Aunque te consideres una escritora o escritor de brújula —improvisador nato—, para escribir una novela coherente vas a tener que ojear el mapa de vez en cuando.

Te lo dice una escritora de brújula que se ha dado la cabeza contra la pared y en la página sesenta tuvo que parar a preguntarse: ¿A dónde estaba yendo yo con esto? ¿Quiero un final irónico? —eso hay que construirlo con antelación—. ¿Cuál es el propósito de mi personaje? ¿Cuál es el problema que está haciendo mover la trama? Muy lindo todo, los personajes, los momentos de tensión, la atmósfera, pero estaba escribiendo un texto vacío.

Está bien ser fiel a sí misma y navegar en un océano de signos e imágenes personales y simplemente expresarse, pero si te has metido en semejante proyecto, supongo que esperas que alguien lo lea.

En base a ensayo y error he armado un procedimiento para escribir mi nueva novela y quiero que me acompañes en el proceso. Este artículo es el primero de muchos en los que ahondaremos en mi técnica y podrás ver los resultados cifrados.

¿Por qué “cifrados”? Porque no voy a dar información específica de mi proyecto, cambiaré nombres y los fragmentos citados, probablemente ni siquiera estén incluidos en la novela, o estarán tan modificados que serán irreconocibles. Ya veremos de qué va esto. ¡Empecemos con la escritura!

Preparando el mundo (Caos)

Ve a comprar una libreta pequeña y fea donde te sientas libre de escribir y dibujar cualquier cosa desprolija en cualquier momento. No está prohibido usar el celular, pero sabes que no es lo mismo.

En esta libreta vamos a escribir todas las ideas que se nos crucen. Tienen que estar los posibles nombres de la novela, los personajes, las locaciones, la línea temporal, la dimensión, el género, etc. Si es un poco fantasioso, aquí es donde vas a comenzar a escribir con detalle los elementos que componen el nuevo mundo. Hazlo así nomás, al tun tun, como si estuvieras sacando apuntes en una clase.

La libreta es tu laboratorio y más adelante, será tu mapa. Si se te acaba, compras otra. No importa si te lleva diez libretas, divaga en el papel. No importa tampoco si dibujas mal, haz todos los garabatos que te ayuden a imaginar tu historia.

Las preguntas

Cada cosa que no sepas cómo resolver en el momento en que se te ocurra algo es una pregunta que tiene que estar escrita y tiene que tener una respuesta. ¿Luis Fernando sabe que en el fondo siente un profundo odio hacia su hijo Fernandito? Son cosas que tienes que saber, y si es algo que no quieres que quede del todo claro, escríbelo también: “Esta información queda para la imaginación del lector”. Si todas tus preguntas, o la mayoría, se responden de esta manera, tienes un problema.

Intencionalmente, hay muchas cosas que pueden quedar para que el lector las resuelva, pero tú tienes que saber la respuesta. Esto es fundamental para darle profundidad a la historia y más adelante vamos a traer de nuevo este tema de las preguntas.

Ahora mismo quédate con la premisa de “cuestiónalo todo y respóndelo todo”.

Te comparto preguntas que no pueden faltar y que yo me hice en un comienzo:

  • ¿Cuál es el desenlace de la historia y cuál es el desenlace de cada uno de los personajes?

  • ¿Hay villanos? ¿De qué tipo?

  • ¿Cuál es el contexto histórico en el que se desarrolla la trama? —No importa si es una fantasía, todo mundo tiene un contexto—.

  • ¿Voy a usar un tono solemne de narradora o algo más personal?

Personaje por personaje

Haz biografías detalladas con árboles genealógicos incluidos. Aunque la mamá biológica de Luis Fernando no va a aparecer nunca en la historia, tiene que estar su nombre y el de su cónyuge, porque ese nombre después puede inspirar al de sus hijas o el de su perra favorita.

Dentro de los detalles sobre los personajes, también incluye relacionamientos. Cómo se lleva Luis Fernando con su hija Eliza y cómo Eliza se lleva con Juan, una de sus parejas.

Desarrolla

Ten en cuenta todos los detalles. Puede que tu novela sea cien por ciento realista —depende de cómo definas el realismo—, pero la mía tiene muchos elementos que podrían considerarse de fantasía o realismo mágico y también exploro las dimensiones alternas. No hay diferencia de cómo vamos a trabajar, sea realismo o ciencia ficción, hay que investigar.

Si hay una flor medicinal en el jardín de tu personaje principal que es un remedio homeopático contra el insomnio, vas a investigarla y a detallarla de la misma manera que si en el jardín de tu personaje principal hay una flor que al infusionarla le permite hablar con la diosa de la luna.

A los escritores netamente de brújula no les va a gustar nada esto, pero hay que hacer una línea temporal y aquí, escribir qué eventos sí o sí tienen que suceder para que se mueva la trama.

Raya la línea todo lo que quieras, posiblemente cambies muchas veces las cosas en función de cómo cambie el desenlace que tienes planeado.

Ponte a inventar

Si eres de esas personas afortunadas que ya empezaron a cranear su novela sabiendo el final, felicitaciones, escríbelo, detalla y sigue creando alrededor de ese desenlace, por y para él.

Si por el contrario, prefieres sorprenderte con el final, te tengo malas noticias. Puede ser que te sorprendas, pero tienes que esquematizar el final de alguna forma que te permita hacer que haya sentido. No seas como los hermanos Duffer, quienes nos demostraron que se puede arruinar una gran historia dando por sentado el final.

Ya sabiendo cómo quieres que sea tu novela y conociendo más o menos los personajes, garabatea todos los finales que se te ocurran. Haz cuantas versiones te parezcan necesarias y después te quedarás con el final que mejor encaje con el trabajo que deseas desarrollar.