¿Alguna vez has pensado en ir al Caribe? Agua transparente, color turquesa que tus ojos jamás han presenciado, lo cálido que el sol se sentiría en tu piel al recostarte sobre arena blanca que acaricia tu piel. Uno de los lugares más bonitos que he visto es la Riviera Maya, donde todo problema parece desaparecer y la vida va a paso más lento. El sur de México nos cuenta una historia impresionante que solo es posible sentirse en persona para comprender su maravilloso esplendor.

Las ruinas encontradas en distintos países son representación de la grandeza de las civilizaciones pasadas. Como mexicana nacida en el norte de la república, me interesaron las historias de nuestros orígenes, aunque las anécdotas actuales provenían de un tiempo después de la conquista española, siempre sentí una intriga sobre relatos de las raíces de mi bello país. Los mayas en el sur, los aztecas del centro, los toltecas del norte, entre otros.

A pesar de los importantes descubrimientos arqueológicos en las últimas décadas, en realidad, no hay mucha información sobre las costumbres y conocimientos de estas interesantes civilizaciones desaparecidas. En uno de mis viajes recientes alrededor de México, visité Chichen-Itzá, en la península de Yucatán. Es posible dar un paseo de la zona por uno mismo, pero tomar un tour guiado con un descendiente Maya es necesario para enriquecer a fondo la experiencia.

Una cultura tan rica en matemáticas, arquitectura, lengua, astronomía y variedad de otras ciencias tenía inmensa información que ofrecer al mundo. Al igual que con los egipcios, se pueden encontrar petroglifos en las zonas arqueológicas alrededor del país, describiendo juegos, historias o personajes importantes. Sin embargo, hoy en día no se tiene acceso a gran cantidad de datos originales, ya que en el año 1562 hubo un trágico incidente en el que Fray Diego de Landa, un misionero español, quemó parte importante del registro de tradiciones mayas.

Según historiadores del área, cuentan que el misionero franciscano fue enviado a Yucatán con la misión de convertir las creencias de los nativos a las de su iglesia católica. Los mayas eran politeístas, y seguían a dioses en representación del sol, la lluvia, la muerte, la guerra, etc. En esta civilización realizaban rituales de sacrificios para distintos fines, estos eran realizados en los cenotes y plazas principales junto a una ceremonia con un sacerdote, ahora conocidos como «chamanes».

Después de emprender un viaje por el sur de México y parte de Guatemala, dedicó a educarse sobre la cultura. Los pobladores confiaban en el predicador y se cree que le mostraron escrituras sagradas de siglos de conocimiento y tradiciones. De Landa llegó a la conclusión de que las costumbres de los habitantes eran demoniacas, y decidió incendiar todo rastro de objetos e información divina de miles de años de distintas ciudades mayas, dejando a los indígenas del área devastados con tal pérdida.

Desafortunadamente, después del gran fuego provocado por de Landa, cientos de mayas dejaron sus tierras o cometieron suicidio. Este evento fue, según historiadores, el comienzo del fin de los últimos habitantes de esta civilización.

Cenotes

Nombre derivado del maya, Dzonot o Tz-onot. Son encontrados en todo el sur de México, norte de Guatemala y Belice. Su formación se da gracias al desgaste de roca con el paso de los años, creando cavernas inundadas. Estos están asociados con una conexión de corrientes subterráneas, se pueden encontrar en la selva, en las marismas o lagunas. Se cree que en el estado de Yucatán se encuentran más de 7000 a 8000 cenotes.

El Xibalbá era sagrado y considerado un portal al inframundo. En investigaciones de estos lugares se han encontrado desde riquezas como ofrendas, hasta restos humanos que se creen haber usado como sacrificio por un bien común. Aunque este hecho es un poco terrorífico, para la civilización maya era necesario seguir con estos eventos para la prosperidad de la cosecha y del agua potable. Los cenotes eran un símbolo de dualidad entre la vida y la muerte.

El rol de un chamán era purificar las almas que eran usadas en el ritual, además de la comunicación entre los vivos y los dioses. De hecho, cientos de descubrimientos arqueológicos han hallado rastros de creencias sobre un camino después de la muerte en distintas culturas como los egipcios, budistas, mayas, aztecas, y muchos más.

En jeroglíficos, escritos, imágenes y representaciones encontradas, se describe que la preparación para la muerte es fundamental en vida. En la mayoría de estos registros, se encontraba una persona «curandera» en representación de este portal místico o conexión.

Actualidad

Aunque la historia de los cenotes es oscura, hoy en día son lugares paradisiacos perfectos para una escapada en la Riviera Maya. El agua dulce de estas cuevas es completamente transparente y refrescante. Aún es posible recibir una purificación realizada por un sacerdote maya, o chamán que más que ser una gran atracción turística, tiene un pasado que traerá consigo una experiencia inolvidable.

Testigos silenciosos del pasado, los cenotes son representación de una energía que en la actualidad es fácil percibir.