El informe “State of Southern European Fathers 2024” (SOSEF), dado a conocer a mediados de 2025, entrega claves sobre cómo viven, cuidan y luchan los padres de Portugal, España e Italia por un nuevo modelo de familia.

Los estereotipos de género, las asimetrías en las percepciones sobre el cuidado entre hombres y mujeres, junto con la presión generada por las expectativas sociales, constituyen los principales hallazgos. Se trata de información relevante que podría delinear caminos hacia soluciones concretas para sustituir el cuidado como uno de los elementos centrales en la construcción de sociedades alejadas del machismo y la violencia de género, y la proliferación de masculinidades positivas y fuertemente involucradas en la crianza y educación de las infancias.

El cuidado y sus impactos en la vida de las personas han estado presentes de forma continua en el discurso público, particularmente en los últimos años. Se ha vuelto un tema central no sólo porque la población, en diferentes partes del mundo, está envejeciendo y esto supone diversos desafíos a nivel de políticas públicas, del mercado de trabajo y de la economía en general, sino porque se ha hecho patente la necesidad de relevar su importancia de forma transversal. Uno de estos aspectos tiene relación directa con la forma en que las familias enfrentan las labores de cuidado al interior de los hogares y, en particular, el modo en que los hombres se relacionan con ellas a nivel personal, en especial en lo que tiene relación con las infancias durante los primeros años de vida.

Este es el objetivo central del informe sobre la Situación de la Paternidad en el Sur de Europa (State of Southern European Fathers 2024, SOSEF), que busca reunir evidencia científica para promover la división equitativa y equilibrada de los cuidados parentales, con especial énfasis en el papel de los hombres. Este reporte, publicado en junio de 2025 y disponible para consulta a nivel mundial, es producto del trabajo colaborativo y articulado entre Portugal, España e Italia, el cual fue liderado por el proyecto internacional EMINC (Engaging Men in Nurturing Care Initiative), liderado por la International Step by Step Association (ISSA), que contó con el apoyo de la OAK Foundation, y que tuvo como socios locales al Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra y el Observatório Masculinidades.pt, Conexus y al Centro per la Salute del Bambino, respectivamente. El informe es el resultado de una encuesta realizada a 1.158 padres y madres de los tres países y forma parte del State of the World’s Fathers (SOWF), coordinado por Equimundo.

Principales resultados: percepciones sobre los cuidados

Uno de los hallazgos del reporte tiene que ver con las diferentes percepciones que existen entre hombres y mujeres cuando se habla de cuidado. En Portugal, por ejemplo, 74% de los padres afirman compartir los cuidados de forma igualitaria, una cifra que contrasta con el 51% de las madres que lo creen. Esta brecha también es identificable en España, con un 77% de los padres y un 56% de las madres, y en Italia entre el 72% de los padres y el 47% de las madres. En términos generales, estos indicadores muestran cómo el imaginario que existe sobre el compartir de forma equitativa no es igual en ambos grupos.

Otros números relevantes nos muestran que en Italia existe un 36,2% de padres cuidadores de infancias menores de 5 años, mientras que en Portugal este número llega a 46,5% y 52% en el caso español. Como complemento, los padres de estos tres países reconocen un promedio de horas de cuidado al día (que incluye las labores domésticas) que alcanza las 10,1 en España, 9,5 en Italia y 9,1 en Portugal. Las madres, por su parte, dedican 12 horas diarias.

Cuando hablamos específicamente de los elementos que componen el cuidado dentro de las familias, en particular en hogares en que existen infancias menores de 5 años, el 92% de las madres entregan cuidados físicos o emocionales diarios, comparado con el 83% de los padres. Se observa una brecha todavía más profunda cuando se trata de responsabilidades en labores domésticas como limpiar la casa o cocinar: 12% más de mujeres asumen estas tareas diariamente en comparación con los hombres.

Otro elemento interesante aparece cuando se abordan las percepciones parentales sobre a quién recurren las infancias para recibir cuidados. En los tres países, el 74% (lo que equivale a casi tres de cada cuatro padres) cree que se busca por igual a la hora de recibir consuelo y apoyo. No obstante, sólo un 50% de las madres siente lo mismo. Se observa nuevamente una brecha en la manera en que hombres y mujeres observan y miden la participación en el cuidado. Y si bien existe un gran porcentaje de padres que participan diariamente (86% de ellos así lo afirman), son las madres las que cargan con mayor peso y responsabilidad en esta área.

A pesar de estas diferencias en las percepciones, los padres tienen algo muy claro: existe un convencimiento de los beneficios que representa la participación paterna en el cuidado de las infancias. Esta opinión es compartida por el 78% de los hombres y el 83% de las mujeres, a nivel general, con un robusto 83% de hombres y 87% de mujeres en el caso portugués. Lo consideran muy gratificante, aunque reconocen que es agotador por las exigencias propias asociadas al trabajo, por ejemplo. En términos generales, se aprecia un apoyo amplio a la necesidad de promover roles de cuidado más igualitarios.

La realidad que obstaculiza una labor de cuidados constante

Los resultados de este informe nos indican que los padres están dispuestos y cada vez más asumen su parte del cuidado. Sin embargo, también reconocen la existencia de ciertos bloqueos o barreras que no les permiten ejercer esa labor de la forma en que querrían. Uno de ellos tiene que ver con las disposiciones de las licencias de paternidad. En este punto se observa quizás una de las diferencias más grandes entre estos tres países. En relación con la licencia parental obligatoria para los padres: España lidera, con un periodo que puede ir hasta las 16 semanas, mientras que en Portugal es apenas de 20 días y en Italia es todavía menor, con apenas 10 días.

¿Y cómo se comportan los padres ante una institucionalidad que reconoce el derecho a estar con sus hijas e hijos? En España, un 82% de los padres hace uso de esta licencia de forma completa, una cifra que cae drásticamente a un 14% en el caso de Portugal y a un 8% en el caso de Italia. En este punto, y en concordancia con indicadores y hallazgos anteriores sobre los papeles de cuidado, las razones de padres y madres para no utilizar la totalidad de sus permisos legales revelan la influencia todavía persistente de los roles de género y las presiones económicas a las que se enfrentan las familias en esta etapa de la vida. En el caso de los hombres, uno de los argumentos más frecuentes para tomar menos tiempo de licencia legal fue la creencia de que debían seguir trabajando. En esta área, más de la mitad de los padres (específicamente, un 53%) dijo que este factor influyó en su decisión, en contraste con el 41% de las madres.

Aquí nos enfrentamos a una manifestación concreta de la narrativa de la masculinidad tradicional, que apunta a que los hombres, especialmente los padres, deben ser principalmente proveedores, mientras que el cuidado se asocia al mundo de las mujeres y a la esfera doméstica. Y esta característica está fuertemente ligada al trabajo y a la cantidad de recursos financieros que los padres tienen que asegurar para dar un buen sustento a la familia. Y como estas licencias de paternidad, en muchos casos, impactan los salarios de estos hombres y sus familias, muchos se ven en la obligación de elegir entre los cuidados y trabajar.

En concreto, estas preocupaciones económicas también se presentan como un obstáculo, con un 51% de los padres que afirmaron que su permiso parental no estaba totalmente o propiamente remunerado, lo que significaba una dificultad a la hora de decidir si tomar o no esa licencia de forma íntegra.

Otro aspecto que deriva del punto anterior tiene que ver con el potencial impacto que podría tener en el desarrollo profesional de padres y madres el tomarse el ciento por ciento de estas licencias. En este aspecto, el 38 % de los padres y el 39% de las madres afirmaron sentir temor a tomar una licencia prolongada y que esto pudiera traer alguna consecuencia negativa en sus posibilidades y expectativas de ascenso profesional futuro.

Junto con lo anterior, todavía existen barreras culturales y estructurales significativas a la hora de hablar de cuidados en los tres países incluidos en este reporte, que se traducen en poca flexibilidad laboral, servicios insuficientes a la hora de permitir una presencia de padres en las labores de cuidado y los roles de género tradicionales. En este sentido, las discrepancias de percepciones entre padres y madres todavía muestran signos de desigualdades que persisten a la hora de hablar sobre labores domésticas y cuidado de las infancias.

Recomendaciones y propuestas de solución

Esta radiografía de los cuidados en el sur de Europa nos muestra una realidad que nos habla de hombres más involucrados en los cuidados, aunque con muchos obstáculos y dificultades. En este sentido, el SOSEF entrega una serie de recomendaciones que pueden contribuir a mejorar estos indicadores, disminuir las brechas de percepciones y entregar herramientas a padres y madres para que no tengan que escoger entre desarrollo profesional y cuidados, o entre mejores remuneraciones y cuidados. Por el contrario, que el cuidado se transforme en un elemento presente en las conversaciones y en las prácticas cotidianas dentro de las familias.

En términos específicos, el informe sugiere expandir y equiparar las licencias parentales obligatorias, tomando como base el modelo creado en España, en donde son totalmente pagas y no se pueden transferir. De la misma manera, se recomienda mayor inversión en servicios accesibles y de apoyo a las infancias, que incluyan aspectos tan importantes como la flexibilización laboral de los padres. Esto, en concreto, se traduce en horarios de trabajo no rígidos, en que exista una política pública de capacitación a profesionales en el área de la salud, el servicio social y la educación sobre cuán importante y necesario es incluir a los padres en estos procesos y en estas etapas clave de la vida.

En lo que se relaciona con los estereotipos de género, el informe recomienda la creación y dinamización de campañas públicas que apunten a generar una mayor conciencia sobre el valor de la participación de los padres en tareas de cuidado, a un fomento de las redes de apoyo local y también a una mayor responsabilidad por parte de las empresas para transformar los modelos tradicionales de masculinidades y reeducar a los hombres hacia el cuidado, con realidades que permitan desarticular la idea que los cuidados son una tarea exclusiva de las mujeres. Y en el caso de la educación, incluir el cuidado en los currículums desde temprano, para que esas expectativas sociales tradicionales sobre el género puedan ser desarticuladas.

“Colocar el cuidado y los sistemas de cuidados en el centro significa afirmar que hombres y mujeres y personas de todos los géneros tienen responsabilidades de cuidar, que el cuidado constituye trabajo calificado y que es una parte central de nuestras vidas”, se lee en el informe de 2023 y que cobra particular relevancia a la luz de los resultados del informe de 2025:

Significa que los gobiernos son responsabilizados por poner los cuidados antes del lucro y por invertir en infraestructuras de cuidado. Un mundo que sitúa el cuidado en el centro también debe reconocer que todas las formas de cuidados están interrelacionadas, tanto para nosotros mismos, para las otras personas, nuestras familias, nuestras comunidades, para nuestros países o para nuestro planeta.

Es esta la revolución pendiente de los padres en el sur de Europa, que ciertamente es necesario extender hacia otros puntos del planeta, para que el cuidado deje de ser una tarea socialmente asociada a las mujeres y porque es posible y necesaria la proliferación y promoción de masculinidades cuidadoras y comprometidas con el bienestar personal, familiar y general.

Nota

Los resultados totales, junto con las recomendaciones de este informe, se encuentran disponibles aquí.