Aristóteles funda “la unidad predicamental de lo real al mismo tiempo que su unidad trascendental” [...]. En su virtud, la filosofía primera sigue siendo primordialmente teología, conocimiento del ser primero, acto puro, en orden al cual se mueven todos los seres, y al que todos tienden a imitar.
(Jaime Araos San Martín, La filosofía aristotélica del lenguaje)
En tres grandes campos se divide usualmente la filosofía de Aristóteles: los contenidos teoréticos, la parte denominada práctica y la poiética1. La primera, dedicada a la teoría más abstracta, el estagirita la construyó con conceptos, descubrimientos del saber científico y con ideas sobre causas, leyes y principios deducidos de la realidad. El saber teórico, producto del ocio del que gozaban los ciudadanos libres en Grecia, abarcó la Teología, la Matemática y la Ciencia Natural. La Metafísica, desarrollada como filosofía primera, y la Lógica, como contenidos instrumentales, formaron parte de la Teología; aunque ambas denominaciones fueron posteriores a las obras del autor; se dieron cuando Andrónico de Rodas las reunió por afinidad, formando los 14 libros de la Metafísica y los seis libros de la Lógica, llamada Ὄργανον (Órganon)2. Respecto de la Ciencia Natural incluyó los estudios positivos del filósofo sobre Psicología, Física, Meteorología, Botánica y Zoología.
En el siglo I a. C., el filósofo peripatético Andrónico de Rodas, dirigiendo el Liceo durante más de tres décadas, editó el Corpus Aristotelicum: compiló y ordenó las obras del estagirita a partir de los manuscritos seleccionados por Tirannión, que fue un esclavo manumiso que estudió con Tiro, otro liberto, especializándose en gramática, geografía y astronomía como filólogo y bibliotecario. Curiosamente, dos manumisos permitieron a Andrónico de Rodas disponer de los textos originales de Aristóteles que ambos copiaron. Los 14 libros o rollos de papiro sobre tópicos fundamentales de la filosofía primera, como el ser, la sustancia y el motor inmóvil, fueron reunidos con el nombre: τὰ μετὰ τὰ φυσικά (ta metà ta physiká), los "escritos después de los físicos", con las letras griegas de la Alfa a la Nu. Estos conforman actualmente la compilación estándar de las ediciones críticas en griego original y de traducciones modernas en varias lenguas, incluso en español, de Metafísica3.
El conocimiento práctico, es decir, el saber útil, referido a objetos concernientes a la cotidianeidad colectiva e individual, Aristóteles lo desarrolló en sus obras dedicadas al estudio de la política y la ética. Aquí también se advierte la restricción de producción de conocimiento solo a quienes dispongan de ocio; no por el convencionalismo social que les reconozca como ciudadanos, sino por su naturaleza de hombres libres. Es decir, los esclavos por naturaleza, aunque podrían emplear ocasionalmente la razón para el desempeño eficaz de sus labores, nunca su saber lograría formular contenido alguno del saber práctico por incomprensión del ser y del deber ser, individual y colectivo, sobre las finalidades del hombre y de la comunidad.
El saber que habla sobre los hombres que son creadores, hacedores, autores y poetas, los poietés (ποιητής), concierne, en Aristóteles, a sus textos sobre Retórica y Arte que estudian la materialización de las ideas. El término ποιητική (poietiké) fue empleado por los griegos para referirse a la producción intencional de algo nuevo (una estatua o un poema), diferenciándolo de la teoría contemplativa o de la praxis ética. Pero lo que Aristóteles llamó ποιητική no corresponde estrictamente al saber creativo. En la Ética a Nicómaco4, Aristóteles escribió sobre el saber productivo en el arte y la téchne, lo siguiente, diferente del saber práctico y el saber teórico:
De los modos de tener parte en la verdad unos son por medio del juicio, otros por medio del pensamiento, otros por medio del arte, otros por medio de la prudencia, otros por medio de la sabiduría. [...] El arte y la prudencia, en cambio, versan sobre cosas que pueden ser de otra manera.
Es muy probable que el término ποιητική refiera "saber productivo" o "poiético", derivado de la palabra ποιέω (poieîn que significa hacer y producir). Otros significados de ποιέω son los siguientes: fabricar y engendrar; causar, imaginar, inventar y componer un poema; proporcionar, nombrar, elegir y ejercer influjo; maniobrar, ocuparse y ocasionar; además de llevar, tomar y colocar5. En resumen, en el saber productivo o poiético se incluirían los estudios concernientes a la capacidad técnica de crear objetos u obras que sean externas al sujeto productor, por ejemplo, la que se da en la artesanía (τέχνη ποιητική).
La palabra τέχνη (téchne) denota arte o técnica, incluso oficio. Provendría de la raíz indoeuropea teks que significa tejer, fabricar y tela. Posteriormente, la cultura griega dio lugar, en latín, a la palabra texto. Según Aristóteles, se trata de un saber racional que produce o crea objetos externos al hacedor, gracias a una disposición natural humana, ἕξις (héxis), que permitiría articular razonamientos, μετὰ λόγου (meta lógou), para lograr algo. La producción técnica expresaría hábitos intelectuales, evidenciando que, aunque las cosas podrían existir de otra manera, serían entes contingentes.
El saber técnico incluye procedimientos, pautas y normas para lograr propósitos relacionados con las disciplinas, la tecnología, el arte, el deporte, la educación y otras actividades en las que se cultivan habilidades y destrezas de los actores (los τεχνικός). Se trata de efectos de causas deliberadas, pero no de productos motivados por la ἐπιστήμη (epistḗme) o la φρόνησις (phrónesis), que generan productos teóricos y prácticos. Son ejemplos de la téchne griega, la construcción de una casa o la composición de un poema, donde el fin es un producto externo al agente. Aristóteles escribió sobre el arte lo siguiente:
Arte es la producción de cosas que pueden llegar a ser, con razonamiento sobre qué debe hacerse y por qué causas6.
Del saber productivo y poiético están excluidos también los esclavos, aunque el estagirita reconoce el talento ocasional de algunos esclavos por naturaleza, para crear obras artísticas y artesanías. Es decir, la razón del esclavo apenas sería técnica; instrumental en el peor sentido, puesto que la determinaría sus hábitos, restringidos por la naturaleza servil de su alma. Es interesante, finalmente, respecto a la dimensión creativa, señalar que el dios Apolo7, gracias a su interpretación musical, fue seductor de hombres, dioses y bestias; siendo también poeta, cantor y músico compositor, hijo de Calíope. El nombre de la musa de la poesía, Καλλιόπη, refiere la creación de la belleza: καλός (kalós) significa bello y ποίησις (poiesis), creación. Los poetas, según la comprensión griega, eran, por excelencia, los creadores y, Καλλιόπη, de donde nacía la belleza8. En total, la obra de Aristóteles está constituida por 150 textos que equivalen, aproximadamente, a 50 volúmenes actuales.
Desde muy joven, Aristóteles prestó interés a la lógica, llamada ὄργανον en griego. El significado del sustantivo neutro, refiere instrumento, incluso musical; herramienta, aún dispositivos para el ser humano; u órgano, también corporales. En los tres casos, son mecanismos para trabajos o acciones laboriosas. El término tendría la raíz erg, formante de érgon (ἔργον), con el prefijo de raíz indoeuropea antigua: werg o werǵ. Otros significados de ἔργον son: acción, realización y ejecución; obra, trabajo y ocupación; negocio o asunto; maniobra, guerra y combate; acto, hecho y suceso; además, labor dificultosa9.
Aristóteles se unió a la Academia platónica cuando contaba 17 años, el 367 a. C. Ahí estudió y trabajó dirigido por Platón durante veinte años. Si Platón nació en el año 424 a. C., cuando Aristóteles se incorporó a la Academia, su maestro contaba 57 años. El discípulo, interesado en la dialéctica platónica y los diálogos, se dedicó a explorar los contenidos de lo que constituirían Categorías y Sobre la interpretación. Fue un periodo de maduración de sus ideas, pergeñando la clasificación de las formas de la realidad.
En las Categorías, el estagirita señaló los diez tipos de existencia que permitirían hablar de las cosas: gracias a estos, existiría la realidad. Tal concepción es isomórfica: a pesar de que las cosas cambian en el decurso de su existencia, en un momento determinado y según cierta perspectiva, habría formas inconcusas de ser. Las palabras no serían modas ni acuerdos relativos, sino verbalizaciones que develarían el orden regular del mundo. Pese al cambio, que puede ser substancial, cuantitativo, cualitativo o espacial, delimitadas las coordenadas de los entes, es posible conocerlos y objetivarlos de modo indudable y universal10.
La gramática de la lengua es congruente con la disposición del ser, siendo ambas similares en su estructura: palabras y cosas. Que tengan la misma organización significa la igualdad de forma que es fundamento de la filosofía primera de Aristóteles para conocer y hablar del mundo tal cual es, con proposiciones verdaderas. La razón descubre las esencias y verbaliza sobre el ser porque la estructura categorial de los entes es la misma que la estructura del lenguaje; se evita la homonimia de los sofistas y se genera expectativa sobre el conocimiento universal, sea de las ciencias positivas o del conocimiento filosófico abstracto.
Aunque la denominación de teoría isomorfista fue posterior a Aristóteles, se lo reconoce como quien dimensionó el lenguaje otorgándole valor a los símbolos vocales y al habla, constituidos según la disposición similar de las categorías que definen la existencia de las cosas. Los pensamientos son isomórficos con la realidad, porque, gracias a su propia disposición, es posible que capturen y reflejen las estructuras efectivas de los entes, permitiendo que las ciencias y la filosofía occidentales se desarrollen de modo realista.
Las diez categorías de Aristóteles son, en primer lugar, la sustancia, que existe por sí misma y soporta nueve accidentes que son: cantidad, cualidad, relación, lugar, tiempo, posición, estado, acción y pasión; constituyéndose en las formas de existencia de los entes (“el gran caballo castaño de Alejandro está ensillado por la mañana, comiendo pasto en el prado”) y que, como categorías isomórficas, autorizan afirmar los predicados que objetivan parte de la realidad11.
De la época de la Academia de Platón, procede también el texto aristotélico: Sobre la interpretación, donde el estagirita analiza los componentes del lenguaje significativo: nombre, verbo y sentencia con proposiciones verdaderas o falsas. Asimismo, clasifica los juicios según los criterios de composición, cantidad, cualidad y modalización.
Notas
1 Véase de Johannes Hessen, Tratado de Filosofía, Trad. Juan Adolfo Vázquez, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1976, p. 16.
2 La Lógica de Aristóteles, conocida como Ὄργανον, Andrónico de Rodas la organizó y nombró en seis tratados según su contenido: i) Categorías: Κατηγορίαι (Katēgoríai); ii) Sobre la interpretación: Περὶ ἑρμηνείας (Perì hermeneías); iii) Analíticos primeros: Πρῶται ἀναλυτικαί (Prōtai analytikaí); iv) Analíticos segundos: Ὕστεραι ἀναλυτικαί (Hysteraí analytikaí); v) Tópicos: Τόπικοι λόγοι (Topikoi lógoi); y, finalmente, vi) Refutaciones sofísticas: Σοφιστικοὶ ἔλεγχοι (Sophistikoi élenkhoi). Véase la publicación en español, Órganon: Escritos de Lógica. Editorial de Ciencias Sociales de La Habana, 1975, según la traducción de Francisco de P. Samaranch para la edición de Aguilar de 1967.
3 Véase Biblioteca Clásica Gredos N° 200, Trad. Tomás Calvo Martínez, Madrid, 1999.
4 Ética a Nicómaco, Trad. Julio Pallí Bonet, Gredos. Madrid, 2000, Libro VI, Cap. 4°, columna 1139 de Immanuel Bekket, con líneas y secciones: a12 y b5, pp. 170-2.
5 Cfr. el Diccionario griego-español ilustrado, de Rufo Mendizábal et alii, Razón y fe, Madrid: 1963. Vol. I; p. 432.
6 Ética a Nicómaco, Op. Cit. Libro VI, Cap. 4°, pp. 170-1.
7 Apolo (̉̉̉Α̉πόλλων) fue el dios griego más importante después de Zeus, su padre. Fue dios de la medicina, la música, las artes y la poesía teniendo el don de deleitar a los dioses. Representaba al Sol, conducía el carro que iniciaba el día y podía otorgar el don de la profecía a los mortales que amaba; era arquero diestro y atleta veloz, vencedor de los juegos olímpicos. Dios de la agricultura y la ganadería, de la luz y la verdad, enseñó la medicina y protegía a los muchachos. Su nombre significa “el que repercute (̉̉̉άποπάλλω) los rayos del sol” (̉̉̉άκτίς). Carlos Gaytan, Diccionario mitológico: Dioses, semidioses y héroes de la mitología universal, pp. 19-20; Diana. 8ª impresión, México, 1995; Constantino Falcón, Emilio Fernández-Galiano y Raquel López, Diccionario de la mitología clásica, pp. 51 ss., Alianza, dos volúmenes. Madrid, 1980.
8 Cfr. los significados de ποίησις en el Diccionario griego-español ilustrado. Op. Cit.; pp. 273 y 432.
9 Cfr. la entrada del Diccionario griego-español ilustrado, Op. Cit., p. 211.
10 El cambio sustancial implica llegar-a-ser o dejar-de-existir (nace un hombre o una estatua se rompe); el cualitativo, es de alteración (una planta ante la luz); el cuantitativo, es de transformación por crecimiento o empequeñecimiento; el cambio de lugar por movimiento, es espacial. Física, Trad. José Luis Calvo Martínez, Biblioteca Clásica Gredos N° 22, Madrid, 1983, Libro V, Capítulos 1-2. pp. 264-72.
11 Al respecto, véanse los dos últimos capítulos del libro de Jaime Araos San Martín, La filosofía aristotélica del lenguaje. Ediciones de la Universidad de Navarra, S. A. Pamplona, 1999.















