¿Podrías imaginar lo que se siente al ver que tu creación más querida es apropiada por un grupo de gente intolerante y usada para propagar mensajes de odio por todo Internet? Eso es exactamente lo que le pasó a Matt Furie, creador de Pepe the Frog: ese meme ahora tan famoso que muestra a una rana con ojos sobresalientes y labios rojos prominentes, generalmente con un gesto de tristeza. Puede ser que el nombre no te suene familiar, pero seguramente viste alguna vez a Pepe. El documental Feels Good Man (2020), de Arthur Jones, cuenta la historia de cómo este personaje se convirtió en un símbolo de grupos de extrema derecha.
Pepe no era más que una rana antropomórfica creada por Matt Furie en 2005 para su cómic Boy’s Club, en el que había personajes basados en él mismo y sus amigos. Algo completamente inocente lejos de lo que llegó a ser después. Aunque no fue de un día para el otro. Feels Good Man narra los hechos paso a paso de una forma muy elocuente. Es la historia de un hombre contra el mundo; una radiografía de Internet y, por consiguiente, de la sociedad en la que vivimos. Este documental reconstruye una serie de sucesos que cada vez se hace más extraordinaria, llegando a niveles de ridiculez que son difíciles de prevenir y de los cuales no voy a contar demasiado. Quiero que tomes esto como una invitación a ver Feels Good Man.
Un día, Matt Furie notó que un dibujo de Pepe y la frase que lo acompañaba en un panel de Boy’s Club se habían popularizado en foros y en páginas como la olvidada red social MySpace. Esa propagación de Pepe como un meme se hizo con completo desconocimiento del cómic original y de su creador. Matt lo vio como algo bueno; le gustó la idea de que su personaje se popularizara, aunque no viniera acompañado de reconocimiento. Pero Matt no sabía que, a la par, un uso muy diferente del personaje se estaba desarrollando.
La expansión de Pepe por MySpace fue inofensiva, pero entonces la imagen de la rana desembarcó en la famosa, o infame, según cómo lo veas, página 4chan: un sitio web de foros de mensajes con imágenes, en el que los posteos son de carácter anónimo. Ahí fue tomada como parte de su identidad por personas solitarias, que se sentían desplazadas de la sociedad. Así se gestó la primera transformación de Pepe: pasó de ser una representación de la alegría y la despreocupación a mimetizarse con ese grupo de marginados. Pasó de ser feliz a triste. Y eso generó un sentimiento de identificación con los usuarios de 4chan.
Pero la expansión no terminó ahí. Pepe era una imagen muy reconocible y maleable. El meme comenzó a popularizarse entre el público general, el mainstream. Los usuarios de 4chan vieron esto como una invasión, como la deformación de un símbolo que habían adoptado. La sociedad que los había rechazado ahora quería invadir su espacio y hablar con uno de sus códigos. En ese momento se produce la segunda transformación de Pepe. Para intentar alejarlo del mainstream y que ninguna de esas “personas comunes y corrientes” quisiera usarlo, estos usuarios empezaron a hacerlo ofensivo. Lo asociaban con cualquier tipo de mensaje discriminatorio: machismo, antisemitismo, xenofobia, racismo y le agregaban la iconografía del nazismo. Asociado a esas ideas es cómo la mayor parte del público conoció a Pepe. Y, aunque no lo creas, eso no fue el final de la deformación conceptual de la rana.
Feels Good Man es un documental impresionante. A través de un tema aparentemente simple, como puede ser un meme hecho a partir del dibujo de una rana, pinta un cuadro muy completo de una época del mundo. Dándose el lujo de meter toques de humor y escenas de animación muy buenas, te muestra cómo Pepe pasó de ser un simple personaje de un cómic a un meme; a que se le dé un uso discriminatorio de forma supuestamente irónica; a que realmente se convierta en un símbolo usado por supremacistas blancos e incluso en un elemento de influencia en la elección de Donald Trump para la presidencia de Estados Unidos en 2016. Arthur Jones entrevista a uno de los encargados de la estrategia de la campaña del por entonces candidato republicano, quien cuenta cómo eran conscientes de la asociación de este meme con Trump y de que podían usarlo a su favor.
Esta es la historia de un submundo de Internet que atraviesa la pantalla de la computadora para infiltrarse en la vida cotidiana. De cómo un personaje fue apropiado por un sector muy específico de gente solitaria, cuyo sentimiento de abandono por parte del resto los había llevado a pensamientos cínicos y antisociales. Para que después esos sentimientos negativos fueran aprovechados por otro grupo, denominado alt-right (derecha alternativa), y usados como método para expandir sus mensajes de odio y radicalizar el pensamiento del público. Muestra el funcionamiento impredecible e imparable de internet e incluye algunos de los personajes más desagradables que lo habitan.
Y en medio de toda esta locura: Matt Furie. Un tipo ingenuo con buenas intenciones. Como mencioné antes, los personajes de Boy’s Club estaban basados en él y en sus amigos. Pepe era su representación de sí mismo que, gradualmente, se convirtió en un símbolo de odio. Matt se vio reflejado en un espejo perverso que fue deformando su propia imagen hasta convertirlo en lo contrario de lo que realmente es él.
Feels Good Man es la historia del consumo cultural, la soledad y el odio en tiempos de Internet. Pero no se queda en un mensaje pesimista, sino que también recalca que esta comunidad global es una herramienta que funciona según cómo se use. Tampoco se hunde en la desesperanza; tiene momentos en los que muestra que hay una salida para lo que parece un laberinto de locura, conspiraciones e individualismo. Nos demuestra que la forma de mejorar las cosas es a través de la unión.















