El Primero de Mayo en la historia nacional costarricense tiene varios significados de celebración.
El primero, que origina su día como feriado obligatorio nacional, es el que se gesta por la rendición del filibustero norteamericano, William Walker, el 1 de mayo de 1857, deteniendo sus afanes anexionistas no solo de Costa Rica sino de toda Centroamérica, a los Estados Unidos, y para establecer la esclavitud en toda la región.
Walker había llegado a Nicaragua, invitado por una de las facciones en la lucha liberal conservadora que había en ese país, acompañado de sus huestes de mercenarios, con su Falange Americana, ya conocido en los Estados Unidos y México, por aventuras similares. Rápidamente tuvo a cargo la jefatura de las fuerzas militares de Nicaragua.
Con el presidente nicaragüense de la época publicó un mapa de Nicaragua, con su firma también, que proyectaba a Nicaragua sobre el territorio costarricense, desde la desembocadura del río San Juan, en el Caribe, hasta la desembocadura del río Tempisque, en el Golfo de Nicoya, que incorporaba a la vez a toda la Península de Nicoya, como parte de Nicaragua.
La información que tenía el gobierno de Costa Rica, y su Presidente Juan Rafael Mora Porras, sobre los afanes expansionistas, lo llevó a advertir, en una Primera Proclama, el 20 de noviembre de 1855, a la población del peligro que se cernía y llamando a prepararse para ir a combatir contra Walker.
A su llamado se sumó, el 22 de noviembre, el Obispo Anselmo Llorente y La Fuente, advirtiendo también el peligro y amenaza que significaba Walker contra la religión católica, por ser los filibusteros “bárbaros protestantes”, que amenazaban también a las familias.
A principios de 1856 Walker comisiona a su lugarteniente Schlesinger a venir a Costa Rica para “invitarnos” a formar parte de su proyecto anexionista y esclavista. El Presidente Mora da órdenes de que no lo dejen desembarcar en Caldera ni en Puntarenas, puerto del litoral Pacífico del país en ese entonces. Expulsado que fue enfureció a Walker, quien, pocos días después, ordenó a Schlesinger que regresara a Costa Rica para tomarla a la fuerza. Así, la tropa filibustera se preparó para ingresar al territorio nacional en marzo de 1856.
El 1º de marzo, el Presidente Mora, con apoyo del Congreso, se prepara para marchar a Nicaragua, para luchar allá contra Walker y liberar a Nicaragua de la opresión que él les significaba. Ese 1º de marzo el presidente Mora lanza su Proclama de salida hacia la lucha contra los filibusteros.
El 3 de marzo, el Obispo Anselmo Llorente y La Fuente se dirige a las tropas combatientes, fortaleciéndoles espiritualmente su ánimo para ir a combatir, siendo acompañados por un grupo de sacerdotes bajo el mando del Presbítero Francisco Calvo, Capellán del Ejército, en esa lucha contra los filibusteros.
La marcha hacia el norte del país había iniciado. Su objetivo era llegar a Nicaragua a sacar a los filibusteros que eran una amenaza también para Costa Rica.
El 17 de marzo el Ejército expedicionario costarricense se encontraba en la ciudad de Liberia, avanzando hacia la frontera con Nicaragua.
El 18 de marzo se recibe la noticia de que los filibusteros estaban en el territorio nacional, que habían pasado Sapoa, situados en la Hacienda Santa Rosa, que era bien conocida por los costarricenses.
El 19 de marzo se partió hacia la Hacienda Santa Rosa. A las 4 de la tarde del 20 de marzo, se logró enfrentar a los filibusteros, en un combate que no pasó de los 10 minutos, infringiéndoles una gran derrota.
La Batalla de Santa Rosa elevó la moral combatiente del Ejército Expedicionario e infligió una profunda derrota moral en los filibusteros, que los hizo huir. Su persecución se impulsó por toda la parte norte del territorio nacional, fronteriza con Nicaragua, bajo apercibimiento de fusilar a todo invasor que se encontrara.
El 29 de marzo el Presidente Mora hace su Proclama dirigida a los nicaragüenses, indicándoles que va a ingresar a su país para liberarlos de la horda filibustera que los oprime y domina, indicándoles también que el ingreso de la tropa costarricense no es para ir a adueñarse de nada en Nicaragua, al mismo tiempo que los invita a participar en esta lucha.
El 6 de abril el Presidente Mora ya se encuentra en Santa Clara, en Nicaragua, listo para instalarse el 7 de abril, en la ciudad de Rivas, donde se acuartela. Allí recibió apoyo de ciudadanos, comisionados de Rivas.
El 7 de abril dispuso el Presidente Mora que dos Divisiones del Ejército tomaran por sorpresa San Juan del Sur y la Virgen, sitios que eran parte de la ruta de la Compañía del Tránsito, que operaba en la región desde 1847, transportando cerca de 1000 ciudadanos estadounidenses, por mes, desde New York hasta California, debido a que hasta 1865 se terminó de construir el ferrocarril de costa a costa en Estados Unidos. En La Virgen hubo un pequeño enfrentamiento con los filibusteros que tuvieron seis bajas y cinco heridos.
El 8 de abril el Ejército Expedicionario entra a Rivas, habiendo dado la vuelta por la Bahía de la Virgen, siendo recibidos con gran apoyo por la población. Inmediatamente, el Presidente Mora, se dirige a las Municipalidades de Rivas, Masaya, Granada, Matagalpa, Managua, León y Chinandega, para que le informen de la situación que tienen.
El 10 de abril el Ejército ocupa tres sitios claves, La Virgen, San Juan del Sur y la ciudad de Rivas. El Presidente Mora ordena que se impida y se corte la navegación en el Río San Juan, tarea que se le encomienda al Coronel Rafael Escalante.
A las 8 de la mañana, los filibusteros se hicieron presentes en el Puerto del Estero del Sardinal, en San Carlos, desde donde habían querido ingresar al territorio nacional. Allí se produjo una ligera Batalla, la de Sardinal, el 10 de abril, donde de nuevo fueron derrotados los filibusteros.
La Batalla de Sardinal, ese 10 de abril, se sumó a elevar el espíritu de combate de la tropa nacional y, de la misma manera, produjo un desánimo en la tropa filibustera, y el propio Walker.
El 11 de abril, a las 8 de la mañana, Walker se lanzó a dominar la plaza de Rivas y a atacar el Cuartel General donde estaba el presidente Mora, desarrollándose un combate encarnizado que duró hasta horas de la noche. Los combates fueron determinantes y a Walker se le obligó a retirarse de la ciudad de Rivas, quemándoles el sitio donde se habían instalado. Los filibusteros abandonaron Rivas huyendo de la ciudad. El ejército costarricense aseguró así su triunfo.
El 15 de abril, el Presidente Mora esperaba noticias de los ejércitos y de las fuerzas militares de los Gobiernos de El Salvador, Honduras y Guatemala, que se sumaban a la guerra contra los filibusteros, para coordinar con ellos, y constituir las Fuerzas Aliadas contra los filibusteros.
En esos días se desató una peste de cólera, que obligó a la tropa costarricense a replegarse por varias semanas a Costa Rica, peste que tuvo un impacto enorme, en ese momento, pues produjo 10.000 fallecidos, un 10%, de la población nacional.
Superada la situación del cólera, el Ejército de Costa Rica vuelve a Nicaragua, dando origen a una Segunda Campaña de lucha contra Walker, ahora con apoyo de los otros ejércitos centroamericanos.
Los combates y batallas se desarrollan y se mantienen hasta el 1 de mayo de 1857 cuando Walker es derrotado, y rendido parte hacia los Estados Unidos, desde donde vuelve a intentar ocupar Centroamérica para sus afanes anexionistas, en varias ocasiones, hasta que es capturado en Honduras en 1860, donde fue fusilado.
Así se cerró el período de la presencia de Walker en Centroamérica. Se le atribuye a él haber afirmado que lo que no pudieron sus fusiles, lo harían los dólares.
En 1857, el Presidente Juan Rafael Mora declaró el 1 de mayo como día feriado nacional, obligatorio, en celebración y recuerdo de la rendición de William Walker. Este es el principal significado que tiene esta fecha en Costa Rica.
El segundo significado está relacionado con la fecha internacional de la lucha de los trabajadores, europeos y estadounidenses, que luchaban porque se estableciera la jornada de ocho horas diarias de trabajo, contra las extenuantes jornadas de 12, 14 o 16 horas diarias, meta que se logró, en Estados Unidos, el 1 de mayo de 1886. Desde entonces se desarrollaron iguales luchas en otros países.
Varios meses de lucha y de huelgas intensas, en Estados Unidos y particularmente en la ciudad de Chicago, que habían paralizado más de medio millón de trabajadores, lograron imponer la jornada de ocho horas de máximo trabajo diario.
En 1888 los trabajadores, de los Estados Unidos, volvieron a la carga de la lucha y las movilizaciones porque la jornada no se cumplía. Prepararon desde ese año hasta el 1 de mayo de 1890 nuevas jornadas de lucha y de huelgas, y convocaron para que ese Primero de Mayo de 1890, se hiciera un paro nacional.
Los Congresos Obreros de París, de 1889, acordaron sumarse a estas luchas solidariamente, y el Congreso de la Sala Petrelle, además, estableció que a partir del 1 de mayo de 1890 debía instituirse ese día, de manera perpetua, para que en todos los países se realizaran marchas en defensa de los intereses de los trabajadores, especialmente en su lucha por rebajar la jornada a ocho horas diarias de trabajo.
Así surgió el 1 de mayo como un día de lucha, hoy internacional de las clases trabajadoras, para luchar por reivindicaciones económicas, sociales y laborales. El 1 de mayo es un día de balance de luchas, de las que se han realizado en el año transcurrido y de plataforma de luchas para el año venidero. Este es el mayor significado de esta fecha internacional. En aquellos años ya existían organizaciones obreras internacionales. La más importante es la II Asociación Internacional, fundada por Carlos Marx y Federico Engels. En Costa Rica la lucha del movimiento obrero de esos años, desde 1886, y en adelante, fue seguida por la información periodística.
El desarrollo del movimiento obrero costarricense se caracterizaba, en el siglo XIX por el predominio de sociedades de trabajadores, de obreros y de artesanos, de tipo mutualista, de socorros mutuos y de mutuo auxilio, Pero, a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, en Costa Rica, hubo un auge industrial capitalista, que hizo cambiar los pequeños talleres artesanales, en pequeñas industrias, provocando también el surgimiento de Ligas de Obreros y de Sindicatos, tal y como ahora existen, superando las organizaciones mutualistas, y fortaleciendo las luchas típicamente sindicales.
En 1905 se constituyó la primera Federación de Trabajadores. En 1913, al impulso del Centro de Estudios Sociales Germinal, que agrupaba a una serie de intelectuales progresistas, simpatizantes algunos de ellos del anarquismo, y vinculados a sindicatos y dirigentes obreros de América del Sur, de España y de México, impulsan la fundación de la Primera Confederación General de Trabajadores, que ese mismo año impulsa la celebración del Primero de Mayo, como día internacional de los trabajadores en Costa Rica. Desde esa fecha hasta hoy se realizan esos desfiles. De excepción, no se han celebrado algunos.
Las demandas de las luchas de los trabajadores siguen vigentes. Salario, jornadas de trabajo, seguridad e higiene ocupacional, son los núcleos principales de sus luchas. En Costa Rica hay una fuerte oposición, desde hace bastante tiempo, para impedir que se modifique la legislación laboral, para establecer la jornada diaria de trabajo de 12 horas, cuando en buena parte de los países europeos han bajado la jornada semanal a 36 horas.
El tercer significado se asocia a la elección anual, de cada Legislatura, que se realiza el 1 de mayo, con la cual se nombra por el plazo del 1 de mayo hasta el 30 de abril siguiente, al Directorio del Poder Legislativo.
Publicitariamente, y en atención política nacional, es la elección que acapara toda la atención del país, y opaca en ese sentido a la celebración costarricense del 1º de mayo como día internacional de los trabajadores, y que nubla también la celebración de la rendición de William Walker, que de hecho el gobierno y sus instituciones y políticas educativas ya no celebran como una fecha destacada de las efemérides nacionales.
La subordinación, sometimiento ideológico a los gobiernos estadounidenses han hecho que esta celebración poco se destaque en el calendario escolar, en sus estudios y en su celebración como tal.
El actual gobierno de Costa Rica, encabezado por su presidente Rodrigo Chaves Robles, se ha distinguido como el más servil vasallo del presidente Trump, de todos los presidentes que ha habido en el país desde 1848, apoyándolo en todas sus luchas y políticas comerciales contra China, a favor de las agresiones que Trump impulsa en el Medio Oriente, de incorporar al país como signatario del proyecto de Trump de la Gran América del Norte, del Escudo poloítico militar, que quiere impulsar desde Ecuador hasta Groenlandia, engullendo a esa región danesa, a Canadá, a México, a Panamá, a Nicaragua, a Venezuela, que ya la tiene como un Protectorado, y a Cuba que no le va a ser fácil hacerlo, para dominar el Mar Caribe como su mar, o su gran lago natural, y proyectado de lo que ya ha denominado el Golfo de América, para tener toda esta región como su Gran Patio Trasero, sueño y realidad de muchos gobernantes de los Estados Unidos, como también se ha conocido toda esta región.
Las elecciones realizadas en febrero pasado en Costa Rica llevan, con la nueva presidenta, Laura Fernández, que asume el gobierno el 8 de mayo, a la continuidad del actual gobierno, de sus políticas conservadoras y derechistas, de sometimiento a las directrices políticas y estratégicas que marca la Casa Blanca, pasando Costa Rica así al encuadre de los países derechistas de Latinoamérica, que también se caracterizan por gobiernos autoritarios con tendencias despóticas, represivas, absolutistas y tiránicos, cercanas al fascismo, donde ya brotan sus síntomas, como recientemente ha ocurrido con un ataque físico que sufrió una Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, por reclamos de un fanático del gobierno, por las actuaciones de la Corte, que han afectado al gobierno.
El cuarto significado que tiene el 1 de mayo es la obligación constitucional del presidente de la República, de rendir su informe anual sobre el estado de la Nación, que en la práctica desde hace una década realiza el 2 de mayo, por las dificultades políticas que se presentaron en una elección del Directorio legislativo cuya elección se prolongó hasta horas de la noche, en la década del 2010. Es la obligación de rendir cuentas, del Primer Mandatario de la Nación, sobre su gestión, en este caso de término de su gobierno, para el cual están tratando de montar, para ese día, un espectáculo nacional.
Para el pueblo costarricense, y sus sectores más avanzados políticamente, también será un día de lucha frente, y de reflexión, frente a las amenazas que se plantean del autoritarismo, del despotismo, de la represión, de la limitación posible, como se han anunciado, de las libertades fundamentales y la disminución de los derechos sociales y laborales, de los costarricenses.















