Datos del proyecto Migramyths - Desmistificando a Imigração - 5ª Edição, realizado por la Casa do Brasil de Lisboa, revelan un crecimiento de discursos de odio que atentan contra la vida de migrantes en el país.
Los cambios que se viven a nivel político, con una extrema derecha que impulsa narrativas falsas sobre la criminalidad asociada a la presencia de personas de otras nacionalidades, han tenido un impacto directo en las percepciones que parte de la ciudadanía tiene sobre quienes buscan una mejor vida en Portugal.
Se trata de un tema que ha capturado la atención mediática y que ha puesto sobre la mesa preguntas importantes sobre qué tipo de convivencia social se busca construir en un territorio que alberga a poco más de 10 millones de personas, de las cuales cerca del 10% son extranjeras, según datos de la Agência para a Integração de Migrantes e Asilo (AIMA), difundidos en abril de 2024.
El 19 de diciembre de 2024, en una situación sin precedentes en años recientes en Portugal, la Policía de Seguridad Pública (PSP) realizó un operativo en una de las calles emblemáticas de la zona de Martim Moniz, en Lisboa. Se trató de una acción que llevó a muchas personas migrantes a ser puestas contra la pared y revisadas sin ningún tipo de razón, en un punto de la ciudad que es ampliamente conocido por el alto grado de multiculturalidad existente.
Este hecho levantó las alertas por lo extremo de la medida y porque se dio justo en uno de los puntos más álgidos de las discusiones que se han venido dando en los últimos meses y que han sido empujadas por la narrativa que la extrema derecha portuguesa quiere instalar en la opinión pública sobre la relación —inexistente— entre migración y criminalidad.
Frente a esta realidad, se vuelve relevante analizar los datos entregados por el informe “Discurso de ódio e imigração em Portugal” (Discurso de odio e inmigración en Portugal), la publicación más reciente del proyecto MigraMyths - Desmistificando a Imigração y que arrojó preocupantes resultados sobre cómo estas narrativas han aumentado en el país.
Se trata de la quinta edición de un levantamiento que comenzó en 2021 y que, en esa altura, ya había identificado un incremento de este tipo de discursos en contra de la población migrante. Tres años más tarde, estas prácticas, de acuerdo con un estudio que lo sustenta, se intensificaron y evidenciaron todavía más. En la más reciente edición, se encuestó a un universo de 262 personas. De este total, un 75,4% reconoció un 66% de ellas, de nacionalidad brasileña, haber sido objeto de algún tipo de discurso de odio.
Este estudio es parte del proyecto liderado por la Casa do Brasil de Lisboa y que tiene como objetivos combatir la desinformación relacionada con las migraciones y las comunidades migrantes en Portugal; combatir el discurso de odio; sensibilizar a la comunidad en general sobre los aportes positivos de las personas migrantes en Portugal; desconstruir los mitos que están en las bases de los prejuicios y discriminaciones; transformar el discurso negativo acerca de la migración, y valorizar las trayectorias de las personas migrantes.
En este sentido, el informe también reveló los tipos de discurso de odio más presentes en las interacciones y en el día a día de las personas migrantes. A la xenofobia (80,4%) le siguen el odio racial (10,4%), la LGBTfobia (2,3%), la islamofobia (1,9%), la misoginia (1,1%), el antisemitismo (0,8%) y la aporofobia (0,4%).
“El odio no se restringe a un sentimiento individual y constituye un hecho social que se puede manifestar en discursos y actitudes de racismo, xenofobia y discriminación. Esos discursos generan consecuencias en la vida de las personas migrantes, como violencias, agresiones, discriminación y trabas en el acceso a derechos”, establece el informe.
Un aspecto relevante dice relación con el mundo online y la manera en que los medios de comunicación presentes en el entorno digital diseñaron estrategias editoriales con foco en el llamado clickbait, que se traduce en la elaboración de títulos llamativos y que permitieron generar tráfico hacia las publicaciones.
Muchos de ellos, como también destaca el informe, potencian la desinformación y pueden contribuir a la construcción de discursos de odio cuando se comparten noticias o contenidos sobre personas minorizadas, como la población migrante en el país. El informe reveló que Internet (32,4%) es el principal medio donde las personas reconocen discursos de odio contra migrantes, particularmente en plataformas como Facebook, Instagram y X.
En segundo lugar aparecen los servicios públicos (20,9%), un ámbito en el que las actitudes discriminatorias surgen con fuerza, mientras que en aquellos de carácter privado, como restaurantes (22,8%), comercio (16%), supermercados (15,6%), inmobiliarias (10,3%), bancos (9,1%), universidades privadas (8,7%), hoteles (4,6%), escuelas privadas (4,6%) y otros de menor relevancia, como lavanderías, clínicas médicas o farmacias (1,5%) también se han transformado en espacios susceptibles de ser permeados por estas actitudes fascistas.
Una consecuencia directa de esta práctica es que “el fenómeno del discurso de odio sobrepasa los límites de los espacios virtuales” y que también ocurre a la inversa, como detalla el informe. Esto es: “Los eventos ocurridos fuera de las redes sociales pueden estimular prácticas como linchamientos o violencia offline, entre otros comportamientos semejantes”, destaca el documento.
Cómo se construye este discurso de odio
De acuerdo con el análisis realizado en el contexto de este informe y proyecto:
La normalización de la demostración pública de odio está relacionada a una construcción discursiva basada en la dicotomía entre la representación negativa del "otro" (migrantes y grupos minorizados) y el ‘nosotros’, ciudadanos y personas consideradas como de "primera categoría".
En esto se incluyen argumentos largamente utilizados principalmente por la extrema derecha, como una supuesta apropiación de los puestos de trabajo por parte de las personas migrantes o que se aprovechan del sistema de seguridad social o incluso un incremento en los niveles de criminalidad registrados en el país.
Todos estos elementos han sido desmentidos por los indicadores oficiales de las distintas entidades en Portugal. El último informe de la Seguridad Social reveló que las comunidades migrantes han contribuido cinco veces más a los fondos, en comparación con años anteriores, mientras que las estadísticas de las organizaciones que velan por la seguridad del país (Policía de Seguridad Pública y Policía Judiciaria), informaron que los índices de criminalidad han disminuido sostenidamente en los últimos años y que no existe una asociación directa entre el número de crímenes y la llegada de más personas migrantes al país.
Estos números han sido confrontados por políticos y representantes de la extrema derecha, en un afán por desacreditarlos y continuar instalando una sensación generalizada de menor seguridad.
"En una reunión de trabajo, una colega se levantó y dijo: "esos brasileros están muriendo de hambre en Brasil y vienen para acá, deberían volver a sus tierras" o “en una escuela privada de inglés sufrí comentarios xenófobos de varios compañeros que decían que yo no sabía hablar portugués correctamente. Fueron desde comentarios pequeños hasta bromas ofensivas. Al reclamar en la dirección, me cambiaron de curso y terminé por desistir tres meses antes de terminar, incluso habiendo pagado todo”, son algunos de los relatos que este informe recoge y que retratan la realidad que muchas personas migrantes en Portugal sufren constantemente.
Es importante destacar que los números presentados en este informe representan tanto a personas como historias de vida. La deshumanización de las personas migrantes es uno de los mecanismos por los cuales el discurso de odio, el racismo y la xenofobia operan y se manifiestan.
Por esto, es fundamental resaltar que, en primer lugar, esos fenómenos sacan la humanidad y la dignidad de las personas migrantes, además de constituirse como barreras a su integración, al acceso a derechos y a una vida digna.
Las consecuencias del discurso de odio son profundamente perjudiciales para las personas migrantes, y su normalización representa un gran riesgo para la sociedad como un todo.
(MigraMyth — "Desmistificando a Imigração")
El informe recalca la importancia de implementar acciones concretas que lo combatan y que tengan como foco la promoción de la igualdad y la protección de los derechos humanos, con un refuerzo de la implementación de políticas que tiendan a acoger a quienes deciden instalarse y vivir en Portugal, además de impulsar la cohesión social.















