Ricardo Martínez, un ingeniero electricista con énfasis en sistemas de potencia, es mucho más que un simple técnico. A sus 25 años, Ricardo ha logrado entrelazar su pasión por la ingeniería con un amor profundo por la enseñanza y la transmisión del conocimiento. Desde su infancia en Presidente Franco y Ciudad del Este, Paraguay, siempre ha tenido una inclinación natural por entender cómo funcionan las cosas y cómo esa comprensión podría ser compartida para el beneficio de los demás. Este deseo de compartir su conocimiento es lo que ha impulsado su carrera, convirtiéndolo en un ingeniero que no solo busca resolver problemas técnicos, sino que también forma a las futuras generaciones para que puedan hacerlo.
En su carrera, Ricardo ha trabajado en diversas áreas, desde la enseñanza de electricidad en el Servicio Nacional de Promoción Profesional hasta la supervisión de calidad en la Industria Paraguaya de Cobre. Pero, para él, la ingeniería no es solo una profesión; es una plataforma para empoderar a otros. “Lo que más disfruto es enseñar”, confiesa. Este espíritu de educador se refleja en cada proyecto en el que participa, donde siempre busca la manera de hacer que el conocimiento sea accesible, comprensible y aplicable para todos. La enseñanza para Ricardo va más allá de la simple transmisión de datos técnicos; es un proceso de transformación, tanto para él como para sus estudiantes.
Ricardo no solo se ve a sí mismo como un facilitador de conocimientos técnicos. Su visión de futuro está profundamente arraigada en su deseo de dejar un legado duradero. Aspira a continuar su carrera como investigador y docente, buscando siempre cómo contribuir con pequeños pero significativos legados que lo hagan ser recordado. “Me gustaría ser recordado no solo por lo que enseñé, sino por cómo lo hice”, dice Ricardo. Esta visión lo impulsa a explorar continuamente nuevas áreas del conocimiento, buscando formas innovadoras de enseñar y aprender, siempre con la esperanza de marcar positivamente la vida de quienes lo rodean.
Además de su pasión por la ingeniería y la enseñanza, Ricardo tiene un profundo interés en el aprendizaje constante. Se siente especialmente atraído por los lenguajes de programación y el machine learning, áreas que ve como esenciales para el futuro de la ingeniería y la tecnología. Sin embargo, sus intereses no se detienen ahí. Ricardo también tiene una curiosidad insaciable por la psicología, el deporte, la música y la escritura. Le gusta explorar cómo pequeñas historias escondidas pueden marcar a las personas para siempre, y cómo esos momentos, aparentemente insignificantes, pueden tener un impacto eterno. Esta perspectiva se refleja en su enfoque hacia la vida y el aprendizaje, donde cada nueva habilidad o conocimiento adquirido es visto como una herramienta para comprender mejor el mundo y a las personas que lo habitan.
Cuando se trata de influencias, Ricardo encuentra inspiración en la poesía y la literatura. Es un amante de los poetas malditos y de obras como Hojas de Hierba de Walt Whitman. También ha sido profundamente impactado por libros como El lobo estepario y El extranjero de Albert Camus. Estas obras han moldeado su visión del mundo, dándole un enfoque intenso y reflexivo hacia la vida y la existencia. En el cine, Ricardo busca películas que ofrezcan un “cariño al alma”, como Pleasantville, About Time, Before Sunrise y Cinema Paradiso, las cuales le han enseñado a valorar los pequeños momentos y la belleza que se encuentra en las cosas simples de la vida.
Ricardo ve la vida como un viaje de aprendizaje constante y un proceso de enseñanza continua. Su pasión por la educación, combinada con su amor por la ingeniería, lo convierten en un profesional que no solo busca resolver problemas, sino también inspirar a otros a encontrar soluciones. Con una visión clara de dejar un legado a través de su trabajo y su forma de ser, Ricardo busca a ser recordado no solo como un ingeniero, sino como un verdadero educador y un poeta del conocimiento.
