Este año 2026 ha sido uno muy especial para Bad Bunny y sus fanáticos. De sus 6 Grammys, ganó 3 el mismo año en que fue invitado a presentarse durante el intermedio de la Super Bowl LX que se llevó a cabo el 8 de febrero pasado en el estadio LEVI’s de Santa Clara, sede oficial de los San Francisco 49ers de la NFL (National Football League) desde 2014. Un montaje y puesta en escena en código, para una vitrina excepcional.

Primero, quiero recordar el origen de la ciudad donde se llevó a cabo. Usualmente es un estadio escogido por los organizadores años antes dentro de algunas opciones concretas. Como tantas ciudades en el Estado de California, Santa Clara tiene profundas raíces hispanas. En 1777, franciscanos españoles fundaron la Misión de Santa Clara de Asís, origen de la ciudad. Esta fue una de las 21 misiones que fueron conectadas desde 1769, por medio del Camino Real español, desde San Diego hasta Sonoma en la Alta California.

Para la NFL, esta edición número sesenta era muy especial ya que enfrentaba a los New England Patriots, hexacampeones en 2002, 2004, 2005, 2015, 2017 y 2019, contra los Seattle Seahawks, excampeones una vez en 2014. Un equipo de la costa este contra otro de la costa oeste. La vieja colonia contra la ciudad del grunge. Elementos puritanos fundacionales de la nación contra la pujanza del oeste estadounidense. No pudo ser para los Patriots, que si ganaban se convertirían en el equipo más laureado de la historia, superando a los Pittsburgh Steelers, que también tienen 6 campeonatos. Los Seahawks vencieron 29 a 13.

Aunque existen muchos hispanos que han manifestado públicamente que no se sienten representados por el estilo musical del reguetón o el trap, el espectáculo fue profundamente caribeño. Muchos hispanos hubiesen preferido que nos hubiesen representado artistas que interpretasen tangos, rancheras, boleros, merengues, baladas, zarzuelas u óperas, pero lo cierto es que la NFL invitó a Bad Bunny sabiendo que canta lo que canta en español. Quizás no nos guste esa elección, pero hoy en día es la mejor opción posible para los que persiguen el máximo beneficio económico. Un trago amargo para muchos.

El espectáculo de Apple TV que duró unos 13 minutos, más que entretener a los 65 mil asistentes al estadio, fue una puesta en escena para impregnar detalles codificados en la retina de la audiencia de 137,9 millones (124,9 en promedio), que lo vieron en directo ese día o los más de 4 mil millones de espectadores que lo disfrutaron en su pantalla en las primeras 24 horas. Contrasta que en la primera estadística se refleja la multitudinaria audiencia que tienen este tipo de eventos deportivos año con año, pero en la segunda estadística, debemos destacar que se produce por la elección de personas que decidieron verla una u otra vez, apretando voluntariamente el botón. Creciendo y creciendo. 6 días después ya eran más de 20 mil millones y crecían.

Desde su inicio fue un espectáculo mestizo o, como dirían en Puerto Rico, “jíbaro”.En la lengua de Cervantes, Benito Antonio Martínez Ocasio, alias Bad Bunny, nos reafirma que su nombre no puede ser más hispano. Recuerda, a una castiza costumbre del siglo XVI que toma en cuenta tanto al apellido de su padre como al de su madre y con ello, se representa su genealogía. En otras culturas, el apellido paterno pasa a ser el único de toda la familia, desapareciendo el linaje materno de la oficialidad. Con ropa de Zara, la accesible y universal marca española, Bad Bunny se vistió de España. Su camisa de fútbol americano llevaba el apellido Ocasio de la familia de su madre con el número 64 que, aunque parece que tiene varios significados, formalmente se dijo que era en honor a su tío “Cutito” Ocasio.

Caribe y muy puertorriqueño. En campos de caña de azúcar, un campesino con “pava”, el sombrero típico, nos da la bienvenida con guitarra y nos dice: “Qué rico es ser latino”. Lo hace probablemente en día de pago de la zafra, por lo que agrega: “hoy se bebe”, anticipando un ambiente de fiesta. Una alegre celebración, siempre familiar, donde combinando varios elementos como la música, el licor y el baile, todo puede pasar. Al final, el guaro y el ron provienen del jugo de la caña fermentado.

En el segundo viaje de Cristóbal Colón, los españoles llevaron la caña de azúcar al Caribe. Desde entonces, el dulce polvo blanco sustituyó al brillante polvo de oro hallado a orillas de algunos ríos. En 1500, los Reyes Católicos prohibieron la esclavitud para la población indígena, salvo que estos se resistieran haciendo la guerra y en el Caribe, las tribus se defendieron con furia. Finalmente, los indígenas quedaron mejor protegidos con las Leyes de Burgos en 1512 y las Leyes Nuevas en 1542.

Los nativos que quedaron, luego de las epidemias, los enfrentamientos, el mestizaje y en algunos casos por causa de la esclavitud por haberse resistido a la conquista, fueron sustituidos por esclavos importados muchas veces. Aunque no fue hasta que la era de la verdadera maquinaria industrial azucarera llegó con el dominio estadounidense de la isla. Los puertorriqueños pasaron de ser provincia española en 1809 y con representación parlamentaria en 1870 a la servidumbre colonial moderna en 1898 de grandes corporaciones sin los mismos derechos que los estadounidenses a pesar de ser hoy día nacionales.

Con las imágenes de los campos de caña de azúcar, Bad Bunny recuerda toda esa historia en menos de un minuto. Luego apareció una venta de coco frío (agua de pipa), un puesto de dominó dominado por maestros del dominó puertorriqueño, un salón de belleza moderno, invento de una canadiense en los Estados Unidos y de gran éxito en el Caribe. Mujeres uniendo bloques de concreto, que pueden representar la reconstrucción post-huracanes o su rol matriarcal de pilares del hogar.

Luego un reconocimiento al inmigrante y pequeño emprendedor. Primero, una venta de piraguas o “copos”, diríamos en Costa Rica. En esa venta de granizados, se exhiben sabores con las banderas de Colombia, España, Puerto Rico con la Monoestrellada con fondo celeste, no azul, y la bandera de México. Al instante, una venta de Villa’s Tacos, la cadena californiana de un mexicano exitoso como migrante y una escena de boxeo, enfrentando a los pugilistas invictos: Xander Zayas Castro de Puerto Rico y a Emiliano “El General” Vargas, mexicano-estadounidense, clásica rivalidad entre ambas escuelas.

En otra estación de la secuencia, vemos la compra y venta de oro y plata cuyo dependiente le entrega a Bad Bunny un anillo de compromiso, que él recanaliza ágilmente a una pareja enamorada, que sí lo acepta “sin chistar”. El Caribe está lleno de compras y ventas de esta naturaleza, que ofrecen el anillo de compromiso ideal a las parejas que llegan en cruceros y se lo aceptan de regreso, ¡ups! Si algo sale mal durante la propuesta. Muy representativo.

Cambia el escenario y llega el “picheo” o ignorar algo o a alguien en puertorriqueño. En “la casita” de Bad Bunny, se arma la "fiesta de marquesina" con Pedro Pascal, Karol G, Cardi B, Young Miko, Ana de la Reguera, David Grutman y Jessica Alba, como invitados especiales y vitoreados en el fondo, por el Sapo Concho. Este simpático sapito es todo un símbolo ecológico de resistencia y sobrevivencia de Puerto Rico. Es una especie endémica de la isla en peligro de extinción. La “casita”, por otro lado, es otro símbolo en honor al hogar de su abuela y que contrasta con las propuestas multifamiliares que se promueven hoy en día en la costa puertorriqueña. Se puede romper el techo, pero nunca sus cimientos.

Al salir, Bad Bunny es recibido por una muchachada que canta y baila a ritmo de Don Omar, Daddy Yankee y Tengo Calderón. Un homenaje a los pioneros de su estilo musical, históricamente criticado y hasta censurado por el machismo en sus letras y su escandaloso y sexualmente explícito estilo de baile. Un recuerdo de que la música y las sensaciones corporales que provoca al bailarla por parte de la juventud rebelde han sido perseguidas a través de la historia, por los ojos puritanos y moralistas de cada época. El que censura el baile deberá ubicarse en su tiempo y enfrentarse a sí mismo en el espejo de La Historia, si se atreve.

Inicialmente, el vals fue considerado inmoral en el siglo XVIII en cortes europeas por el escandaloso contacto entre las personas que lo danzaban. La liberal ciudad de la luz censuró el Cancán en 1820 por enseñar “demasiada pierna” y el Tango fue considerado un “baile prohibido” en el París de 1913. El Rock and Roll fue censurado en 1950 en California y más recientemente en 1990, la Lambada brasileña fue acusada de lo mismo. Sexualidad explícita, sensualidad en el contorneo corporal y froteurismo, una combinación peligrosa para los que promueven la abstinencia, como el mejor método de control demográfico. Insoportablemente escandaloso para muchos. Parece que no aprendimos nada de la película de Footloose.

En la siguiente escena, potencia el valioso trabajo de muchos países hispanos a lo largo de más de 50 años. Países como Costa Rica, desde 1972, y Venezuela, desde 1975, han mantenido políticas de estado y programas de educación permanentes basados en la formación musical de jóvenes con instrumentos clásicos. De hecho, en estos países, estos proyectos han vuelto muy accesible la música clásica inclusive en zonas rurales. En el Super Bowl de 2016, el Director de Orquesta, Gustavo Adolfo Dudamel Ramírez, exitoso hijo de Barquisimeto, Estado de Lara, venezolano, es también el producto del prestigioso Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela con 51 años de existencia.

Para su espectáculo del Super Tazón 10 años después, Benito al decir “buenas tardes, California” trajo a otro Director de Orquesta, Giancarlo Guerrero Chavarría, esta vez hijo de Managua, Nicaragua y del programa de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Costa Rica de 53 años de antigüedad, donde se educó, creció y nacionalizó costarricense. El “tico” es otro ganador de 6 premios Grammy y junto a Bad Bunny dirigió a músicos de Tucson, Arizona, muchos de origen inmigrante. Otra evidencia más de que la inmigración puede contribuir a la cultura local adaptándose a ella, sin sustituirla.

Mientras tanto, el Conejito Malvado nos dijo “mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio y si hoy estoy aquí en el Super Bowl 60 es porque nunca, nunca dejé de creer en mí. Tú también deberías creer en ti, vales más de lo que piensas, créeme”. Con ritmo de salsa en las caderas de Lady Gaga, flor maga incluida y diseño del dominicano Raúl López, la cantante interpretó Die With a Smile. Compuesta por la artista italoamericana junto a Peter Gene Hernández, mejor conocido como Bruno Mars, aunque nacido en Hawái, él es otro músico de origen puertorriqueño. Con esta parte de la presentación, Bad Bunny trató de complacer también al público angloparlante y bailando a prudente distancia, trató de complacer al público conservador. Un homenaje al musical West Side Story. La popular versión tropical en salsa fue un arreglo en español de Randy Feijóo y la Orquesta Feijóo que ya había sido lanzada antes del evento. Musicalmente, el espectáculo también fue uno de salsa de calidad puertorriqueña.

Con el matrimonio real y legal entre Tommy Wolter y Elly Bean, enfermeros de California, ella de origen hispano, Benito nos recordó el significado de la unión internacional o interracial. Un mestizaje que fomentó hace más de 500 años, la propia Isabel la Católica durante la conquista. Una combinación que une más de lo que nos separa. La participación de la familia completa en la boda y celebración es también típica de nuestro mundo hispano. Con dos bellas representaciones lo reafirmó: un niño dormido en tres sillas o una niña bailando con su abuelo octogenario, interpretado por otro “tico”, Rubén “Chino” Zúñiga, estampa que rescata la relación intergeneracional. Un vigente valor, tan nativo-americano como mediterráneo. Unión de varios mundos en un solo gesto. Hispania e Hispanoamérica son el producto de la mezcla de muchas culturas. El mestizaje ha sido natural en la Península Ibérica y, como consecuencia, en el Imperio y sus Virreinatos.

Ya en “NuevaYol”, con su versión de “Un Verano en Nueva York” del grupo El Gran Combo de Puerto Rico, nos recordó La Marqueta, al icónico Caribbean Social Club con María Antonia Cay, conocida como Toñita y la barbería o salón de belleza nuevamente, parte de la estética recogida en su último y premiado trabajo, “Debí tirar más fotos”. Luego, vimos a un Bad Bunny adulto que obsequiaba uno de sus Grammys 2026 a un Bad Bunny niño. La escena fue oficialmente explicada, a pesar de que el público le otorgó otro significado. Sin intención, Benito puso el dedo en la llaga.

Elegante y estelar actuación de Enrique José “Ricky” Martín Morales rodeado de bananales (o platanales) ocupando una de las sillas blancas de la portada del disco “Debí tirar más fotos”. Las dos sillas de monobloque que aparecen en la portada del disco, con un bananal detrás, son un homenaje a la diáspora puertorriqueña que ha sido expulsada de la isla. Este tipo de sillas de plástico, las podemos encontrar en cualquier patio de hogares hispanoamericanos. El significado de la explotación del banano en el Caribe es de sobra conocido por todos. En paralelo, James Dole, conocido como “el Rey de la Piña”, fundó en 1901 la Hawaiian Pineapple Company. Por ello y muchas razones más, el puertorriqueño Ricky Martin cantó un fragmento de: “Lo que le pasó a Hawái”, otro tema del anfitrión, que reza:

Quieren quitarme el río y también la playa, quieren al barrio mío y que abuelita se vaya, no, no suelten la bandera ni olviden el lelolai, que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái…

Otro tema triste es recordar a los afectados por “El Apagón” y sus posibles corruptas causas. Lo hizo representando a obreros con “pava”, como empleados de la compañía LUMA Energy, luchando por conectar la electricidad. Un monopolio privado disfuncional en un sector estratégico. Problemas que no solo persistieron luego del paso del Huracán María en 2017, sino que han continuado agudizándose en algunas zonas. La canción comienza con un Bad Bunny empuñando desafiante la Monoestrellada de fondo celeste puertorriqueña, entre malezas o el “monte” y subiendo a cantar su crítica y reclamo, desde los postes de luz.

Para finalizar, rodeado de abanderados y músicos en guayaberas, con panderos de plana y güiros puertorriqueños; van cantando “Café y Ron” cuando Bad Bunny dice en inglés “God Bless America, sea Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay…” hasta completar en español la lista de naciones del continente americano entero incluida Canadá, agregando en inglés “…and my mother land, Puerto Rico”. Lista que recuerda la que propuso Rubén Blades y Willie Colón, al final del tema conjunto “Plástico” que termina hablando de una Hispanoamérica unida, pasando lista de naciones mientras todas contestan: “presente”. Letra de Rubén Blades Bellido de Luna.

Aunque no compartamos el gusto por el estilo musical o lo que representa, aunque como hispanos no nos identifiquemos con la cultura caribeña del reguetón o del Trap, debemos reconocer que en esta actuación, Benito nos recordó lo que significa ser un americano en América, el continente. Con un lema repetido de su melancólico y futurista cortometraje “Debí tirar más fotos” que dice “seguimos aquí”, terminó su participación anotando con un balón que dice en inglés “Together, We are America” y con un mensaje proyectado en las pantallas del estadio que decía también en inglés y en mayúsculas: “THE ONLY THING MORE POWERFUL THAN HATE IS LOVE”.