El Festival Internacional Kinissis es una plataforma de encuentro para la danza contemporánea y las técnicas de movimiento que se realiza en Santiago de Chile. A lo largo de una semana intensiva, artistas y compañías destacadas de Latinoamérica y otras regiones del mundo lideran entrenamientos, master classes y espacios de intercambio que se complementan con actividades escénicas, conversatorios, jam sessions y encuentros de programación. Más que un evento formativo, Kinissis se ha convertido en una experiencia de comunidad que fortalece redes nacionales e internacionales y amplía el ecosistema cultural de la danza contemporánea.

En conversación con Refugio Latinoamericano, Ioanna Kerasopoulou, bailarina y coreógrafa de origen griego, creadora y directora general del Festival Internacional Kinissis, y Rebeca Portillo (Ah), bailarina y productora general del proyecto, compartieron el recorrido vital y artístico que dio origen a Kinissis, así como las tensiones, aprendizajes y desafíos que atraviesan su sostenimiento desde la autogestión.

Ioanna desarrolló gran parte de su carrera en Europa. Desde los 18 hasta los 30 años vivió y trabajó entre Grecia y Alemania, especialmente en Berlín. Como muchos bailarines, su formación estuvo marcada por los grandes festivales de entrenamiento intensivo, sobre todo en verano: espacios fundamentales para continuar entrenando, ganar visibilidad y establecer contactos profesionales. Sin embargo, la lógica de la competencia y la exigencia extrema también dejaron huellas físicas y emocionales, entre ellas una lesión que aún persiste y una sensación de restricción creativa.

El quiebre llegó con el desplazamiento. Tras participar en una producción en Hamburgo junto a un artista chileno, Ioanna fue invitada a Santiago a un gran festival. Era su primera vez en Latinoamérica. Al finalizar el trabajo, viajó al sur del país y, al regresar, el cierre de fronteras por la pandemia de COVID-19 le impidió volver a Europa. Esa permanencia inesperada se transformó en un proceso de arraigo y reflexión.

En Chile comenzó a trabajar con jóvenes bailarines en formación, provenientes de una educación universitaria centrada en la danza moderna. El cruce de lenguajes corporales y modos de pensar el movimiento abrió una pregunta fundamental: ¿qué pasaría si artistas con trayectorias internacionales compartieran procesos creativos con estos cuerpos, fuera de lógicas jerárquicas y competitivas?

El primer intento de crear el festival fue en 2022 y no prosperó por falta de financiamiento, experiencia en gestión y tiempo. Sin embargo, las giras posteriores por Latinoamérica permitieron descubrir una red de festivales pequeños y autogestionados que ponían en el centro la comunidad, algo que Ioanna no había experimentado en Europa. Ese hallazgo transformó la visión de Kinissis.

Desde entonces, el festival se articula a partir de una línea curatorial centrada en la formación intensiva, complementada por un foro escénico, encuentros de programadores, jam sessions abiertas con música en vivo, conversatorios y espacios de difusión de investigaciones territoriales en artes escénicas. Kinissis propone un cruce real entre artistas europeos reconocidos y creadores latinoamericanos, conocidos y emergentes, en un mismo espacio de visibilidad e intercambio.

Rebeca Portillo (Ah)1 llegó a Kinissis como participante antes de integrarse al equipo de producción. Desde su doble rol como bailarina y gestora, destaca el carácter integral del festival y su importancia como espacio de profesionalización continua fuera de los marcos académicos tradicionales. La visibilización de artistas latinoamericanos junto a figuras internacionales es, para ella, una de las principales fortalezas del proyecto.

En sus ediciones más recientes, el festival ha ampliado su alcance hacia personas no profesionales de la danza, ofreciendo clases abiertas a comunidades de la periferia de Santiago. Esta apertura responde a una convicción compartida por el equipo: el encuentro con el cuerpo y el movimiento tiene un valor transformador que no se limita al ámbito profesional.

Hasta la fecha, Kinissis ha realizado cuatro ediciones sostenidas desde la autogestión. La falta de financiamiento estable, la escasez de salas adecuadas para la danza en Santiago y la concentración de recursos en grandes eventos institucionales convierten cada versión en un desafío. Aun así, el festival continúa creciendo y convocando a participantes de distintos países de Latinoamérica y Europa.

Kinissis no es solo un festival de danza contemporánea. Es el resultado de una experiencia migrante, de una crítica a los modelos hegemónicos de formación artística y de una apuesta sostenida por la comunidad, el cuidado y el encuentro como ejes de la práctica creativa en Latinoamérica.

Mecenas, espacios y alianzas: una red de apoyo para la comunidad y la creación

El Festival Internacional Kinissis se sostiene gracias a una red de alianzas, espacios colaboradores y apoyos que comparten una visión común: entender la danza y las artes del movimiento como prácticas culturales capaces de generar transformación social, bienestar comunitario e identidad colectiva. En este entramado, Mecenas cumple un rol fundamental.

Mecenas promueve la convergencia, el desarrollo de talentos y el posicionamiento del arte cuir como un campo vital para la inclusión, la visibilización y el bienestar de la comunidad LGBTIQANB*. Desde esta perspectiva, el arte cuir no es solo una categoría estética, sino un territorio de resistencia, creación y diálogo que cuestiona las normas hegemónicas y habilita nuevas formas de existir, sentir y narrar el cuerpo. A través de expresiones y experiencias estéticas, se reivindican corporalidades, memorias y relatos históricamente invisibilizados, en sintonía con la línea ética y política que Kinissis propone para la práctica artística contemporánea.

La inauguración del festival en Santiago se realizará en NAVE, con una danzotea de bienvenida acompañada de música en vivo. NAVE, primer Centro de Creación y Residencia Artística dedicado a las Artes Vivas en Latinoamérica, se ubica en el Barrio Yungay, en una casona patrimonial recuperada por el arquitecto Smiljan Radic. Este espacio se ha consolidado como un referente para la experimentación, la investigación y el encuentro entre artistas.

El entrenamiento intensivo se desarrollará en el LAB Artístico, espacio independiente dedicado a la investigación escénica y sede formativa de Kinissis. Allí se realizarán las clases para profesionales e intérpretes en formación, lideradas por artistas nacionales e internacionales, ofreciendo un espacio de perfeccionamiento técnico, reflexión metodológica y cruce de lenguajes.

El cierre del festival tendrá lugar en la Plaza Comunitaria Libertad, en el barrio Yungay, con una jam abierta a la comunidad. Este gesto refuerza la vocación de Kinissis por salir de los circuitos cerrados y celebrar la diversidad cultural desde el encuentro, el movimiento y la música.

Entre las actividades complementarias, destaca el Encuentro de Programadorxs en el Centro Cultural de España (CCE) Santiago, que reunirá a agentes culturales de Chile y América Latina bajo la guía de la Red NUMAL. Esta instancia busca visibilizar la creación nacional, fomentar la circulación de obras y fortalecer redes colaborativas entre territorios.

En el CCE también se realizarán conversatorios y foros escénicos con artistas nacionales e internacionales, promoviendo el diálogo crítico y el cruce entre generaciones, territorios y prácticas, en coherencia con la misión del CCE como espacio abierto a la diversidad y al ejercicio de los derechos culturales.

Hasta la fecha, Kinissis ha realizado cuatro ediciones de forma autogestiva, consolidándose como una plataforma que articula formación, creación y comunidad. El festival es el resultado de una experiencia migrante, de una crítica a los modelos hegemónicos de formación artística y de una apuesta sostenida por el cuidado, el encuentro y la práctica creativa situada en Latinoamérica.

Notas

1 Rebeca Portillo (Ah): Bailarina y gestora cultural. Llegó al Festival Internacional Kinissis como participante antes de integrarse al equipo de producción. Desde su doble rol como intérprete y productora, destaca el carácter integral del festival y su relevancia como espacio de profesionalización continua, por fuera de los marcos académicos tradicionales. Considera que la visibilización de artistas latinoamericanos en diálogo con figuras internacionales es una de las principales fortalezas del proyecto.