Sin darnos cuenta, el jazz habita en muchas generaciones desde hace 100 años. Creado por los afroamericanos en la década de 1920, dio origen a un estilo especial que gusta a nivel planetario con sus diferentes variantes, cantantes y bandas que han inspirado principalmente películas recientes como La La Land, o la serie de James Bond. A nivel histórico pensamos en cómo cambió la forma de bailar más desenfrenadamente y le dio indirectamente a la moda internacional la minifalda luego de la Primera Guerra Mundial.

Antes de la gran confrontación de 1914, la música del sur de los Estados Unidos era el Ragtime, que se pudiese decir que fue el precursor del Jazz. Específicamente en la región de Nueva Orleans existían ya para esa primera década del siglo XX el Dixieland, el blues y la música de vodeviles. Todos esos ritmos multiculturales, como África, la herencia francesa al sur de Norteamérica y la influencia inglesa, se cree que dieron origen al Jazz. De hecho, esas improvisaciones melódicas y rítmicas típicas del género tienen una fuerte connotación sexual. Es más, la palabra creole “jass” significa vigor, actividad extenuante o excitación. Y eso es parte de lo que reflejan las primeras piezas del jazz en su década de origen. Otros dicen que viene del perfume a jazmín usado por las prostitutas de la época.

Al llegar la Gran Depresión de 1929, parte de la alegría de esos años locos iniciales del jazz se transformó en la era de la prohibición del alcohol en los Estados Unidos cuando las fiestas disminuyeron dramáticamente por razones obvias. Y de allí a la siguiente década de recuperación, que fue a mediados de los 1930 gracias al New Deal de Franklin Delano Roosevelt. Entonces vendría uno de los grandes periodos del Jazz, la Era del Swing o de las grandes bandas, a pesar de la Segunda Guerra Mundial.

El swing trajo el desarrollo de grandes melodías en reemplazo de solo ritmo, aunque conservando la improvisación siempre presente del Jazz. Ese estilo de los 1940 influenció el desarrollo de bandas de muchos músicos que vemos en todas las películas o series sobre la guerra de 1939 a 1945. Una de las más famosas fue la de Glenn Miller (1904-1944), quien popularizó éxitos como In the mood y Moonlight Serenade. Glenn usaba unas distintivas gafas redondas y vestía de oficial militar, lamentablemente volando de Inglaterra a Francia para los conciertos de Navidad por la liberación de París su aeronave desapareció sin dejar rastros a sus 40 años de edad.

Por esos mismos años Latinoamérica le aportó al jazz los ritmos y melodías tropicales, especialmente de Cuba y Brasil. Congas antillanas y el bossa-nova forjaron el jazz latino. Pero, volviendo a mi experiencia de cuando joven en casa de mis padres a los 70, las bandas latinas también estaban en la discografía de mi madre. Veinte años después yo me haría mi propia discografía de Billie Holiday, Louis Armstrong, George Gershwin, y quienes recargaron ese género en la década de 1980 como Sting, Sade, George Michael, e incluso el roquero Rod Stewart, quien rememora el gusto de su madre en su infancia con la serie de 4 discos The Great American Song Book (2002 a 2010) y la cierra con Swing Fever en 2024 junto a Jools Holland.

Gordon Summer, mejor conocido como Sting, viene de formación jazzista. Leer su autobiografía Broken Music (2003) es rememorar su experiencia con bandas británicas de ese estilo en los años 1960. Su primer disco solista, luego de su experiencia magistral con The Police, se llama The dream of the blue turtle (1985) y es algo fuera de serie, la unión con Wynton Marsalis y otros jazzeros extendió el jazz de Sting a muchos de sus fanáticos más a otro público no del new age. Esto quizás se consolida en la película Leaving Las Vegas (1995) donde Sting interpreta tres canciones: "Angel Eye", "My one and only love" y "It's a lonesome old town".

Capítulo aparte merece la película Whiplash (2014) donde la batería es la protagonista principal, claro que el obsesivo director de banda Terence Fletcher (JK Simmons) y su alumno virtuoso Andrew Neiman (Miles Teller), quien es igualmente obsesivo, nos muestran que la batería del jazz puede mostrar escalas superiores a las de otros estilos musicales como el rock. Y de allí la perfección de las artes y la búsqueda de la excelencia, todo para el disfrute del público que sepa apreciar el embriagador encanto de sus canciones y melodías.

Me gustaría cerrar con esa bella voz de la nigeriana Helen Folasade Adu (Sade) ganadora del Grammy, oficial y comendadora de la Orden del Imperio británico. Esa bella voz femenina que adoran muchos sin saber están escuchando jazz bossa-nova. Me gusta su frase: Solo puedes crecer como artista siempre y cuando te permitas el tiempo para crecer como persona. Finalmente, el recordado griego británico Georgios Kyriacos Panayiotu (George Michael), quien nos dejó hace una década ya, si bien su estilo principal fue el pop y el soul, su canción Kissing a Fool (1988) denota la influencia del Jazz… disfrútenla con un buen vaso de bourbon.