Prats Nogueras Blanchard se complace en presentar Sistemas secuenciales, la nueva exposición de Ignacio Uriarte (1972, Krefeld, Alemania) en la galería de Barcelona. La práctica artística de Uriarte se despliega como una arquitectura de la resistencia frente a la administración del tiempo. Su obra es el resultado de una negociación constante entre la rigidez de las estructuras burocráticas y la dimensión sensible del gesto manual. A través de metodologías basadas en la repetición, la secuencia y el orden, el artista transforma elementos propios de la cotidianidad administrativa en un lenguaje visual preciso y reconocible.

Los dibujos presentados en esta exposición se construyen a partir de desarrollos secuenciales: crecimientos y decrecimientos progresivos, variaciones angulares que generan formas circulares, y cambios de intensidad que producen degradados sistemáticos. Cada composición parece obedecer a una lógica rigurosa, casi constructiva, pero al mismo tiempo invita al espectador a dejarse llevar, a activar la mirada y seguir el ritmo interno del dibujo. En ciertos momentos, las formas evocan logotipos o signos gráficos familiares; sin embargo, esta referencia se disuelve rápidamente en favor de una mayor complejidad, marcada por el flujo, la repetición y el desarrollo continuo.

El dibujo constituye el núcleo estructural de la práctica de Ignacio Uriarte, siendo el garabato uno de los ejes que articula esta propuesta. Tradicionalmente entendido como un gesto mínimo, marginal o residual, aquí es elevado a método, lenguaje y sistema. Repetido y sistematizado, el garabato deviene una herramienta que cuestiona los paradigmas de eficiencia y productividad que rigen nuestra sociedad. En esta exposición, además, la gama cromática se amplía más allá de los códigos habituales del entorno de oficina, con predominio de azules en diferentes matices, acompañados de grises y granate, generando mayor profundidad y complejidad visual.

Esta investigación se extiende también al espacio tridimensional mediante obras volumétricas que, aunque realizadas en madera, mantienen una esencia profundamente dibujística. En piezas como 100 lápices, la geometría emerge del ensamblaje de lápices afilados por ambos extremos, sugiriendo una tensión contenida y una dualidad en la dirección del trazo. Por su parte, Rombos articula un díptico en negativo y positivo a partir de reglas graduadas, transformando el instrumento de medición en un objeto de abstracción formal. A través de procesos como el corte láser, Uriarte explora asimismo geometrías básicas que generan efectos ópticos y subrayan la precisión casi matemática de su trabajo.

Otro de los ejes vertebradores de la práctica de Uriarte son los dibujos realizados con máquina de escribir, donde Uriarte emplea signos como la barra (/), el símbolo de igual (=) y el de porcentaje (%), para generar composiciones construidas mediante la repetición mecánica del carácter. Las obras presentadas en esta exposición remiten tanto a las tramas de las puertas japonesas shoji como a la verticalidad rítmica de un bosque de bambú. En ellas, la modulación de densidades y la acumulación de signos generan superficies vibrantes que desplazan la percepción y refuerzan la dimensión casi física de la experiencia visual.

Una serie de dualidades caracteriza la muestra: calidez y frialdad, caos y sistema, interior y exterior. Bajo la apariencia de una ley aplicada mecánicamente, los trabajos de Uriarte operan en la intersección entre lo cotidiano y la abstracción geométrica, activando una experiencia perceptiva en la que la repetición y la monotonía se convierten en herramientas de desplazamiento. Una exploración que utiliza la monotonía como herramienta de subversión, recordándonos que, incluso dentro del sistema más estricto, siempre existe un espacio para que el pensamiento se ponga en movimiento.