La creación de un personaje es compleja y debe serlo, para no crear personalidades vacías o peor, que cada diálogo sea la charla interna del escritor, mezclando todos los personajes de tal manera que ya no importe si es un monólogo o una charla de bar.
Durante la narración, puedes escapar de los estereotipos si creas un personaje tridimensional —dimensión física, social y psicológica—, pero es muy difícil esquivar los arquetipos, al menos en algún aspecto siempre se van a parecer, aunque puedes darles contradicciones y aspectos únicos.
Estos son los más comunes: héroe, antihéroe, villano, confidente, mago, gobernante, explorador libre, compañero fiel, el amante, el gracioso, el cuidador, el inocente, el rebelde, la dama en apuros y ¿le agregarías otro?
Los estereotipos son para vagos, pero puedes jugar con ellos: rubia tonta y linda, latina femme fatale, cocinero italiano con bigote, bully sin sentimientos y todos esos personajes de las típicas películas americanas o las novelas románticas de Wattpad.
Ejercicios
Hay protagonistas, antagonistas, secundarios, extras y hasta corales (grupos que cuentan como uno solo). Los personajes, si están bien construidos, te van a decir naturalmente dónde necesitan colocarse, pero no está de más tener en claro las posibilidades.
En esta ocasión, nos vamos a enfocar en los personajes dinámicos y los personajes estáticos, que también pueden ser redondos o planos.
Uno crece, se adapta, es contradictorio y honesto. El otro es un valle despejado, de un solo vistazo ya lo descifraste todo y seguirá pensando y siendo de la misma manera de principio a fin.
Ahora, después de tanto texto, vamos a lo importante: ¿cómo crear un personaje dinámico, que cobre vida más allá de su creador? Te voy a compartir algunos ejercicios para que entrenes esta habilidad.
Cuestionario y dimensiones
Cada uno de los personajes debe poder responder las siguientes preguntas para ganarse un lugar en tu novela. Esto te ayudará a pensarlo en tres dimensiones.
Nombre (si no tiene, aclarar por qué).
Edad aproximada.
Característica física por la que destaca.
¿Introvertido? ¿Extrovertido? ¿Cambiante?
¿Tiene religión o creencia espiritual? ¿Cuál es?
¿A quién odia o desprecia?
¿A quién ama?
¿Qué aporta a la trama?
¿Cuál es su propósito?
¿Cuál es su mayor miedo?
¿En qué momentos clave de la historia va a aparecer?
¿Qué pasaría si este personaje no existiera? ¿Qué cambiaría?
Me quedo con la última pregunta como pie de entrada. En mi novela, ningún personaje es un decorado y todos los que aparecen descritos van a tener importancia en la historia, se me va demasiada energía en cada personaje como para dejarlo colgado. No quiere decir que se tenga que hacer así, pero no vale la pena describir caracteres así porque sí, a no ser que se pretenda generar algún tipo de efecto especial, como bullicio o multitudes.
La caja de Pandora
Esta técnica la usé para mi primera novela y me ayudó a darle profundidad a los personajes, a conocerlos mejor y a sentirlos como seres vivientes ajenos a mí, con una vida más allá de lo que mi imaginación es capaz de pensar.
Vas a tomar papelitos blancos, colores, tijera, lápiz y una cajita linda –yo usé un viejo alhajero rosa con espejo y una rosa al frente–.
Comienza por los personajes principales, luego ve hacia los secundarios. Si consideras que el personaje no vale la pena toda esta actividad, tampoco vale la pena que esté en tu historia.
Consigna:
Elige un personaje, y escribe con lápiz su nombre completo.
¿Cuál es el color de su aura? ¿Con qué tonos vibra? Si tuvieras que elegir un foco de luz que lo acompañe a todos lados, ¿qué color sería? Pon ese color en el papel.
Escribe o dibuja su Totem personal. Puede ser un animal real, fantástico o incluso una planta, tu debes saber cómo vibra ese personaje, qué le va mejor. Si tienes que investigar sobre animales y plantas, hazlo, descubre cosas nuevas. Quizás se te venga un animal a la cabeza que ni siquiera sabes si está extinto o cómo se llama.
Su final. ¿Sabes cuál va a ser su última línea?
Terminada esta parte, repítelo con todos tus personajes. Vas a ver que probablemente tengas que eliminar algunos. Luego, dobla todos los papelitos, átalos con una cinta de tela y guárdalos dentro de la caja.
Resultados
No te voy a decir cómo llenar los formularios con ejemplos, prefiero mostrarte el resultado del trabajo en “Fernando”, uno de los protagonistas. No es una persona ni buena, ni mala, es padre, es esposo y amante. Muestra actitudes de sabio, pero también características de egoísmo. También se ven contradicciones en sus comportamientos y reacciones inesperadas. Se mencionan otros personajes en la cita, que aunque no sean el foco principal de la acción, se deja entrever que son redondos.
Su primera esposa ni siquiera se apareció después de seis meses sin verlo, sus acciones mundanas le generaron tal desapego que para ella es lo mismo si camina entre los vivos o entre los muertos. A él casi le afecta, pero pasa a saludar a su segunda esposa con un beso rápido, sin reparar en su ansiedad ni en su aspecto de musa complaciente y sale con su arco tras el rastro de la mayor de sus hijas. Es algo que hace como hobbie, la acecha para ver qué tan agudos están sus instintos de supervivencia y para ponerla a prueba. “Tienes que estar atenta”, le suele decir. Ella nunca se pone en guardia ni se altera. No es debilidad, es que no puede percibirlo como una amenaza aunque quisiera, porque su voz vive dentro de su cabeza por la maldición de la telepatía congénita, estando cerca son una misma mente.















