En Italia, el mes en que nacen más personas es el de septiembre. Exactamente 9 meses después de las fiestas de fin de año. El día del año en que se celebran más cumpleaños a nivel mundial es el 09/09. Es decir, el noveno día del noveno mes. La causa son aparentemente las fiestas de fin de año.

Pero esto no sería el caso en los países más poblados del mundo como India y China. Por esto, pasamos al frío como posible causa de la mayor natalidad. Algo que sería válido para el hemisferio norte exclusivamente. Pero, como todos sabemos, gran parte de la población mundial vive en esta zona del mundo.

En realidad, el mes con la más alta natalidad en el hemisferio sur es siempre septiembre y esto nos aleja de la hipótesis del frío, aunque podríamos dejar la puerta abierta a este aspecto climático, como factor coadyuvante o causa concomitante. También podríamos afirmar que es todo una casualidad, pero los números indican que una serie de aspectos hace que septiembre sea el mes con más nacimientos y que esta tendencia además persiste en el tiempo.

Un enigma interesante al cual no podemos dar una respuesta definitiva, sólo indicar algunos de los factores que inciden o podrían incidir en este patrón estadístico: el tiempo libre, el frío en el hemisferio norte, el calor y consiguiente auge de los contactos sociales en el hemisferio sur sin excluir otros factores como el aburrimiento o correlaciones con el consumo de alcohol u otras sustancias desinhibitorias.

Pero la realidad es esta: se producen más concepciones a fines de diciembre e inicios de enero que en cualquier otro período del año y, en este caso, soy más propenso a una explicación multifactorial que a una causa única como un violento cambio hormonal debido a influencias electromagnéticas provenientes del cosmos. La influencia de la luna llena o nueva podemos excluirla porque esta sigue otro calendario y estas observaciones sobre la natalidad no siguen las fluctuaciones del calendario lunar, sino las del calendario solar con sus 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos.

La natalidad resultante de una tendencia a concebir y sus variaciones en el tiempo esconde, como muchas otras cosas, secretos aún no descifrados, que apelan a nuestra curiosidad y proclividad a contar historias. Por fortuna, tenemos a disposición datos reales que nos anclan a la realidad que intentamos entender.

Otro dato, que podría sorprender a muchos, es el aumento de los suicidios durante las primeras semanas de primavera. También este enigma apela a nuestra curiosidad y las posibles explicaciones son múltiples y, entre ellas, encontramos el aumento de la producción de serotonina debido a la mayor cantidad de luz solar, que, en regla general, mejora nuestros estados de ánimo, pero que en la fase inicial, como hemos visto con el uso cada vez más creciente de psicofármacos, que reducen la reabsorción de serotonina en el cerebro, aumentando la cantidad disponible en las sinapsis, lo que produce, en las primeras semanas de consumo del psicofármaco, una tendencia al suicidio, aumentando el riesgo de este evento significativamente y que en cada primavera se repite naturalmente.

Se afirma que el 90% de las personas retoca o edita sus fotos y esto es un indicador de la distancia que existe entre quienes somos y quienes queremos ser. Un aspecto que entra en conflicto con la máxima que para ser feliz es necesario aceptarse a sí mismo y hablando de felicidad o infelicidad, los datos demuestran que las generaciones jóvenes sufren de ansiedad y depresión y que las condiciones de vida en que se encuentra son peores de las que conoció la generación precedente o las de los “baby boomers”, que según las encuestas es la más feliz jamás registrada, contraponiéndose a la generación Z, que de acuerdo a los sondeos en la que se muestra con los más bajos índices de felicidad auto-declarada.

La validez de estos índices no es enorme, pero los datos están confirmados por otros indicadores como el uso de psicofármacos, tendencias al suicidio y otros malestares comportamentales. Recientemente se han publicado los resultados de una investigación realizada por la Universidad de Cornell sobre la importancia de tener un objetivo en la vida en lo que denominamos felicidad personal.

Volviendo a septiembre, a menudo se afirma, usando los mismos sondeos, que las personas que se declaran más felices son las nacidas este mes. Una casualidad que quizás no es tan casual.

Por el momento no tenemos datos al alcance de la mano, pero podrían existir factores externos o internos que refuercen la tendencia a enamorarse. Una de las tantas cosas que no queremos aceptar de nosotros mismos, nuestra manera de ser y comportamiento es que mucho de lo que nos sucede es el resultado de procesos bioquímicos antes de los cuales reaccionamos sin tener mucho control.

El libre albedrío, nuestra autonomía, fuerza de voluntad y autocontrol son conceptos que confunden muchos aspectos de la vida y cuyo impacto sobre nuestra conducta es innegablemente exagerado. La imagen que tenemos de nosotros mismos corresponde más a cómo queremos ser que a cómo somos, en un juego que sin ningún problema podríamos llamar “autoengaño” y esto incluye también la tendencia a enamorarse antes de conocer a la persona amada.