Cada persona y cada familia manejan una situación financiera única, que no solo se rige por los ingresos, gastos, deudas e inversiones sino también por la capacidad de riesgo, la impulsividad financiera y muchos otros elementos. Justamente por esto no existe una sola solución financiera que le sirva a todo el mundo, pero entre las 10 que verás a continuación seguramente encontrarás más de una que se adapte a ti y ayude a mejorar tus finanzas.

1. El sistema de sobres inverso

En Estados Unidos, antes del boom de las tarjetas, se popularizó el uso de sobres para organizar el efectivo. El sistema original está dirigido a tener sobres para los gastos fijos de la casa, entonces al recibir el dinero se ingresaban los montos a los sobres y de ese modo quedaba apartado para los gastos recurrentes. No obstante, lo más usual es tener asegurado el dinero de los gastos fijos y lo que resulta difícil es ahorrar, así que este método apunta a utilizar esos sobres para colocar categorías de ahorro y todos los meses ingresarles montos o porcentajes fijos a cada sobre. Esto tiene un efecto doble: el dinero sale de la cuenta y requiere mayor conciencia para gastarlo, y además se va viendo tangiblemente cómo se reduce cuando se utiliza.

2. El método Kakeibo

En 1904 Hani Motoko, una periodista japonesa, propuso este sistema, que está enfocado en generar consciencia sobre los movimientos del dinero. Implica anotar absolutamente todos los gastos, aún si son pequeños, para después, una vez a la semana o al mes, analizar todo lo registrado con las siguientes cuatro preguntas:

¿Cuánto dinero tienes disponible?
¿Cuánto dinero quieres ahorrar?
¿Cuánto dinero estás gastando?
¿Cómo puedes mejorar?

Este sistema ayuda a que las finanzas no se vuelvan algo automático e inconsciente, lo que generaría más gastos hormiga y la repetición de malos hábitos financieros, sino que sean una reflexión permanente, una conciencia activa sobre el dinero que manejamos.

3. El método de los cuatro cuadrantes

Es una evolución de Kakeibo, y consiste en que todos los gastos se inserten en cuatro categorías predefinidas, la primera es Supervivencia, dentro de la que entran todos los gastos fijos, como arriendo y comida. La segunda es Opcionales, dentro de la que se consideran los gustos y necesidades no fundamentales. La tercera es Cultura y ocio intelectual, e incluye todo lo que sea educación, libros, museos, cines y enriquecimiento cultural y, finalmente, la cuarta son Extras, que están enfocados en imprevistos, tales como urgencias médicas y reparaciones. El objetivo de este método es cuantificar la importancia financiera que se le da a cada área y buscar el equilibrio, porque no todas las categorías deben tener el mismo peso para un balance financiero saludable, ya que, por ejemplo, no es lo mismo gastar en compras impulsivas que en educación.

4. La regla de las 48 horas

Para aquellos a los que les cueste resistir el impulso de compra, este método está enfocado en dar un tiempo de gracia para evaluar si la compra es realmente necesaria. Vivimos en un mundo diseñado para motivar a las personas a comprar de forma impulsiva y esta simple regla dicta que si quieres hacer una compra que implique un gasto medio o alto no la hagas de inmediato, sino que tomes 48 horas de espera, de este modo lograrás separar la parte emocional de la decisión. Si después de esos dos días aún quieres comprar entonces era una necesidad o gusto real y no una compra impulsiva.

5. El desafío de no gastar

Este sistema se popularizó en redes sociales y en blogs de minimalismo en la última década, consiste en elegir un plazo, que puede ser un día, una semana, un mes, seis meses o más, en los que no se gaste absolutamente en nada que no sea esencial. Esto reduce salidas a comer, compras por internet innecesarias, ropa y gustos varios, y permite acostumbrar a la mente a no buscar permanentemente productos o servicios en los que gastar, a romper hábitos de consumo automático y a notar la diferencia presupuestaria que hace una simple decisión.

6. Automatizar el ahorro

Si lo que te cuesta es ver el dinero en la cuenta y no gastarlo, este método es ideal para ti. Consiste en utilizar todos los servicios de automatización de los bancos y las plataformas de inversión para, mensualmente, sacar de forma automática el dinero de tu cuenta y llevarlo a sistemas de ahorro y de inversión. De este modo no solo olvidas que ese dinero está allí trabajando para ti, sino que además eliminas esos fondos de los lugares donde los podrías utilizar sin darte cuenta.

7. El doble gasto

#n las comunidades de FIRE (Financial Independence, Retire Early) se popularizó este sistema, que está diseñado para reentrenar al cerebro a ahorrar más y gastar menos. Se trata de que si quieres comprar algo no esencial debes ahorrar o invertir el mismo monto, de esta forma cada gusto se convierte en un peso doble y una decisión mucho más consciente.

8. Págate primero

Este concepto viene del libro El hombre más rico de Babilonia, de George Clason, y se popularizó entre divulgadores de finanzas personales. Tiene que ver con invertir la mentalidad de pagar primero todo lo esencial y ahorrar lo que quede a fin de mes para hacerlo al revés, primero se ahorra y después, lo que queda, es lo que se gasta. Es un simple cambio en la prioridad, pero que puede generar un efecto acumulativo importante en las finanzas personales.

9. El desafío del ahorro incremental

Esto está destinado a ahorrar una gran cantidad en poco tiempo, y para esto se parte con una cantidad pequeña, como 1 dólar, y cada día se ahorra un poco más que el anterior. Por ejemplo el primer día 1 dólar, el segundo 2 dólares, el tercero 3 dólares y así sucesivamente. El progreso es visible y acumulativo, y está basado en sistemas japoneses de ahorro.

10. El método del microahorro por redondeo

Consiste en ahorrar las pequeñas diferencias entre los montos que se gastan, redondeando siempre hacia arriba. Por ejemplo, compras algo y cuesta 2,6 dólares; esos 4 centavos se ahorran. Parece poco pero el efecto acumulativo es significativo si se hace con todos los gastos del mes. Hay muchos bancos y aplicaciones que permiten automatizar este ahorro.