Este no es un texto teórico. Emana directamente de la experiencia.
Sometida a control, censura y manipulación, la escena artística rumana se movió durante mucho, mucho tiempo, en una sola dirección. Todo presentaba la misma apariencia. La visión oficial era obligatoria…, la disidencia, rara. En eso llegó la Revolución de 1989 y las cosas cambiaron. Costó tiempo (más de treinta años), pero la diversidad está hoy finalmente aquí.
El dibujo es una práctica, un medio, una forma de pensar, una manera de reaccionar o una herramienta activista. Puede ser lento y puede ser rápido. Grande o minúsculo. Puede ser lo que queramos que sea. También una plataforma de conexión. Lo practican artistas de distintas generaciones, pintores y escultores, hombres o mujeres; puede ser abstracto, figurativo, escapista, político, conceptual, sensual; puede ser plano, en blanco y negro o en color; puede hacerse a pluma o a lápiz, con carboncillo o cosido; puede ser íntimo, cutre, exquisito… crudo. Drawing possibilities (Dibujar posibilidades) reúne figuras históricas, artistas consolidados, emergentes, marginales, recién llegados… o cualquier otro apelativo con el que decidamos etiquetar a un artista (sin que sepamos gran cosa de él o ella). La selección podría parecer aleatoria, pero no lo es. Todos y cada uno de los artistas expuestos dominan su práctica artística y se han empleado a fondo para afinar su talento. Cubrimos todas las regiones del país, todas las edades, todos los géneros.
Durante muchos años nuestro eslogan fue «Con lo que tienes, haz lo que puedas».
Si hay que clasificar, podríamos optar por algo así:
Ritmo abstracto: Norbert Filep.
Abstracción estructurada: Róbert Köteles.
Abstracción lúdica: Gavril Pop.
Rosa cómico: George Rosu.
Apenas visible: Sándor Bartha.
Lúdicamente personal: Geta Bratescu.
Pura sensibilidad: Simona Runcan.
Político: Dan Perjovschi, Catalina Nistor.
Social cotidiano: Eduard Constantin.
Analítico: Lia Perjovschi.
Magistral: Tudor Patrascu.
Figuración personal: Ana Banica, Nectaria Radu.
Figuración experimental: Andreea Medar.
Proceso de sanación: Gloria Luca.
Pixel Code: Tudor Toader.
Dibujo de abandono: en el último momento Sorin Vreme se retiró de la exposición, pero puede ser también una mezcla de eso, o de nada. O una categoría híbrida en la que cabrían todos.
¿Puede un obsesivo y repetitivo dibujo a lápiz sobre una hoja de papel ser un signo de resistencia en la era de la IA? ¿Puede un retrato delineado ser feminista? ¿Puede un esbozo ser antipatriarcal? ¿Puede un texto ser dibujo?
¿Puede un autorretrato ser la imagen del mundo?
La escena artística rumana de hoy está infrafinanciada, carece de recursos económicos, vive de explotarse a sí misma y no tiene un futuro claro. Al mismo tiempo es resiliente, dinámica y, de alguna manera, aparatosa. Un entorno ideal para el Dibujo. Pero es imposible condensarla en una sola exposición. Drawing possibilities (Dibujar posibilidades) aspira únicamente a cartografiar la diversidad del dibujo y su lucha por encontrar un sentido en Rumanía.
Hay muchísimas otras selecciones posibles.
Y eso es lo que ayuda a soportarlo todo.















