Vengo de una familia realmente musical. No del tipo de familias que tocan instrumentos y saben cantar. Más bien, de las familias que aman la música y la disfrutan como lo que es, un elemento perfecto para ambientar cualquier circunstancia en la vida. Por esa razón, no es una sorpresa que también fuera educada bajo un velo musical, el mismo que me llevó a amar la música y a tener un MP3 a corta edad. La música me acompañaba a todas partes y para mí, eso era algo mágico. Sin embargo, es importante destacar que, además del MP3 color rosa que me acompañaba a todos lados, hubo una persona que a través de su música fue conmigo a todos lados: Taylor Swift.

No recuerdo la primera vez que escuché a Taylor Swift. Tal vez fue en la radio o en alguna promoción. Tal vez solo a través de mi fanatismo por Hannah Montana. Pero recuerdo que la primera canción que tuvo mi MP3 fue Love Story de Taylor Swift.

Iba creciendo, los avances tecnológicos avanzando, pero siempre la música de Taylor Swift ha sido fiel acompañante en cada una de mis etapas de vida. Mientras ella lanzaba su primer álbum country, yo cantaba por la casa y actuaba como si estuviera en uno de sus videos musicales.

Al lanzar Red, no podía parar de cantar I Knew You Were in Trouble; durante 1989, me obsesioné con Nueva York y Style; Reputation fue una de las primeras eras que viví entera. Y claramente vi en vivo el motivo detrás de Lover; disfruté del cambio de ritmo y género que vino con Folklore y Evermore; vi el anuncio en vivo de Midnights, y todavía vivo obsesionada con Guilty As Sin? de The Tortured Poets Department, mientras me encuentro en espera de The Life of a Showgirl. Con seguridad puedo decir que cada una de sus eras se ha encargado de musicalizar alguna de las etapas de mi vida.

Por esa razón, cuando leí la noticia de que Taylor estaba comprometida, no pude evitar pensar en dos cosas. La primera: he crecido. La segunda: he visto a Taylor Swift crecer.

A lo mejor esto es tan solo una relación parasocial que para muchos puede ser tóxica. Sin embargo, hay algo de bonito en identificarse con un artista, pero sobre todo con verlo en cada una de las etapas de su carrera.

En mi caso, es Taylor Swift, pero hay una variedad de artistas con una variedad de fanáticos que han experimentado lo mismo y han apoyado a los artistas en sus altas y en cada una de sus bajas. La música de estos artistas ha sido pieza clave para las personas que son hoy y la personalidad que han formado con el paso de los años.

Se apodera de nosotros un sentimiento de emoción y a la vez de profunda nostalgia. Vemos que las personas que han crecido con nosotros a través de líricas y ritmos musicales también crecen y cambian de etapa. Nos damos cuenta de que no solo nosotros crecemos mientras los escuchamos, sino que ellos también crecen mientras los escuchan. Entendemos que, a través de la distancia, también tenemos el poder de cambiar la vida de personas que no conocemos y de llevarlas a sus caminos correctos.

Y mientras todo eso pasa, disfrutamos de su música y encontramos partes de nuestra vida en cada una de sus canciones. Escuchamos pedacitos de su vida a través de las líricas y entendemos que no somos muy diferentes. Estas grandes figuras también enfrentan dificultades emocionales como cada uno de otros. Sin embargo, solo a través de su arte podemos encontrar nuestro propio camino a la resolución de estos problemas.

Taylor Swift ha escrito sobre el amor, la amistad, la pérdida, la nostalgia, las ganas de correr, las ganas de quedarse, sobre noches divertidas y los pensamientos que no se pueden compartir con otros. La profundidad temática en cada lírica de Taylor Swift es digna de estudio. Es precisamente esa diversidad la que permite que cada fanático pueda conectar con ella. Es una estrella grande, lo sabemos, pero además de haber crecido con ella, sabemos que ella siente y padece como nosotros. Es la vulnerabilidad la que nos une.

Aunque hoy dedico esta reflexión a Taylor Swift por ser la figura que ha crecido conmigo, este texto encuentra sentido en cada fanático que ha visto crecer a su estrella favorita. Los miramos con nostalgia, con emoción y con esperanza porque sabemos que si ellos lograron salir adelante a pesar de todas estas etapas tumultuosas, nosotros también podremos hacerlo.

A continuación, una lista de canciones recomendadas de Taylor Swift basada en las emociones que transmite cada una:

  • Tristeza: How Did It End? (TTPD, 2024)

  • Enojo: Look What You Made Me Do (Reputation, 2017)

  • Venganza: My Tears Ricochet (Folklore, 2020)

  • Amor: Enchanted (Speak Now, 2010)

  • Amistad: When Emma Falls in Love (Speak Now TV, 2023)