Desde que herramientas como ChatGPT llegaron, la educación ya no es la misma, y como docente en Paraguay la formación y conocimiento que tenemos para enseñar en el aula no es una que pueda ubicarse en la vanguardia ni destacar por encima de otras la mayor parte de veces, lo que hace que cuando hagas algo mínimamente diferente a lo que el alumno está acostumbrado, serás el máximo exponente y figura para ellos. Sin embargo, precisamente esta gran falencia del sistema hace que los constantes avances a los que el mundo se expone pongan en jaque al docente y su visión tradicional de la enseñanza.
La principal revolución que el docente debe vivir de primera mano, que dependiendo de su manejo será un potencial enemigo o aliado, que impone su presencia, es la Inteligencia Artificial (IA). Su presencia viene a redefinir completamente lo que conocemos, y es imposible ser indiferente a ella, sin importar los niveles, ha venido a alterar profundamente nuestro rol como educadores y exponer nuestras falencias y virtudes, así como la dinámica del proceso educativo.
La desaparición de la tarea tradicional
Como docente y observador de esta evolución, soy testigo in situ del impacto de la IA en las aulas. Al comienzo, me descolocó un poco ver cómo mis estudiantes parecían entregar tareas que carecían de su toque personal, esa manera de responder tan única que tenemos como estudiantes, eso sumado a que la rapidez con la que las terminaban era simplemente la de unos genios incomprendidos de alguna película noventera. Así que la corrección se volvió impersonal y probablemente haya sido el inicio del fin de una tarea tradicional que busca poder aplicar los conocimientos y pensamiento crítico adquiridos en el aula.
Recuerdo a mis docentes con una sonrisa de picardía poner en la pizarra problemas matemáticos complejos, preguntas, o situaciones que requerían un esfuerzo intelectual y la aplicación inherente del pensamiento crítico para llegar a una solución, o buscábamos la solución en otro idioma o en alguien en lo más profundo de internet que justo tuvo el mismo problema que nosotros, nos llevaba a aventurarnos en la selección de respuestas de calidad o basura o en investigar y dar con la solución. Sin embargo, la IA y con un simple clic puede generar las respuestas a estas preguntas y problemas sin titubear (no siempre con precisión, ahí está saber manejarlo) lo que desafía completamente al aprendizaje y enseñanza tradicional a la que está acostumbrado el docente con las herramientas que posee desde sus limitaciones.
Ante esta realidad, surgen preguntas cruciales:
¿Qué estrategias podemos utilizar para hacer un uso responsable de la IA sin que esta reemplace al aprendizaje real?
¿Cómo aseguramos que los estudiantes adquieran las competencias y habilidades necesarias en el aula sin marginar a la IA?
Desafío y la oportunidad
En materias que requieran mucha habilidad teórica, mucha lectura e interpretación es en donde la IA es la golosina por excelencia, y esto trae consigo desafíos éticos y educativos que estudiantes y profesores deben asumir y tener la capacidad de sobrellevarlos sin marginar al uso de herramientas tecnológicas en el aula, si no que tener como objetivo integrar estas herramientas de manera orgánica al desarrollo y elaboración de nuestras clases.
Como gran desafío tenemos el deber de buscar la manera en la que el uso de la IA en sus diversas presentaciones no se convierta en una herramienta pasiva de aprendizaje que resuelve todas mis dudas sin el más mínimo pensamiento crítico, debemos aprovechar su potencial y tratar de convertirla en una herramienta que pueda ser servir al alumno como una fuente de experiencias inmersivas que permita llevar su aprendizaje hacia otro nivel.
Por ejemplo, para el aprendizaje de idiomas, el uso de herramientas como ChatGPT podría darnos explicaciones paso a paso de la gramática, podríamos interactuar con él para que nos sirva como un tutor digital formulando preguntas y ejercicios de práctica, exámenes donde pongamos en práctica los conceptos adquiridos en aula.
Podríamos utilizar a la IA generativa para que nos permita interactuar con problemas prácticos del área de seguridad industrial de una empresa, electricidad, que solamente podremos resolverlos haciendo uso de un esfuerzo intelectual y de las herramientas que nos brinda el docente.
Debemos buscar convivir con las herramientas de inteligencia artificial, ya que nuestros estudiantes utilizan activamente ChatGPT, Gemini, Copilot, etc., en sus actividades diarias y educativas, aunque en este último a menudo se le es dado un mal uso debido a que no tenemos la alfabetización suficiente profesores y estudiantes de darle un correcto uso como complemento a estas herramientas, así que como profesores debemos definir pautas claras que faciliten a nuestros estudiantes darles un uso correcto a estas herramientas, dándoles ejemplos prácticos de uso e instarlos a verificar y validar el contenido que obtienen, de esta manera inclusive podemos fomentar aún más la comprensión de la materia que estemos impartiendo y el pensamiento crítico de nuestros estudiantes.
Redefiniendo nuestras prácticas docentes
No solo nuestros estudiantes pueden hacer uso de la IA en sus procesos de aprendizaje, como docentes también podemos integrarla en la planificación del desarrollo de nuestras clases haciendo prácticas y simulaciones, puede darnos sugerencias, o inclusive generar desde cero un plan de clases completo basado en los contenidos que sugiramos según las necesidades de nuestros estudiantes, del país y en base a la bibliografía que deseemos y podamos generar nuevos métodos, tecnologías y materiales de enseñanza.
Sin embargo, para poder llegar a esto, existe un cambio crucial que primero debemos realizar; Redefinir nuestras prácticas docentes. Actualmente, un docente tradicional no puede ofrecer más de lo que le han dado, llegar a clases, impartir un conocimiento que quizás no se comprenda muy bien de una manera en la que él también lo recibió, no existe un seguimiento docente hacia como imparte sus clases. Las especializaciones, cursos y talleres disponibles hablan de manera bonita y general de los diversos tipos de aprendizaje y como hacer estar en la vanguardia, pero no lo exponen de manera práctica, ya que no es lo mismo dar una catedra de circuitos eléctricos que dar una de derecho romano.
El estudiante y la IA
La principal actitud que como estudiante se debe asumir es que las nuevas herramientas no están diseñadas para sustituir nuestros esfuerzos y capacidades intelectuales, sino que son herramientas complementarias para llevar nuestro aprendizaje a otro nivel, como estudiantes debemos tener como objetivo la no deshumanización de nuestro aprendizaje.
Sin embargo, así como en la pandemia, el desarrollo de clases de forma virtual trajo consigo reacciones mixtas entre los estudiantes, ya que muchos no se sienten cómodos con su uso, lo mismo sucede con el uso de aplicaciones de IA. Así como trae consigo sus potenciales virtudes, también podría generar en el estudiante una sensación de “¿por qué estoy en el aula si tengo todo el conocimiento a un solo clic?”, por lo que debemos garantizar que su aplicación no desplace la labor insustituible del docente.
Y un aspecto no menor que debemos poner siempre sobre la mesa es la brecha digital que puede agravar las desigualdades existentes en el aula, ya que no todos los estudiantes tienen el mismo acceso a la tecnología, mientras algunos tienen acceso a smartphones o computadoras de alta gama, y una conexión internet rápida, otros carecen de los recursos más básicos, donde siquiera se ha dado pie a programas de alfabetización digital.
Fomentando un uso ético y responsable de la IA
Aunque la capacitación sea la gran ausente, ya que nadie puede volverse experto de la noche a la mañana en el uso y aplicación de una nueva tecnología en diversas áreas, y se vuelva difícil para el docente promedio combatir con cambios tan bruscos a su mentalidad como la desaparición de las tareas tradicionales, debemos tener la capacidad de adoptar un enfoque que nos permita hacer de la IA y de cualquier otra herramienta un complemento que nos dé la posibilidad de enriquecer el proceso de aprendizaje de los alumnos y nuestro desarrollo de clases.
Que el enfoque que adoptemos nos permita evitar la deshumanización de nuestra educación y permanecerla en la vanguardia sin importar donde estemos, y podamos seguir manteniendo a la figura del docente como pieza fundamental de un país para la formación de nuevos talentos y ciudadanos críticos, creativos y éticos que puedan afrontar los desafíos del presente y del mañana.















