Con el dibujo hemos domesticado porciones del mundo, hemos replicado lo otro, hemos registrado el tiempo, hemos acercado las estrellas. El dibujo ha sido compañero en el intento de asir lo que nos sobrepasa, nos ha dado la ilusión de ser parte y de ser dueños de lo vasto. Ha sido abstracción, herramienta y compañía ante la inmensidad.

No sabemos con exactitud qué es el dibujo. Consideramos que es un camino de conocimiento, y, como tal, cambia de forma cada vez que se unen preguntas individuales con sentires de la época.

Creemos que comenzó con una línea, tal vez en la tierra, tal vez siendo hilo, tal vez sobre una roca. Imaginamos que las líneas se unieron en superficies, se extendieron hasta ser calles y constelaciones, se levantaron y crearon huertas y ciudades. Por eso intuimos que esta manera de conocer y de experimentar el mundo es ilimitada en expresiones y en medios. Puede aparecer como líneas y sombras sobre la superficie del papel, pero también en la insistencia de los pasos, en la escritura de las palabras, en la luz del sol sobre las ramas, en el ruido de un televisor, en las puntadas de una costura.

La exhibición colectiva Trazar el mundo. Acercar el firmamento se conforma de obras seleccionadas a partir de una invitación abierta a que los artistas compartieran sus experiencias del dibujo sin limitarlo a una técnica, dando continuidad a la cercanía que La Balsa Arte ha tenido con esta disciplina desde su inicio.

(Texto de Andrea Domínguez)