La reconstrucción histórica de lo local es una tarea pedagógica urgente para evitar que el ciudadano habite un espacio geográfico sin reconocer su dimensión histórica y cultural.
(María Walls Ramírez, 2012, “El pueblo de Nuestra Señora del Rosario de Baruta: origen y evolución histórica (1620-1920)” [Tesis de Maestría], Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto Pedagógico de Caracas, p. 145)
No tuve el privilegio de ser amigo de la profesora, historiadora y cronista de Baruta: María Walls. La conocí en la Escuela de Administración y Contaduría de la Universidad Central de Venezuela (UCV) donde daba la misma asignatura de historia que yo dicto, pero como no coincidíamos en los horarios, no la trataba con frecuencia. De vez en cuando comentábamos nuestras respectivas publicaciones en Instagram donde ella llevaba la cuenta @cronistadebaruta. Hace poco, mi amigo y colega, Daniel Terán, la conoció en un evento de la Escuela de Historia de la UCV y me había comentado que era una persona muy agradable. Tenía 47 años y se dedicaba a la educación e investigación historiográfica (conservar la memoria a través de una crónica apoyada en la rigurosidad académica). Era una ciudadana que intentaba ser feliz poniendo su pequeño esfuerzo diario para construir nuestra nación. El 20 de diciembre fue atropellada por un motorizado en Piedra Azul (Baruta), la urbanización donde vivió toda su vida.
Es inevitable que la partida de un ser querido nos recuerde nuestra condición mortal: somos el único ser vivo que es consciente de esta realidad. La Navidad, tan cercana a esta dolorosa tragedia, nos recordó que en medio de la alegría por el nacimiento del Dios-Amor la cruz nunca deja de estar presente. No hay palabras, pero por medio de esta semblanza queremos dejar constancia del legado de María Walls. Hacer visible lo que muchas veces es silenciado por el ruido de la queja permanente y “el vil egoísmo que otra vez triunfó”. Invitamos a todas las personas que la trataron a que nos ayuden a completar esta modesta minibiografía, corrigiendo los posibles errores, y lo más importante: el conocer sus diversas facetas como fueron: la formación de jóvenes, el conocimiento de la historia del municipio Baruta, por no hablar del cariño que transmitió a sus familiares, amigos y colegas.
Su vocación inicial fue la docencia –se graduó en el 2003 como licenciada en Educación en Geografía e Historia de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL)– y siempre le fue fiel a pesar de los absurdos sueldos que pagan hoy en día en las universidades públicas (dio clases en el liceo “Alejo Fortique” y en las universidades UPEL-IPC, UCV, UCAB, UAH, UPEL-SISO Martínez, UNEFA Y Nuevas Profesiones). Demostró responsabilidad y rigor académico en su ejercicio, llevando al aula de clases los conocimientos adquiridos por la preparación permanente y la labor de investigación. El 5 de diciembre pasado, al celebrarse el día del profesor universitario, escribió en su perfil de instagram:
Ser docente universitario, hoy en día, no solo es por vocación, sino por convicción y compromiso inquebrantable, en estos tiempos de dificultades. A pesar de que cada día somos menos, nunca dejamos de ser esa llama que inspira y guía el camino de nuestros estudiantes. Sigamos enseñándoles a ser no solo los mejores profesionales, sino también los mejores ciudadanos, porque algún día nuestra profesión ocupará el lugar que nos corresponde.
A partir de sus estudios de pregrado comenzó a trabajar en la Alcaldía del Municipio Baruta (estado Miranda) en el proceso de catalogación del patrimonio histórico municipal en la Dirección de Cultura. Esto determinará su principal área de investigación en lo referente a la historia regional y local junto a la preservación del patrimonio cultural. De esta forma en el 2009 finaliza su maestría en la UPEL con la tesis dedicada a la historia del pueblo de Baruta. En el 2019 inicia su doctorado en Cultura y Arte para América Latina y el Caribe en la misma universidad (ya tenía aprobado su proyecto de tesis y se esperaba por su defensa que trata sobre los Diablos Danzantes de Baruta). En el 2022 gana por concurso de credenciales el cargo de cronista municipal, siendo la primera mujer que lo ocupa.
La historiadora y cronista Walls demostró a través de sus investigaciones que el patrimonio cultural de Baruta expresa el peso que tiene sus orígenes coloniales en el presente urbano. Su historia, por tanto, no está determinada por su condición de urbanización satélite de Caracas sino por ser un pueblo de doctrina con una identidad jurídica y religiosa que nace desde su fundación en 1620 durante la etapa colonial. También fue editora de varias revistas arbitradas: “Tópicos de Cultura” y “Sapiens”. Fue coordinadora adjunta de la Cátedra Libre Antidrogas (CLIAD-UPEL-IPC) logrando realizar 259 eventos en 22 años.
En su tesis de maestría afirma: “La edificación del templo parroquial no representó únicamente un hito arquitectónico; fue el elemento aglutinador que transformó un asentamiento disperso de encomiendas en un pueblo de doctrina con sentido de pertenencia y orden social” (Walls, 2012, p. 84). Su proceso de urbanización “generó una tensión entre el progreso material y la preservación de la memoria” (p. 112).

María Walls Ramírez (centro, adelante) recibe un reconocimiento por parte del Concejo Municipal de Baruta en conmemoración del Día Nacional del Cronista, 20 de mayo de 2023.
Al revisar su labor como cronista de Baruta, observamos su esfuerzo por preservar la memoria de esta localidad a través de diversas actividades pedagógicas con los estudiantes de las escuelas del municipio, como por ejemplo las “rutas histórico-patrimoniales: patritour”; pero también aplicando la rigurosidad del estudio del patrimonio arquitectónico y de la cultura en general para lograr que las ordenanzas municipales los preserven del avasallante crecimiento urbanístico y comercial. Fue una gran oradora en diversos eventos y desde muy niña siempre estuvo ligada a la Iglesia Católica siendo catequista y respaldó todas sus manifestaciones de piedad popular como sociedades, cofradías y hermandades cargadores de santos. Se le reconoció
El breve espacio de esta semblanza impide detallar la gran cantidad de actividades que María Walls desarrolló en pro del municipio Baruta y del patrimonio histórico y cultural de nuestra ciudad y del país en general. Si visitan su cuenta de Instagram (@cronistadebaruta), quedarán admirados por su labor de divulgación y promoción de la conciencia ciudadana. Y esta es la invitación a todas las personas que la conocieron, que nos permitan escuchar sus historias y de esa manera preservar en la memoria colectiva el recuerdo de uno de sus nobles protagonistas. Nobles personas que una triste realidad caracterizada por el irrespeto de la ley, sean las que sean las circunstancias del accidente, tienden a padecer las trágicas consecuencias.
No dudo un segundo que la labor de la cronista y profesora María Walls ha ayudado a que los baruteños, sus alumnos y todos sus colegas y seres queridos, aprendamos a valorar el peso de la historia en todo lo que nos rodea. Nuestras ciudades, parafraseando a Walls, no son exclusivamente espacios geográficos por los que transitamos, son sedimentos de historias, nombres y esfuerzos que nos dan identidad ante un mundo globalizado. Y para finalizar dejamos las palabras del profesor Hernán Matute Brouzes que conoció perfectamente su trabajo y labor ciudadana: “María era un ser humano excepcional, disciplinada, prusiana en el trabajo, súper responsable, metódica, reservada, mesurada, ponderada, educada, de profundos valores, centrada y con habilidades para la vida, que todos reconocieron como un ‘don de gente’”.
¡Gracias, profesora Walls, por construir una mejor Venezuela! ¡Gracias a sus familiares y amigos por quererla y apoyar su fructífera labor!















