¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.(La vida es sueño, Pedro Calderón de la Barca)
Meher Baba: ¿Tú sueñas de noche?
Discípulo: Sí.MB: Y las escenas y personajes en tus sueños, ¿de dónde salen?, ¿quiénes son?
Discípulo: No sé, me imagino que de mí mismo.MB: Sí. Lo curioso es que, si yo pudiese entrar a tu sueño y decirte que no te preocupes por lo que está pasando en él, sobre todo si es una pesadilla, porque todo en tu sueño en realidad eres tú y esos personajes y escenas no existen, sino que solo tú existes, tú no me creerías, porque los sueños son reales hasta que uno se despierta de ellos.
Discípulo: Sí, es verdad, sería difícil de creer.MB: Los sueños son reales mientras los estás soñando y se vuelven nada cuando despiertas —y prosiguió, señalándose a sí mismo y a su alrededor—. Todo esto que ustedes ven ahora, incluyendo mi forma, y la de ustedes, y el cielo y el universo, con todas sus complejidades y detalles, es tan sólo un sueño, de la única existencia, de Dios. Y de igual manera, si yo entrara a sus sueños de noche, y les dijera que es todo un sueño, ustedes no me creerían. Porque primero tendrían que despertar, pero yo les digo que solo hay un sólo Ser, una sola Existencia, y que toda vida y la separación de esta Unicidad, en muchos personajes y escenas, es sólo un sueño, y al igual que cuando ustedes sueñan de noche se imaginan en personajes, que en realidad son ustedes mismos, también este universo, esta vida, esta multiplicidad, es sólo un sueño del Ser, que es en realidad ustedes mismos.
Todo se derrama, como aguacero torrencial, diariamente. Comienza uno a percatarse al despertarse y se da cuenta casi instantáneamente de que es. Porque al estar dormido, inconsciente, anestesiado, no sabes qué eres.
Tratamos de explicar y describir nuestra existencia, con palabras y conceptos. Pero el darse cuenta de que nos damos cuenta ocurre en silencio, antes de los pensamientos y del lenguaje formulado para expresarnos. La consciencia de la existencia precede a los pensamientos. Es como un mar asomado a sí mismo. Y así cada día al despertar nos damos cuenta de que nos damos cuenta de que somos.
¿Y qué somos?
La búsqueda de esta respuesta es lo que es vivir. Y la respuesta no se encuentra en palabras, ni en creencias, ni en afiliaciones políticas, ni en pensamientos, ni en la ciencia, filosofía o la religión. Ni se logra con hablar con seguridad conceptual nuestras opiniones o entrar en desesperación. No lo sé, pero sospecho que darse cuenta plenamente de la existencia es verdaderamente lo que es Ser, y no depende de nada. Es despertarse del sueño de la vida. Y no puede explicarse en palabras ni conceptos. Rabia Al Basri, la poetisa sufí decía:
En el amor, no existe nada entre corazón y corazón. El hablar nace del anhelo, la verdadera descripción, surge del experimentar. El que prueba, sabe; el que explica, miente. ¿Cómo puedes describir la verdadera forma de Algo en cuya presencia desapareces? ¿Y en cuyo ser todavía existes?
Creo que la Existencia se sueña para experimentar la consciencia de sí misma, su unicidad. El mar se sueña en gotas.
Y va despertándose a sí mismo, a través de nebulosas, partículas y estrellas. A través de la fragilidad de la vida, hasta llegar a esta forma humana, donde nos damos cuenta de que nos damos cuenta. Pero seguimos creyéndonos los personajes del sueño. Como yo, esta mañana al despertar.
Deben haber sido alrededor de las seis de la mañana, todavía estaba completamente oscuro. Era una noche clara, las estrellas brillaban en lo alto, a través de las ramas de los árboles del patio trasero. Las criaturas nocturnas todavía seguían cantando, mientras que las de la madrugada comenzaban a afinar sus canciones. En un instante, sentí mi historia personal, mi personaje, mi identificación, lloviendo en mis recuerdos. Rodeado de un escenario infinito de cuentos y de cosas, de pensamientos, miedos, deseos, definiciones, historias, emociones y anhelos. Y a la vez de un inexplicable sentido de ser, sin saber realmente lo que era. En un escenario de siglo 21, octogenario, y en fin, todo lo que uno piensa que es.
Sobre este personaje se vierten universos de adentro y de afuera, galaxias, amaneceres, pájaros, bosques, mensajes de políticos, deseos, pensamientos, noticias, relaciones, interacciones, estados de ánimo y redes sociales con información, disparates, aspavientos, ideologías y cuentos. Cuentos, cuentos y más cuentos, como con los que dormían a León Felipe. Pero ahora en una lluvia torrencial de palabras e imágenes procedentes de todas partes a la vez, de “inteligencias” naturales y artificiales. Un mega sueño, una película de metraje infinito, en donde para cada uno somos el actor principal y todos los demás secundarios o extras, con una trama amplia sobre la cual no tenemos ningún control. Como nuestros sueños soñados al dormir.
De acuerdo con una estimación, de uno a dos mil millones de “mensajes” por día con todo tipo de contenido son generados a nivel mundial en las redes sociales del internet. A esta marejada de “información o ruido” hay que añadirle los cuentos vertidos por la televisión y las noticias impresas, más los chismes de la familia, colegas y vecinos. En fin, un enorme alboroto diario de cuentos.
Dicen que cada persona tiene por lo menos 6.200 pensamientos distintos por día, o sea, de 4 a 5 pensamientos por minuto. Imagínense, estamos hablando de un mundo donde cada minuto se vierten a ese “espacio mental” más o menos 40 mil millones de pensamientos. ¡Y la de cosas que se piensan!
Estiman que en el universo observable existen de 200 a 300 billones de galaxias, cada una con un promedio de 600 mil millones de estrellas. Que cada uno de nosotros tiene aproximadamente 30 billones de células formando su cuerpo, más 38 billones de microbios (mayormente bacterias) que son parte de cada uno para poder sobrevivir. Y hay incontables células haciendo vida, en incalculables organismos, solamente los humanos somos cerca de 8 mil millones. ¡Si alineásemos todos los átomos de un solo cuerpo humano promedio, se produciría una línea lo suficientemente larga, como para ir y regresar varias veces a la estrella Alfa Centauro, que está a más de cuatro años luz de distancia de la Tierra!
Son inimaginables las interacciones entre átomos, energía, organismos vivientes, desde los fenómenos astronómicos hasta los espacios subatómicos. Y adicionalmente tenemos que añadir a esto la imaginación, la creatividad, la expresión de la mente humana, desde la mezquindad más egoísta, a la compasión y el amor más sutil.
Si pudiésemos tener, tan solo un instante de percepción simultánea, de toda esta complejidad interactiva, de esta aparición que uno presencia día a día, sin saber por qué, nos sobrecogería un profundo asombro ante la majestad y el misterio del Ser. Asombro que estaría más allá de palabras y pensamientos, y en un tiempo sin tiempo, en ese momento de esa consciencia pura, nos despertaríamos del sueño de la vida.
La mente, está apegada a su definición del yo como una gota, o sea la personalidad es la membrana ilusoria, que nos separa del continuo del mar que somos. Solo a través del amor, la compasión y la identificación con el otro, cada vez más, y todavía aún más, podremos olvidar nuestra autodefinición limitada, y convertirnos en la totalidad que somos y despertar como Existencia.
Parafraseando a Rumi:
Este lugar es un sueño. Solo el soñador lo considera real. El polvo de muchas ciudades desmoronadas se posa sobre nosotros, pero somos más viejos que esas ciudades. Comenzamos como minerales. Emergimos a la vida vegetal y al estado animal, y luego al ser humano, y siempre olvidamos nuestros estados anteriores. Excepto a principios de la primavera, cuando recordamos ligeramente haber vuelto a ser verdes. Así es como alguien encuentra un maestro, como un bebé se inclina hacia el pecho. Sin conocer el secreto de su deseo, girando instintivamente. La humanidad es conducida a lo largo de un curso evolutivo, y aunque parezca que estamos durmiendo, hay una vigilia interior que dirige nuestro sueño, y que eventualmente nos llevará a despertar a la verdad de quiénes somos. El amor es el puente entre tú y todo.















