En el marco de mi proceso de investigación desarrollado durante mi residencia en el Instituto Superior de Arte Contemporáneo ISLA de la Bienal SACO, y con el acompañamiento del Centro de Arte de la Universidad Nacional de La Plata, fui invitada a visitar la Estación Atacama UC – Alto Patache de la Pontificia Universidad Católica de Chile, un centro de investigación científica dedicado al estudio de la camanchaca y a los sistemas de captación de niebla en la costa del desierto de Atacama.

La visita se desarrolló entre el 21 y el 23 de abril de 2026 y formó parte de la investigación que llevo adelante para Más allá de Ofelia, proyecto en proceso de creación para la Bienal SACO 2027. Los registros audiovisuales realizados durante esos días pasarán a integrar la obra y su proceso de desarrollo.

Durante mi estadía fui acompañada por Nahuel Sánchez Tolosa, artista residente SACO cuya práctica explora las relaciones entre arte, paisaje y territorio desde una perspectiva latinoamericana e interseccional.

Además de los recorridos y actividades vinculadas a la investigación científica de la estación, compartimos tres intensos días de convivencia con investigadores, técnicos y artistas. En ese contexto desarrollamos un conversatorio de carácter vivencial que no se estructuró a partir de exposiciones formales, sino desde la experiencia directa del territorio, la observación y el intercambio de preguntas.

Durante esos días también compartí el espacio de trabajo con el equipo de KMNCHK ScanLab, integrado por artistas e investigadores que se encontraban en Alto Patache realizando ajustes y pruebas de un proyecto de observación e iluminación de la niebla. Su trabajo propone nuevas formas de percibir la camanchaca mediante tecnologías que permiten visualizar sus corrientes, densidades y movimientos, estableciendo un singular cruce entre arte, ciencia y tecnología. La convivencia cotidiana y el intercambio de experiencias enriquecieron las reflexiones surgidas durante la residencia.

Llegué a Alto Patache siguiendo una pregunta que atraviesa mi proyecto Más allá de Ofelia. Una pregunta sobre los estados de transformación.

Más allá de Ofelia toma como punto de partida la figura literaria creada por Shakespeare, pero no para representarla sino para desplazarla.

Ofelia, personaje de Hamlet, es una figura de fragilidad atrapada entre la obediencia y el deseo. Oprimida por las estructuras que la rodean, deriva en una locura poética que culmina en su ahogamiento, convirtiéndose en una imagen de disolución y pérdida de sentido.

Pero Ofelia es también la historia de su representación. Se ahoga sin saber que trascendería como uno de los símbolos visuales más persistentes de la historia del arte occidental. Su cuerpo ha sido contemplado, interpretado y estetizado durante siglos, transformándose en una imagen poética de una larga y silenciosa opresión.

Busco entonces desplazarla de ese lugar. Encontrarla como cuerpo que pesa, que es materia y que es atravesado por distintos territorios, contextos y fuerzas. Me interesa recuperar aquello que desborda una lectura estable, aquello que permanece abierto, ambiguo y en constante transformación.

En ese sentido, Más allá de Ofelia no intenta reconstruir una imagen conocida, sino acompañar un proceso de búsqueda donde el cuerpo, el paisaje, la naturaleza y los dispositivos tecnológicos se afectan mutuamente, generando nuevas formas de presencia y existencia.

En Alto Patache encontré otra materia en transformación: la niebla.

En este lugar, la niebla no es solamente una condición atmosférica. Es agua suspendida en el aire. Una materia dispersa que, al encontrarse con determinadas superficies, se reúne, adquiere densidad y se vuelve visible. Un fenómeno situado entre la aparición y la desaparición, entre lo que percibimos y lo que aún permanece en tránsito.

Mientras observaba ese fenómeno, comencé a reconocer resonancias con mi propia práctica artística. Del mismo modo que la niebla encuentra un dispositivo que permite reunir aquello que estaba disperso, una experiencia atraviesa procesos de transformación hasta convertirse en imagen, relato u obra.

Sin embargo, durante mi estadía la niebla no llegó.

La experiencia se situó precisamente en su ausencia.

Un cielo inmóvil.
Arena, gravas, depósitos salinos y fragmentos rocosos.
La espera.

Entonces apareció una pregunta que atravesó tanto la investigación científica como la artística:

¿Qué sucede en la espera de la niebla?
¿Qué se vuelve visible cuando aquello que esperamos no aparece?

En esa ausencia, el paisaje dejó de ser un escenario para convertirse en experiencia. La espera comenzó a encarnarse en el cuerpo.

Esa condición dialogó profundamente con mi investigación. En Más allá de Ofelia me interesa explorar estados de suspensión y transformación. Situaciones donde una identidad aún no termina de desaparecer pero tampoco permanece intacta. Espacios intermedios donde algo está dejando de ser una cosa sin haberse convertido todavía en otra.

Durante los tres días de convivencia con científicos, técnicos y artistas desarrollamos un conversatorio vivencial construido a partir de una serie de preguntas que vinculaban los procesos de captación de la niebla con los procesos de creación artística.

En Alto Patache, la camanchaca deja de ser solamente un fenómeno atmosférico para convertirse en una oportunidad de observación. Allí, una malla atrapanieblas funciona como superficie de encuentro, permitiendo que las diminutas gotas suspendidas en el aire se agrupen y se vuelvan visibles.

A partir de esta observación surgieron preguntas compartidas:

  • ¿Qué hace posible que la niebla se vuelva visible como agua?

  • ¿Dónde ocurre el umbral de esa transformación?

  • ¿Es la malla el dispositivo que hace posible ese tránsito?

  • ¿Qué tiene que desaparecer de una idea para que pueda convertirse en obra?

  • ¿En qué momento una experiencia deja de ser vivida y comienza a construirse como forma?

  • ¿El soporte transforma la obra o la obliga a convertirse en otra cosa?

  • ¿Qué se pierde cuando una experiencia se convierte en obra o relato?

Las preguntas no buscaban respuestas definitivas. Funcionaban como herramientas de observación.

Porque tanto la ciencia como el arte trabajan sobre procesos de transformación y aparición.

La niebla se vuelve visible.
La experiencia se vuelve memoria.
La memoria se vuelve imagen.
La imagen se vuelve obra.

Y en cada pasaje algo permanece mientras otra cosa inevitablemente se pierde.

Quizás allí radica la potencia de ambos procesos: en hacer visible aquello que existe precisamente mientras está cambiando de estado.

Lo que encontré en Alto Patache no fue una respuesta sino un territorio de preguntas. Un lugar donde arte y ciencia se aproximan desde distintos lenguajes a una misma inquietud: comprender aquello que ocurre entre lo que aparece y lo que se transforma.

Tal vez por eso la niebla continúa acompañando mi investigación. No como una metáfora cerrada, sino como una presencia inestable que insiste en recordarme que existen formas de conocimiento que sólo pueden percibirse en tránsito.

Como Ofelia.
Como el cuerpo.
Como el paisaje.
Como la propia experiencia artística.

Agradecimientos

Quiero expresar mi agradecimiento a Pablo Osses McIntyre, Profesor Asociado del Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y a Milton Ricardo Avilés Lascano por la invitación, la generosidad en el intercambio de conocimientos y la posibilidad de participar de esta experiencia en la Estación Atacama UC – Alto Patache.