Entre las noticias arqueológicas más leídas el año pasado (2025), de acuerdo con el Cambridge University Press, estuvo el reporte sobre el estudio del genoma completo de un egipcio que vivió entre fines del período predinástico y el inicio del Reino Antiguo: el fechado por radiocarbón es 2855–2570 cal. a.C., según el artículo titulado Whole-genome ancestry of an Old Kingdom Egyptian (Morez Jacobs et al., 2025, p. 714).

La investigación fue realizada en la Escuela de Ciencias Biológicas y Ambientales de la Universidad de Liverpool John Moores, en el Reino Unido. Los resultados del reporte permitieron determinar el origen genético de un individuo masculino en Nuwayrat, en Egipto, lo cual marca un hito en la arqueología y la bioarqueología, pues, como comentaremos, es muy poco común encontrar restos apropiados para semejantes estudios y menos aún se esperaban los resultados que encontró el equipo.

Entre los artículos más destacados, el sitio menciona La más temprana evidencia del uso de pigmento azul en Europa; otro sobre la economía de los metales al norte de Inglaterra y el estudio de dos individuos en Kent y Dorset en el Medioevo del mismo país con ancestros de África Occidental, entre otros. Por eso es de mucho interés que los lectores de las revistas de arqueología hayan preferido las noticias especializadas.

Los investigadores indicaron que, a pesar de esfuerzos previos en estudiar restos de personas del Antiguo Egipto, ha sido imposible realizar tales estudios, porque las condiciones para que se preservara el genoma humano no eran favorables. Por consiguiente, hasta ahora había poca información sobre periodos tan tempranos como el predinástico o el Reino Antiguo.

Realizaré unas breves notas sobre la cronología en la que vivió el hombre de Nuwayrat.

El Reino Antiguo es uno de los tres grandes momentos de unificación de los estados del Antiguo Egipto, y se extendió desde una fecha aproximada en el 2700 hasta el 2150 a.C. —de acuerdo con la cronología del egiptólogo Wolfram Grajetzky en su libro El Reino Medio del Antiguo Egipto—. En esa etapa florecieron las dinastías tercera a sexta, y es la etapa en que la Kufu construyó su gran pirámide.

Antes la había precedido el Período Dinástico Temprano, en el que se produjo la unificación del Alto y el Bajo Egipto (3000-2700 a.C.).

A la caída del Reino Antiguo le siguieron unas décadas de inestabilidad en las que varios poderes se discutían el control del estado conocido convencionalmente como Primer Periodo Intermedio, que culminó en el 2008 a.C., con el ascenso de una monarquía tebana en el Reino Medio. Al final de ese período se volvió a dividir el estado, hasta que inició el Reino Nuevo (1550-1069), al que siguió un Tercer Período Intermedio que culminó en el año 664 a.C., con las sucesivas ocupaciones de Egipto por potencias extranjeras, entre ellas persas, griegos y romanos.

Nuwayrat, de acuerdo con el artículo publicado por Cambridge University Press, se encuentra muy próximo al asentamiento de Beni Hasan, a 265 km de la capital actual. Allí fue enterrado un hombre que tenía entre 44 y 60 años al morir. El estudio demostró que sus genomas estaban asociados al Neolítico Medio de Marruecos (Morocco). A su vez, esos son afines con ancestros de grupos neolíticos del Levante, lo cual hace interrogarse a los expertos acerca de los procesos de movilidad en el norte de África en tan lejanas fechas.

El segundo grupo que pudieron determinar estaba en los componentes del Neolítico de Mesopotamia, por lo cual los investigadores enfatizaron la conclusión de que su estudio es el primero que demuestra la relación entre genes ancestrales "al este del Creciente Fértil" con Egipto. Es decir, además de la introducción en el sexto milenio a. C. de plantas domesticadas y de la alfarería desde el Asia Occidental, pudo existir un intercambio y movimiento de personas hasta el cuarto milenio a.C. (Morez Jacobs et al., 2025, p. 719). Es decir, la mayoría de sus genomas estaban asociados al Neolítico del Norte Africano y el 20% al Creciente Fértil Oriental.

La investigación aporta un análisis riguroso de los datos y los métodos empleados. No obstante, si uno como lector del texto no es conocedor de la bioarqueología, puede comprender parte del alcance de las indagaciones en curso en los laboratorios como el de la Universidad de Liverpool y entender que existe una relación entre esos genomas ancestrales y la moderna población que habita el valle del Nilo. Es finalmente uno de los intereses que expresó el equipo multinacional para justificar y exponer sus descubrimientos en el año 2025.

Por supuesto que los avances en las ciencias biológicas requieren un marco de interpretación que engloba a varias disciplinas, lo cual queda muy bien reflejado en la amplia bibliografía que cierra el artículo titulado en inglés Whole-genome ancestry of an Old Kingdom Egyptian, y que encontró relaciones entre los genomas de un egipcio del Reino Antiguo, el norte de África y el Creciente Fértil oriental.