones sistemáticas que fueron útiles para la taxonomía animal y la anatomía comparada. El estagirita integró sus propios datos con los que recibió, valorando la información de expertos como exploradores, cazadores y pescadores y, de su parte, él mismo diseccionó más de 50 especies. Los peripatéticos indagaban empíricamente en los jardines del Liceo y en ciudades costeras como Lesbos. Aristóteles clasificó alrededor de 500 especies animales, por ejemplo, según las formas reproductivas y la sangre en los cuerpos. Son destacadas sus obras: Historia de los animales2 y Partes de los animales3, con análisis empíricos siguiendo enfoques observacionales rigurosos4. Teofrasto, su sucesor, compiló la Historia de las plantas5 describiendo 500 especies vegetales mediterráneas, según las observaciones de los peripatéticos.

Alejandro Magno, conquistador macedónico y discípulo del estagirita (343-336 a. C.), ordenó a miles de colaboradores observar e informar sobre los animales, constituyendo la primera red zoológica mundial, con trabajos hasta el primer siglo a. C., a fines de la época alejandrina. Creó redes en Macedonia y, de Persia, Asia Central, la India y otros lugares remotos, desde mediados de la séptima década del siglo IV, durante casi tres lustros, remitió a su maestro ejemplares exóticos de animales vivos y disecados; elefantes, serpientes y aves; además de plantas y una enorme cantidad de objetos de la cultura material de los pueblos.

Disponiendo de información abundante, el filósofo describió centenares de especies con detalles anatómicos, constituyéndose el Liceo en el primer museo en la historia universal, porque contenía invaluables documentos y colecciones sistemáticas, una biblioteca nutrida y un centro de recopilación con alrededor de cinco mil rollos de papiro. Desde el año 335, cuando se fundó, la escuela peripatética tuvo gimnasio, pórticos para paseos filosóficos y jardines botánicos; enriqueciendo su baluarte biológico con información documental y cultura material, gracias al bagaje que Alejandro facilitaba para la investigación empírica de su tutor, los miembros del Liceo y los sucesores de Aristóteles.

Pero, el estagirita erró en sus observaciones y clasificaciones biológicas, entre otras razones, por las limitaciones técnicas de su época, a pesar de los requerimientos empíricos que exigía. Por ejemplo, confundió el oviducto de las aves y los peces con un útero; las abejas tendrían un rey macho; supuso la generación espontánea de los invertebrados; evaluó los huevos de peces como imperfectos y dijo que las mujeres tenían menos dientes que los hombres. Respecto de sus clasificaciones, carecían de una jerarquía taxonómica fija y mezcló sus supuestos teleológicos con las observaciones. Afirmó que las serpientes eran cuadrúpedos sin patas; los murciélagos, aves membranosas y los cefalópodos, animales imperfectos.

Sobre la segunda disciplina fundada por Aristóteles, la Lógica, su obra, Órganon, compila seis libros del primer sistema formal de razonamiento según los principios lógicos supremos. Aquí se relieva la inducción aristotélica para formular juicios universales del tipo: “Todos los hombres son mortales”; en una u otra disciplina del estagirita, incluso la Biología. Cabe reflexionar sus concepciones sobre las observaciones formadas en la conciencia, partiendo de información provista por los sentidos. Está claro que la comprensión epistemológica del filósofo, concerniente al desarrollo científico, valoró sobremanera el componente empírico para la investigación, con generalizaciones universales.

Brevemente, cabe referir las concepciones de Aristóteles sobre las proposiciones universales con base en la experiencia. Son constataciones empíricas, por ejemplo, para verter juicios morales, desarrollar la Ética y la política, estudiar la naturaleza y avanzar en Psicología, Retórica y Poética. En política, las observaciones avalan análisis de las formas de gobierno, con información de 158 constituciones de las ciudades-Estado, compilada por él y sus discípulos. Similar base sustenta el conocimiento del estagirita sobre la naturaleza, desarrollando la Física y la Meteorología, como el alma y otras observaciones para distintas disciplinas.

Como explica Sir William David Ross6, Aristóteles priorizó el método de lo que es, antes que el enfoque de los porqués. Fue obsesivamente recopilador de hechos particulares, con disecciones y testimonios de expertos, sustentando causas teleológicas y corrigiendo mitos. Valoró lo empírico y práctico, con observaciones de regímenes políticos reales, rechazando utopías como la platónica. Estudio 158 constituciones, identificando las causas de estabilidad o decadencia de los gobiernos. El material compilado no solo describe formas históricas, sino, respalda a establecer una politeia mixta ideal: con gobernantes de clase media, leyes supremas sobre los gobernantes y adaptaciones a las condiciones reales de la polis.

Sobre la Ética, es aconsejable tener en cuenta, por ejemplo, cómo Aristóteles observó la pederastia de Creta, advirtiéndose una actitud neutral, como corresponde a cualquier estudioso serio de la realidad social de fenómenos morales. Como el estagirita, varios filósofos interesados en la sexualidad griega clásica, permisiva y auspiciadora de la pederastia, no adoptaron actitudes moralistas. Que la observaran no implicó que debían condenarla en aras de una supuesta moral universal, obligatoria para todos, como fue la actitud de algunos teólogos medievales, diecisiete siglos después, como Santo Tomás de Aquino, que la tildó de pecado antinatural7.

Que la pederastia en Creta fuera tolerada hasta los 30 años de edad del erómeno, presentándola como un mecanismo demográfico eficaz para regular el crecimiento de la población, fue argumentado por el estagirita. Sin embargo, ante el filósofo que describió y analizó una práctica moral, sin enjuiciarla de manera condenatoria. pronto prevaleció otra actitud. En el libro que Aristóteles dedicó a su hijo, Ética a Nicómaco (Ethika Nikomacheia), tiene gran fuerza el padre que enarbolaba su propia moral. Censuró la pederastia como una práctica bestial e irracional y exhortó vehementemente a su hijo a alejarse de tal hábito vergonzoso para los seres humanos8.

La reflexión filosófica sobre la pederastia fue un problema para los griegos de la Antigüedad, porque necesitaban establecer pautas después de la observación, es decir, post festum, como corresponde al ave de Atenea. No tendría sentido que filósofos como Sócrates, Platón y Aristóteles se pronuncien filosóficamente sobre la pederastia, si no hubiese existido en la Gracia clásica o que habría sido tan marginal e insignificante que no tendría cabida en el análisis moral. En suma, para reflexionar éticamente sobre la pederastia, fue necesario que se sea socialmente significativa, cualitativa y cuantitativamente, y que los filósofos la observen fielmente, sin análisis ni mensajes morales que enarbolen, encomiándola o censurándola acremente.

La observación empírica de la pederastia se dio desde el siglo V a. C., aceptándola y regulándola en la Grecia clásica. La relación de un hombre adulto y el erómeno se dio en la elite aristocrática de Atenas, Tebas y Esparta, incluso idealizándola como un rito educativo de formación de ciudadanos virtuosos. Existió una paideia pederasta9 consistente en que el ideal educativo antiguo ensalzaba los roles como buenos y bellos: tanto morales e intelectuales, como físicos y sexuales; en particular, cómo el amante adulto guiaba al adolescente de entre 12 y 17 años, como su amado aprendiz.

En Atenas hubo leyes que evitaban abusos, siendo la pederastia común en gimnasios y banquetes, hubo filósofos que la ensalzaron, como Platón y Jenofonte. En Esparta, estaba integrada a la agogé militar desde los 12 años. Y en otras ciudades-Estado permitió ritos iniciáticos. Platón sugirió sistemática y abiertamente, el amor y el tráfico sexual entre pederastas y erómenos como el ascenso espiritual del eros, desde el deseo físico hasta la contemplación inmortal de la idea de la Belleza10.

La pederastia fue un problema filosófico, no porque debía imponerse una Ética material de los valores que la condene como inmoral; sino, por la función pasiva de los jóvenes ricos y nobles como erómenos. Aristóteles consideraba que si los futuros conductores de la ciudad, la elite juvenil y privilegiada jugaba un papel pasivo en las relaciones homosexuales, subsistía, según él, el peligro político de que cuando dirijan la ciudad-Estado11, esté regida por sujetos receptivos, complacientes y dominados.

Igual valor de las observaciones empíricas para la Biología, la Ética, la Física y los estudios políticos, tuvo para Aristóteles, colectar información sobre los comportamientos conspicuos (crecimiento, sensación, movimiento y pensamiento) que permitan clasificar las almas y analizar las causas que las explican, suponiéndolas como principios de movimiento vital. David Ross habla del alma sensitiva, mortal y causa del ser, el movimiento y el fin de los seres vivientes.

Así, desde la Antigüedad se pergeñó una moral de hombres pensada, escrita, enseñada y dirigida por, para y hacia hombres, instituyéndose virtudes, supuestamente para dominarse y para el gobierno patriarcal. La Ética aristotélica fijó la relación con uno mismo como el triunfo del buen uso de los placeres, luchando contra los deseos. La templanza, el buen sentido, la moderación y la prudencia (σωφροσύνη) fijaron el orden social donde las pasiones viciosas se dominen por la razón y por la inteligencia de una minoría virtuosa.

Notas

1 Física. Trad. Guillermo Ramírez de Echandía. Biblioteca Clásica Gredos N° 198, Libro II, Capítulo 8° § 199b, pp. 26-32, 34, Madrid, 1995.
2 Historia animalium. Versión bilingüe en dos volúmenes, griego y francés. Trad. Pierre Louis, Editions Les Belles Lettres, Collection des Universités de France, París, 1968-1969.
3 Véase Partes de los animales; Marcha de los animales & Movimiento de los animales, Trad. Elvira Jiménez Sánchez-Escariche & Almudena Alonso Miguel, Biblioteca Clásica Gredos N° 283, Madrid, 2000.
4 Biblioteca Clásica Gredos N° 107: Acerca de la generación y la corrupción & Tratados breves de historia natural, Trad. Ernesto La Croce & Alberto Bernabé Pajares, Madrid, 1987. Investigación sobre los animales, Trad. Julio Pallí Bonet, Biblioteca Clásica Gredos N° 171, Madrid, 1992. Biblioteca Clásica Gredos N° 201: Reproducción de los animales, Trad. Esther Sánchez, Madrid, 1994.
5 Dos volúmenes, Trad. Valentín García Yebra, Biblioteca Clásica Gredos N° 112, Madrid, 1988.
6 Aristóteles, Trad. Diego Francisco Pró, Editorial Charcas, Biblioteca de Filosofía. Segunda edición, Buenos Aires, 1981, En sus capítulos referidos a la Lógica, la Física, la Biología, la Psicología, la Metafísica, la Ética, la Política y Retórica y Poética, David Ross remarca el enfoque inductivo.
7 En Suma Teológica (II° Volumen, IIa Parte, Cuestión N° 154, Artículo 11°), Tomás de Aquino condena los actos sexuales como pecados contra naturam, incluyendo la pederastia como vicio extremo. Aunque no emplea el término, se refiere a los pecados de la lujuria que transgredirían el orden natural de la procreación. Cf. Trad. Ramón Perelló y López, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1999‑2000, pp. 1040‑5II.
8 Aristóteles (Libro VII, Capítulo V, § 1148b10‑30, edición de Immanuel Bekker de 1831, columna “b”, líneas de 10ª a 30ª, página 1148), señala los placeres sexuales desordenados, aunque no la pederastia (παιδεραστία). La bestialidad se refiere desde la página 322 a la 324. Cf. Trad. Vicente Gómez Izquierdo, Biblioteca Clásica Gredos N° 170, Madrid, 1975.
9 Según Werner Jaeger, la paideia en el siglo V a. C. fue el proceso cultural de formación del hombre griego siguiendo la ética y la tradición, no fue solo instrucción básica, sino cultivo integral de la aretḗ para la vida de la polis. Paideia: Los ideales de la cultura griega, Trad. Joaquín Xirau & Wenceslao Roces, Fondo de Cultura Económica, décima reimpresión, México, 1992.
10 Es una práctica pedagógica y espiritual en la polis griega. En el Banquete (Symposion), Pausanias diferencia el “amor vulgar” del “amor noble”, dirigido al muchacho (erómeno). El amor al joven lo conduce a la virtud, el honor y la lealtad cívica. Es la pedagogía del alma y el control de los deseos. Cf. Trad. José Gaos, Fondo de Cultura Económica, Biblioteca Clásica, México, 1944, pp. 70‑80.
11 Michel Foucault, Historia de la sexualidad, Vol. II (El uso de los placeres), pp. 172 ss. Vol. III (La inquietud de sí), pp. 174 ss. Ambos volúmenes: Trad. Tomás Segovia. Siglo XXI. México, 1990.