San Pablo nació en Tarso ciudad del Asia Menor (en la actual Turquía) en el año 9. d. C., y falleció en Roma en el año 67, d. C.

Su nombre original era Saulo de Tarso. Ya mayor y estando casado abrazó el cristianismo. Pablo era su nombre romano, ya que él se decía ciudadano romano, pero era hijo de judíos, incluso descendiente de la tribu de Benjamín.

Tarso era una ciudad romana por esa época, por eso sus ciudadanos se consideraban romanos. En esa ciudad se hablaba el arameo y el griego. Este último idioma le facilitó predicar el evangelio en todo el territorio dominado por los romanos cuando se convirtió al cristianismo.

La edición final del Nuevo Testamento fue escrita en griego, pese a que Jesús hablaba en arameo. Eso se debió a la amplia difusión de la cultura griega por el mundo conocido, incluyendo Roma, Asia Menor, Egipto etcétera.

El pueblo judío existía en Palestina, y a los judíos de otros países se les llamaba de “la diáspora”. A partir del año 63 d. c. Judea y Samaria y el resto de Palestina pasaron a ser gobernadas por los romanos. A sus gobernantes se les llamaba “procuradores”, y uno de los últimos fue Poncio Pilatos, quién se señala condenó a muerte a Jesús.

Pablo tuvo una educación muy superior a la de los 12 apóstoles. Incluso fue enviado a estudiar a Jerusalén con el famoso rabino Gamaliel. Inicialmente, era un perseguidor de los cristianos, apoyando a los fariseos. De hecho, hasta participó en la persecución y ejecución de San Esteban, el primer mártir de la Iglesia.

Es indudable que la generalización de la creencia en Jesús (un pobre predicador de Galilea crucificado por los romanos) fuera de Jerusalén se debió a las predicadas de Pablo. Posiblemente, sin su labor en la conversión de los gentiles o personas fuera del grupo judío, la religión cristiana no se hubiera universalizado, aunque se acepta que la labor de algunos apóstoles (incluyendo Pedro) hicieron difusión de la doctrina de Jesús fuera de Jerusalén y lograron adeptos en diferentes ciudades, antes de que Pablo iniciara su ministerio. Pero antes de él, la conversión era casi exclusivamente entre judíos.

Las conversiones marchaban lentamente, ya que exigir la circuncisión, el respetar el sábado y la adoración al Templo de Jerusalén no eran aceptados por la mayoría de los gentiles. En cierta forma, esos requisitos del judaísmo y de los judíos cristianos primitivos eran un estorbo para la difusión de la doctrina de Jesús. Había que liberarse de los nexos religiosos y políticos con el judaísmo si se quería atraer a los gentiles, que eran millones comparados con lo pequeño del pueblo judío.

Como Pablo eliminaba esos requisitos, en cierta forma era considerado por los judíos cristianos como un traidor, por no observar la ley, pues estos se mantenían como leales israelitas y creían que Jesús había predicado solo para ellos.

Pablo en cambio, quería llevar la prédica a todo el mundo, romano o no. Sin embargo, aunque Santiago, el hermano de Jesús, no apoyaba eso, Pedro sí comprendió el problema, y siendo la cabeza de ese grupo religioso le dio el visto bueno para su acción, señalándole a los restantes apóstoles que apoyaba a Pablo en no imponer los rituales judíos a los conversos gentiles.

Eso sucedió en el primer concilio de Jerusalén del año 50. Pero de hecho, hasta el año 70, el ala judeocristiana de la Iglesia fue mayoría, y por eso Pablo permaneció alejado de ellos. Quien le ayudó inicialmente con los apóstoles fue Bernabé: él fue un gran compañero para Pablo, y juntos fueron a Antioquia a predicar.

Pablo se decidió predicar para los gentiles porque, en primer lugar, la mayoría de los cristianos eran mal acogidos por los judíos en las ciudades, y era más fácil predicar a los paganos. Además, en la aparición o visión que tuvo de Jesús, cuando este le preguntó por qué lo perseguía, le dijo claramente que su ministerio debía llevarlo a todo el mundo.

Pablo entendía esta dificultad, pues inicialmente el cristianismo pertenecía al mundo judío, porque Jesús era hijo de madre judía y formado en el judaísmo de esa época, hablaba en hebreo y arameo, y al igual que el resto del pueblo fue circuncidado al octavo día después de su nacimiento y llevado al Templo, observaba los sábados y conocía ampliamente y practicaba la religión judía. Además, el Mesías esperado debía redimir al pueblo de Israel.

Aunque inicialmente Jesús predicó para la gente de Israel, sin embargo, él mismo señaló a los apóstoles que debían llevar sus palabras fuera de la región de Palestina. En todo caso, las autoridades religiosas judías y parte del pueblo no lo apoyaban ni creían en Jesús, y por eso el judaísmo cristiano era una secta minoritaria, observantes de la ley y que asistían al templo aparte de creer en la palabra de Jesús. Pero en el año 49, el concilio de Jerusalén excluyó para los paganos conversos la circuncisión y todos los ritos religiosos judíos, algo en que no todos los creyentes judíos aceptaron.

La guerra contra los judíos y su derrota de parte de los romanos en el año 70 dejó a estos judíos cristianos como enemigos de Roma. Eso hizo que el cristianismo de los gentiles y judíos (cristianismos-paulino) fuera de Jerusalén se separaran social y políticamente, creando una tercera fuerza que, con el tiempo, dominó al cristianismo.

Ambos grupos influidos por Jesús pensaban que el Juicio Final vendría pronto. Al parecer, Pablo escribió el documento más antiguo del Nuevo Testamento en el año 51, llamado La primera carta a los tesalonicenses.

Pablo viajó, predicó y formó comunidades cristianas en Antioquia, Cilicia, Galacia, Filipos y Éfeso, entonces capital de Asia Menor, en las ciudades griegas y en Roma.

En esas actividades el llamado Lucas, un médico griego denominado "el evangelista", lo acompañó a muchos lugares y escribió las andanzas de Pablo. En los Hechos de los apóstoles se describen las enseñanzas de Cristo y se trata de hacer ver que las mismas no desaparecieron con su muerte, ya que Pedro (y luego Pablo) las difundieron.

Pablo escribió 13 cartas o epístolas, pero algunos consideran que solo siete son originales.

El termino “San” se refiere a santo. El de “Apóstol” se acepta que se denomine a los doce discípulos que escogió Jesús para difundir su pensamiento. Todos ellos de Galilea, un diminuto pueblo, con excepción de Judas Iscariote, que era de Judea, y quien, según el Nuevo Testamento, traicionó a Jesús.

En el caso de Pablo de Tarso, este no parece haber conocido a Jesús, aunque se menciona que escuchó su voz en una crisis físico emocional que sufrió durante un viaje (tal vez de tipo epiléptico) y que lo dejó ciego por un tiempo. Posterior a esto, firmó sus escritos como "Pablo, Apóstol de los gentiles". El termino de Apóstol, viene del griego "enviado".

Bibliografía

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