A esta hora del conticinio
no he encontrado más palabras
que no me traigan más que nostalgia
Que me recuerden que he sido olvidada.
He pensado y no he encontrado,
He amado y de mí han dudado,
He sido feliz, claro que sí
Una felicidad que duele, no voy a mentir.
A esta hora del conticinio he caminado solitaria
He recorrido calles y plazas
He sido espectadora de historias,
Pero nunca he sido parte de nada
Un día cualquiera
Cuya fecha no tiene relevancia
Me encontré en una tienda
Una simple en aquella cuadra
Había una anciana
No caminaba y en una silla un hombre la llevaba
Miraba las estanterías como si algún secreto albergaran
Como si algún recuerdo murmuraran
Era una mirada limpia, dulce y bella
En todo el sentido de la palabra
Miraba como si al mundo no le importara,
Como si la vida se detuviera y no pasara
Ella se admiraba, yo solo la observaba
y olvidaba el motivo que me llevó a esa afanada
Sus pupilas se anclaban en las muñecas
Tomó una de ellas y la abrazó, no sabía que yo la miraba
Alzó la cabeza y le dijo al hombre
"quiero ser una princesa"
Tenía la muñeca en las manos y yo el alma en la mirada
Solo esa frase detonó algo dentro y me dejó clavada
"Deja la muñeca", le dijo mientras se la quitaba
"Es para niñas y no es más que fantasía", exclamaba
"La realidad es otra", le decía mientras la miraba
Ella sonreía mientras en su mundo divagaba.
Pensé, “¿Qué sabemos de la realidad?
¿Podemos decir que es nuestra verdad?
¿Qué sabemos de la felicidad?,
si no hemos naufragado en el dolor y en lo irracional”.
Resonaron esas palabras en mi memoria
"Nunca podrás escribir si no hubo amor en tu historia"
El amor no ha apostado por mí, valga la aclaratoria
O tal vez yo no he sabido asumir una idea tan decisoria
Y es cierto, me he obligado
De una manera casi inhumana
A extraer de raíz
Lo que tiende a brotar naturalmente de mi
Y como te habrás dado cuenta
No lo he logrado.
Tampoco he amado o no me han amado
No lo sé, pero mantengo la idea de que nunca lo he deseado
He tratado de entender qué es el amor
He intentado asomarme a su fulgor
He buscado respuestas en canciones incompletas
Pero mis preguntas esconden siempre algo de dolor
Siempre he pensado que el amor es cuestión del azar
¿Por qué tanta importancia le tendemos a dar?
Hay tantas personas que podríamos amar
Pero inevitablemente nunca las vamos a encontrar
Y a veces encontramos a alguien que nos quiera escuchar
Pero se escapa de nuestra identidad
Porque el amor no es poseer, es ser
Y es el sentimiento que perdura, no siempre la persona
Llevar la muñeca irremediablemente representaba eso, él lo sabía
Sabía que poco a poco la iba a perder
Aunque para ella significara su mundo en ese instante
En ese momento,
la felicidad de ella
era el dolor más profundo en él
y aún así le dijo que la llevara.
La perdía ante sus ojos
Pero en su presencia estaba
Esa demencia que implicaba su ausencia
Pero aún así, ante él estaba
Recordaba una y otra vez cuando se la dio,
¿qué estaría pensando él?
¿Qué estaría pensando ella?
Entonces pensé ¿Qué espero realmente de esta vida?
Sin importar lo fría que me muestre,
Sin importar la distancia que aparente
O la soledad que represente,
Aunque no lo demuestre, quiero amar profundamente
Quiero que me amen así
Quiero que duela, que arda,
quiero levantarme y temblar en mi piel,
y quiero quedarme con eso.
Quiero ser esa idea de muñeca
Ese dolor de poder ser
Esos ojos que miran con lágrimas,
Que se queman antes de caer
Quiero ver a alguien feliz
por algo simple que venga de mí
aunque signifique el dolor más grande
si algún día en la memoria se toca vivir
Porque "pero" no es la única palabra que confunde,
"casi" también lo hace
y es que no hay nada que nos ate más
que sentir que tenemos una deuda con alguien.
Y sé que todos lo queremos,
queremos amar y no disculparnos por ello.
Queremos encontrar amores como en el pasado
pero nos da miedo entregar demasiado.
Demasiado interés,
demasiada confianza,
demasiada libertad
para que alguien se encuentre
y no sea necesariamente para quedarse con nosotros.
No quiero un amor eterno
Me conformo más con lo etéreo
De la vida no pido nada
Nada más allá de lo terreno
Aquí en la hora del conticinio
Me quedo pensando y me fundo en el silencio del ruido
Esa mujer quería ser una princesa,
yo, yo quiero ser como ella.















