Mi madre me contó que yo lloré en su vientre.

(Jaime Sabines, Del mito.)

El 19 de marzo de 2026 se han cumplido cien años del nacimiento del escritor Jaime Sabines (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1926; Ciudad de México, 1999), por lo que se antoja detenerse en algunos rasgos que lo dibujen.

La política y el político, digamos… circunstancial

Quizá extrañe que su segundo apellido, Gutiérrez, sea de la misma rama que la que da nombre a su Tuxtla Gutiérrez natal. Para entenderlo, hay que saber que Joaquín Miguel Gutiérrez fue un combatiente político, gobernador de aquella entidad; en una refriega que encabezó, fue muerto, con maneras tan crueles que llegaron al grado de arrastrar su cadáver por algunas calles de la población. Su figura condujo a perpetuar su apellido junto al de la capital donde sucumbió. Bien, pues he aquí que se trata del bisabuelo de nuestro personaje.

Aquel no fue el único familiar suyo que ocupara la gubernatura de su entidad: su hermano Juan la ejerció también, en los 80 del siglo pasado, y Juan, hijo de este, en el presente siglo.

Así, acaso no extrañará imaginarlo en una curul de la Cámara de Diputados. Gracias a su linaje político, en otras palabras, a las palancas familiares, formó parte del Congreso de la Unión.

Su credo político se deja ver en su postura ante la rebelión, en su estado, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), al que descalificó; mientras que a Samuel Ruiz, obispo que entendió a los alzados, lo tachó de responsable de todo… así.

Pasaron los años… Al término de una puesta en escena donde el autor, Germán Dehesa, se mofaba del presidente en el poder, Carlos Salinas, este fue a saludarlo tras bambalinas. La reacción del escritor fue pedir su ayuda para nuestro personaje, exponiendo que sumaba ya, me parece recordar, 20 cirugías (o la mitad que haya sido, ¿no cree usted?). La atención pedida fue otorgada.

A raíz de lo antes escrito, Salinas fue a casa del poeta, quien se puso de pie, trabajosamente, pero explicándose, franco como era: —No me pongo de pie ante la persona, sino ante el presidente de mi país. Sabines y Paz, ¿Sabines vs. Paz?

Un tema que se impone al hablar de los poetas de los que formaba parte es su relación con Octavio Paz (Ciudad de México, 1914-1998). Me parece morboso repetir al detalle las opiniones de uno sobre otro, cuestionando sus trabajos. Me quedo con que ambos se valoraban mucho.

Paz es deslumbrante; Sabines es conmovedor. Paz es profundo de una vez por todas, Sabines va calando a medida que sus ideas van internándose en nosotros.

La sentencia de Vicente Quirarte

El escritor Vicente Quirarte (Ciudad de México, 1953), en una conferencia nada menos que en El Colegio Nacional del cual forma parte, dijo hace algún tiempo que dentro de 50 años nuestro autor ya no sería leído. No he salido de mi asombro hasta este momento, incluso sobre todo por lo autorizado de quien lo afirmó. Así que hace poco que, por los cien años del natalicio del poeta, apareció algo a propósito con la firma de Quirarte… pues no me interesó.

Tía Chofi

Unos amigos —que son un regalo que Dios me dio—me convirtieron en lector de Tía Chofi en cada una de nuestras tertulias, pero lo que verdaderamente hay que oír más de una vez es a Sabines en Bellas Artes leyendo su texto . De por sí, su voz era única, y aunque mostraba la huella que los padecimientos le venían causando —o por eso mismo—, es recomendable que usted la escuche. Jaime Sabines 2008 Tia Chofi Se trata del poema más humano de un autor de escritos humanos1. Sé que la crítica le da esos calificativos a Algo sobre la muerte del mayor Sabines y hay razón: Jaime mismo lo diría, pues se trata de una gran obra sobre su propio padre (su tía Chofí había sido una hermana “solterona”, “sufrida”, de su mamá).

Mas, por lo mismo, el del mayor Sabines es un texto obligado, de un hijo escritor a su amado padre recién finado. El poema acerca de la tía, en cambio, fue escrito debido a que su autor quiso escribirlo. En fin, hágame favor, la opinión de uno de sus lectores contra la del poeta mismo.

De todos modos, tal vez usted rescate de lo anterior esto: los mejores poemas de nuestro autor ¡no son de amor!, sino de muerte… más aún: no sobre la muerte, sino en particular sobre dos personas finadas.

Un encuentro con él en la calle

—El que va ahí ha de ser Jaime Sabines, me dije. En un coche tripulado por un chófer viajaba alguien que no podía ser otro, tomando, para más señas, la ruta más directa hacia la Cámara de Diputados.

De ahí en adelante, me regaño mucho —pero mucho— por no haberme empeñado en conocerlo personalmente: verlo, nada más.

¿Cómo era, señor? Díganos, ¿cómo era?

(Carlos Fuentes, en Muñeca reina)

Notas

1 Tere, mi hermana, me regaló el CD con el histórico recital y Tere, mi esposa, me recomendó este poema. Lo que merece toda la gratitud de la que soy capaz.