El Sanatorio de Fontilles, ubicado entre los términos municipales de la Vall de Laguar, Murla y Orba (La Marina Alta, Alicante, España), nació a principios del siglo XX, como respuesta a un problema sanitario y humano, en una época en la que el desconocimiento y el miedo a la enfermedad de la lepra hacían que las personas afectadas vivieran en un total aislamiento y abandono. Fue en 1902 cuando el jesuita Carlos Ferrís y el abogado Joaquín Ballester decidieron hacer algo para acabar con el abandono de las personas que padecían esta enfermedad. La institución tuvo un papel fundamental en la eliminación de la lepra en España, experiencia que ha exportado a otros países donde la enfermedad aún no ha sido erradicada.

En la actualidad la labor de la Fundación Fontilles parte de un enfoque local, ofreciendo atención sanitaria a personas mayores dependientes y personas con daño cerebral, en el Centro Geriátrico Borja y el Centro Ferris de Diversidad Funcional, ubicados en el sanatorio de Fontilles; hasta lo global, a través de proyectos de cooperación internacional, ofreciendo atención integral a personas afectadas por la lepra y otras enfermedades olvidadas, así como facilitando el desarrollo y la mejora sanitaria y de sus condiciones de vida.

La Fundación Fontilles, entidad valenciana que desde 1902 trabaja por la salud y el bienestar de colectivos vulnerables y desatendidos, desarrollará a lo largo de 2026 un total de 24 proyectos de cooperación sanitaria en seis países de Asia, África y América: India, Mozambique, República Democrática del Congo, Malawi, Brasil y Bolivia. Las iniciativas internacionales de la organización beneficiarán a 2.465.697 personas de manera directa o indirecta.

En Asia, Fontilles desarrolla trece programas en India orientados, en su mayoría, a la detección y el tratamiento de la lepra -enfermedad de la que el país registró 100.957 nuevos casos en 2024, el 58,4% de los 172.717 detectados en el mundo-, pero también a la prevención de discapacidades asociadas; la ayuda alimentaria, la atención integral, y la rehabilitación física y socioeconómica de las personas afectadas; la formación de personal paramédico; y el apoyo al sistema de salud.

En concreto, las acciones permitirán la rehabilitación de dos centros de salud y la creación o el equipamiento de tres laboratorios para el diagnóstico de la lepra y otras enfermedades desatendidas; la capacitación de 2.500 personas para la prevención, la detección y el tratamiento de dicha infección y de filariasis; la realización de más de 400 campañas al respecto; y la creación de 100 comités de salud en aldeas.

Además, las iniciativas facilitarán la construcción de 300 letrinas y dos plantas depuradoras de agua; la distribución de 700 pares de calzado ortopédico y la práctica de 200 cirugías reconstructivas; el suministro de 4.000 canastas básicas de alimentación; y la concesión de 50 microcréditos para el emprendimiento.

Asimismo, la fundación construirá el tercer pabellón del Hospital de Chilakalapalli, que atiende a miles de pacientes de lepra procedentes de varios distritos endémicos de la enfermedad. Los proyectos en el país asiático beneficiarán a 1.711.692 personas.

En América, la entidad impulsa una acción en el estado de Amazonas de Brasil orientada a la capacitación de agentes locales de salud para la prevención de la lepra y a la realización de diversas campañas de detección temprana de dicha enfermedad entre la población autóctona, así como seis programas en Bolivia centrados en la salud comunitaria, la lucha contra el mal de Chagas y la cooperación técnica geriátrica.

La organización prevé que los proyectos en Bolivia permitan la rehabilitación o el acondicionamiento de 841 viviendas para evitar la aparición del vector causante del mal de Chagas, la capacitación de 4.000 personas para su prevención y la creación de una red de salud pública para su gestión. Además, en el mismo país se equiparán tres centros de salud y tres hospitales para mejorar el acceso a la salud de comunidades indígenas en situación de extrema pobreza, y se fortalecerá el acceso al agua potable en 20 barrios precarios. Las siete iniciativas en el continente americano beneficiarán a 714.205 personas.

También, en África, la Fundación promueve dos proyectos de apoyo a los programas nacionales de lucha contra la lepra de Mozambique y Malawi; y otros dos en la República Democrática del Congo y en Mozambique para el refuerzo alimentario, la educación y la atención sanitaria a menores con discapacidad o VIH. Los programas facilitarán la realización de cuatro campañas de detección de lepra en comunidades rurales en Malawi y la capacitación de 200 profesionales locales en la materia en el mismo país, así como la concesión de 200 microcréditos y la distribución de 500 pares de calzado ortopédico en Mozambique, y el refuerzo alimentario o educativo a 300 menores en Mozambique y la República Democrática del Congo. En conjunto, los cuatro programas beneficiarán a 39.800 personas.

En el campo de la cooperación se agrupan una serie de actividades hacia el exterior que en este momento son las siguientes: Proyectos sanitarios con financiación pública y privada donde Fontilles realiza la coordinación de los mismos aportando recursos y conocimientos. Proyectos de investigación propios o conjuntamente con otras instituciones, centrados principalmente en la lepra y demás enfermedades olvidadas, cuyos resultados se ponen a disposición de la sociedad. Formación: se realizan cursos sobre Leprología, Dermatología u otras enfermedades desatendidas, propios y en colaboración con universidades, para la capacitación de personal local y de otros países con grandes necesidades de profesionales capacitados. Publicaciones: colaboran en la divulgación de la problemática y los avances, que se logran en torno a la lepra y otras enfermedades relacionadas con la pobreza. Finalmente, se actúa en Sensibilización y Educación para el Desarrollo.

Cronología de una gran obra

En 1909 el Sanatorio San Francisco de Borja abre sus puertas para que hombres y mujeres afectados por la lepra pudieran vivir dignamente y desarrollar un oficio mientras la enfermedad se lo permitiera. La historia de esta institución tiene los siguientes hitos más importantes:

  • Entre los años 1922-1927, se construye la muralla que rodea al Sanatorio para disipar la presión social de los pueblos vecinos. Hoy nos recuerda que nadie debe ser estigmatizado por ninguna enfermedad ni condición.

  • En los años 1930-40 el Sanatorio llega a ser un pequeño pueblo, con más de 400 residentes, con servicios de panadería, carpintería, herrería, imprenta y encuadernación, zapatería, peluquería, etc. En 1945 se empieza a utilizar la sulfona, que detiene el avance de la lepra, y, en 1955, los corticoides. En 1966, somos el segundo centro del mundo en aplicar la talidomida. Los nuevos medicamentos permiten el tratamiento ambulatorio y disminuyen el número de residentes.

  • En 1947 inician los cursos internacionales de leprología. (La formación es aún uno de los pilares del trabajo en España y en cooperación internacional). Desde los años 50 se inician las visitas de las peñas, grupos de diferentes localidades que colaboran con Fontilles, lo que contribuye a conocer la enfermedad, acabar con el miedo y mitigar el aislamiento de los residentes.

  • En 1969, Fontilles ingresa en la Federación Internacional de Lucha contra la Lepra (ILEP) y empieza a colaborar económicamente en proyectos internacionales de otras asociaciones miembros. En 1982, la OMS aconseja el uso de la multiterapia (MTD), que consiste en la combinación de tres antibióticos: dapsona, rifampicina y clofazimina. En la actualidad se sigue utilizando este tratamiento y la lepra se cura en un periodo de entre 6 y 12 meses. Y en 1986 ponen en marcha el primer proyecto de cooperación internacional en India, el país más afectado por la lepra. Actualmente trabajan en países de Asia, África y América.

  • En 1998 se inaugura el Centro Geriátrico Borja, en el Sanatorio San Francisco de Borja, ocupando el antiguo pabellón de mujeres, para atender a personas mayores con altos grados de dependencia, aplicando el sistema de atención centrada en la persona.

  • En 2010 comienza su actividad el Hospital Ferrís para tratar a personas que precisan estancias temporales y rehabilitación postoperatoria. Desde finales de 2022, en el Pabellón Ferrís atendemos las necesidades de personas con diversidad funcional. En 2020, ante la pandemia de la COVID-19, refuerzan el trabajo para garantizar la seguridad de beneficiarios y trabajadores, tanto en España como en los proyectos internacionales.

  • En 2022, el Hospital Ferrís se reconvierte para acoger a personas con daño cerebral en el nuevo Centro de Diversidad Funcional Ferrís, que cuenta con 44 plazas concertadas con la Generalitat Valenciana. Después de 120 años de historia, Fontilles sigue trabajando para que ninguna persona sufra marginación o rechazo a causa de su estado de salud o condición social, y para que todas tengan unos servicios sanitarios y sociales adecuados para llevar una vida digna. Se aplican los conocimientos médicos de cada momento para detener la enfermedad y proporcionar una atención integral de calidad (social, sanitaria, espiritual y humana). El Sanatorio ha atendido a casi 3.000 personas afectadas por la lepra, tanto residentes como de forma ambulatoria.

El legado de Fontilles

La historia de Fontilles es un ejemplo de lucha contra la exclusión social. La actual Fundación es continuadora del espíritu que a la Asociación Fontilles le imprimieron los que fueron sus fundadores en el año 1902, constituida inicialmente bajo la denominación “Colonia-Sanatorio de leprosos de San Francisco de Borja”, declarada de Utilidad Pública el 7 de enero de 1967.

El legado de Fontilles puede servir de ejemplo para luchar contra la discriminación y marginación social, por cualquier causa. Por eso, sus actuales responsables trabajan en un proyecto de Patrimonio histórico que pondrá este legado a disposición de profesionales y otras personas interesadas para investigaciones y trabajos relacionados.

De acuerdo con sus principios constitutivos, para la consecución de sus fines y la realización de sus actividades, Fontilles actúa siempre inspirada en los principios del humanismo cristiano y además, en los valores consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Y de acuerdo con tales principios y valores, fundamenta su actividad en la defensa de la dignidad de la persona como valor universal inviolable, promoviendo el derecho que tienen todas las personas a recibir una asistencia socio-sanitaria integral, profesional y de calidad, impulsando la solidaridad con los que sufren y la cooperación al desarrollo.

La Fundación ofrece también en su página web (fontilles.org) una exposición virtual titulada Abre los ojos por la salud global, en la que invita a realizar un recorrido por países tan dispares como India, Nepal, RD del Congo y Mozambique para conocer la historia de Doroté, Christiane, Shusil, Ambika, Ramadevi, Pasupati, Devak, Thérèse, Charlote, Neru y Salomi. Recuerda esta exposición, de que más de 1.000 millones de personas en el mundo, una de cada 6, padecen una o varias enfermedades tropicales desatendidas (ETDs), como lepra, mal de Chagas, úlcera de Buruli, leishmaniosis, filariasis linfática, dengue… Enfermedades que, si no se tratan a tiempo, condenan a una vida de estigma y exclusión. Por eso, las ETDs son, al mismo tiempo, causa y consecuencia de la extrema pobreza en que viven las familias y las comunidades que las padecen.

Abre los Ojos por la Salud Global es una muestra fotográfica que refleja el impacto de las desigualdades en el derecho a la salud y la importancia de lograr los "Objetivos de Desarrollo Sostenible", en particular, el ODS “Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades”, fundamental para poder alcanzar otros objetivos.

La pandemia de Covid-19 puso de manifiesto todavía más la desigualdad que existe entre países (y en el interior de cada país) a la hora de acceder a los servicios sanitarios, la relación de la salud con la pobreza y la importancia de la salud para un desarrollo global y sostenible. Por ello, se dedica la última parte de la exposición a las personas más vulnerables que fueron especialmente afectadas, no sólo por la pandemia sino también por sus consecuencias económicas.

La Fundación Fontilles realiza campañas de sensibilización y prevención para terminar con el estigma de las enfermedades desatendidas como la lepra, úlcera de Buruli o filariasis linfática.