Acercarse a las puertas de acceso al recinto del festival Noches del Botánico ya denota cierto sosiego per se. La zona exterior del auditorio, enclavada en el extremo occidental de la Ciudad Universitaria de Madrid, con sus stands, terrazas y hamacas bajo los tilos de su jardín invocan esos conciertos de antaño donde ambientes diversos —playa o naturaleza— iban de la mano de la música en gran formato. Aún con mascarillas y normas de seguridad recordadas desde el mismo escenario antes de que comenzara el concierto (público sentado, sin comer ni beber), en el conjunto del espacio se percibían, en cierta manera, nuevas sensaciones que nos sitúan más cerca de lo que solíamos conocer como «normalidad» antes de la pandemia.

Para acentuar aún más estas impresiones y ante un aforo reducido de cerca de 2,000 personas —siguiendo la legislación covid— se subió al escenario del festival el trompetista estadounidense Wynton Marsalis (Nueva Orleans,1961), uno de los clásicos del jazz más influyentes a nivel internacional desde que irrumpió en la escena musical a comienzos de los años 80. El también compositor, que desde sus inicios apostó por el jazz acústico, se presentó en el auditorio al frente de la neoyorquina Jazz at Lincoln Center Orchestra, que dirige desde 1991. En sus más de tres décadas de vida esta orquesta ha repasado toda la historia del jazz con impecables arreglos y grandes solistas. Y así sucedió como no podía ser de otra manera en su visita a la capital.

Los quince músicos iniciaron la tanda de más de noventa minutos poniendo los acordes a un programa centrado en sus últimos trabajos discográficos con composiciones de los propios miembros de la orquesta acompañados por el inconfundible sonido compacto del trompetista. Así fueron desfilando Big Fat Alice’s Blues de Duke Ellington con la improvisación de Sherman Irby en el saxo alto y That´s my baby. Siguió la interpretación de todo un clásico, Alabama para versionar a una leyenda del jazz de la calidad de John Coltrane que alcanzó uno de los momentos más envolventes de un recital que fue puro groove con mucho volumen. Cuando aún sonaban los ecos de la ovación del pabellón a la anterior canción, el propio Wynton, con su habitual modestia, introducía la siguiente. El concierto —como ya anunciaban los pronósticos— no defraudó. Las ganas de buena música se notaron en un auditorio abarrotado hasta lo permisible.

Con las entradas agotadas desde que se pusieron a la venta y toda la banda al completo —hasta hace unos meses su gira europea la iban a hacer solo con un septeto debido a la pandemia— Marsalis y la Jazz at Lincoln Center Orchestra aterrizaban en Madrid procedentes de Barcelona para proseguir con su tour mundial que los llevará a recorrer, además de las Islas Canarias en territorio español, varias ciudades europeas con Ámsterdam, París, Frankfurt, Viena, Bruselas y Londres entre sus destinos. En el mes de noviembre continuarán su gira internacional en su país natal: Estados Unidos. Actuarán en los estados de California, Michigan, Georgia, Arizona, Oregón, Colorado, Indiana, Tennessee y Pensilvania para concluir, de momento, su periplo americano en la ciudad canadiense de Toronto.

La magnitud del linaje Marsalis

Abanderado del neoclasicismo, Marsalis ha ganado nueve Grammys y un Premio Pulitzer por su oratorio Blood on the Fields (1997). Su estilo, presente durante todo el concierto, abarca desde el swing a las lecturas más modernas del bebop y el blues. Influenciado por Miles Davis y Freddie Hubbard, ha colaborado con Herbie Hancock, los Jazz Messengers de Art Blakey y formó su propio quinteto con su hermano el saxofonista Branford Marsalis. En 2009 el guitarrista Paco de Lucía y el pianista Chano Domínguez colaboraron con Wynton en la grabación de Suite Victoria, una compleja composición musical inspirada en los doce compases del blues en su intento de explorar la música de dos mundos diversos con sus respectivas culturas: el jazz y el blues de Norteamérica, la música autóctona vasca y el flamenco español. Además, Marsalis ha publicado más de 70 álbumes de jazz y música clásica en su carrera de tres décadas. Tune in Tomorrow (1990) se convirtió en uno de sus hits más reconocidos.

Los Marsalis forman uno de los linajes familiares más populares de la historia del jazz norteamericano en las dos últimas décadas con Wynton y Branford, ambos a la cabeza, seguidos por dos de sus cuatro hermanos: el percusionista Jason Marsalis y el trombonista y productor Delfeayo Marsalis. Junto a ellos siempre estuvo el fundador de la saga, su padre, el pianista y compositor Ellis Marsalis, figura esencial del jazz de Nueva Orleans, recientemente fallecido a causa de la COVID-19.

Próximos conciertos en las Noches del Botánico: Viva Suecia, Los Secretos, Niña Pastori

Las Noches del Botánico estrenan este año su quinto aniversario con 44 conciertos, casi consecutivos, hasta finales de julio que reunirán a 80,000 espectadores. Su celebración —no exenta de dificultades a causa de las restricciones covid— ha sido posible en parte por tratarse de una cita al aire libre en contacto con la naturaleza, pero también por la ampliación de la extensión de sus zonas de esparcimiento y jardines para evitar aglomeraciones. De 10,000 han pasado a 19,000 metros cuadrados. La vacunación y las ganas de los amantes de la música en directo por regresar al ocio nocturno también han contribuido a una causa agilizada además por las instituciones competentes.

Con un despliegue técnico propio de los grandes festivales, un total de 38 grupos y artistas desfilaron y desfilarán por el stage del auditorio del Real Jardín Botánico de Madrid, la mayor parte nacionales y algunos de ellos desdoblados en varias fechas. Ya lo hicieron la cantante argentina Nathy Peluso, que presentó su último álbum Calambre, el cantante francés Yoanne Lemoine, que bajo el pseudónimo artístico de Woodkid, pisaba por primera vez territorio español, el cantautor estadounidense Rufus Wainwright o ya desde el panorama musical nacional Los Planetas y el Niño de Elche.

Todavía están por llegar en los catorce próximos conciertos algunas de las bandas más relevantes de la escena del rock independiente nacional, tal es el caso del grupo Viva Suecia que ofrecerá el 22 de julio en las Noches del Botánico su habitual fusión de indie, rock alternativo y dream pop. Galardonados en 2018 en los MTV EMAS, con el lanzamiento de su tercer álbum de estudio El Milagro (2019) lograron situarse como uno de los discos más vendidos en España a la vez que se lanzaron a la conquista musical de Latinoamérica con giras en Colombia y, como cabezas de cartel, en México. En las próximas semanas completarán el line up, además entre otros artistas, una de las formaciones que mantiene vivo el recuerdo de la movida madrileña: Los Secretos que se subirán al escenario del auditorio el próximo día 29. Dos días después, el 31 de julio, actuará una de las voces más representativas del flamenco español: Niña Pastori que cerrará el festival con el arte de sus bulerías.

Con el cartel de «entradas agotadas» en gran parte de los conciertos programados, las Noches del Botánico se han convertido en una de las escasas ofertas culturales de un sector que comienza a retomar el vuelo. El público, consciente de ello, se ha lanzado a la desesperada a la compra de tickets, quizá porque sabe que este será uno de los contados festivales que podrá disfrutar este verano marcado todavía por los antojos de la pandemia.