Para el lanzamiento de las sondas espaciales Voyager I y Voyager II, entre todo lo enviado, iban grabaciones representativas de la música mundial, aunque, claro está, era más bien una selección de los gustos y de lo que más conocían los encargados.

En la Wikipedia, para una rápida búsqueda, nos dice que:

…el director de la Sociedad Planetaria comentó que había una corriente con la idea de que solo se podría incluir música clásica. "Música que había comprobado su valor con el paso del tiempo, venerada por su complejidad, elegancia y belleza inherente.

Es así como el disco contiene piezas clásicas como un movimiento del "Concierto de Brandenburgo" de Bach, arias de "La Flauta Mágica" de Mozart, la "Quinta Sinfonía" de Beethoven y el "Rito de Primavera" de Stravinsky.

No obstante, también se creía que había que reflejar la cultura popular que estaba de moda alrededor de la época en que el Voyager se lanzó.

"Por eso nos preguntó qué canción de Chuck Berry sería apropiada para incluir en el disco", recordó Nye. "Nosotros dijimos 'Johnny B. Goode', que es la canción más emblemática del cantante". En efecto, ese tema del famoso pionero del rock and roll es el que forma parte de ese repertorio musical cósmico.

También hay música popular y folclórica de diferentes países como una orquesta de gamelán de Java, gaitas de Azerbayán, un raga de India, percusión de Senegal y el canto de iniciación femenina de los pigmeos en los que es hoy la República Democrática del Congo. América Latina también está presente con "El Cascabel", interpretado por Lonrenzo Barcelata y el Mariachi de México, quenas y tambores de Perú recopiladas por la Casa de la Cultura, en Lima, y otro tema peruano, un canto matrimonial.

Esto nos parece bien, pero sabemos que se quedaron cortos en su apreciación, pues lo más popular de cada época no es necesariamente lo más importante o representativo, aunque quizá sí en algunos casos.

¿Se han preguntado ustedes cuánta música se ha compuesto durante la historia de la humanidad? Solo la idea de plantearnos la pregunta nos lleva a pensar que lo que conocemos es ínfimo, y aún así, constituye para cada ser humano un universo en sí mismo. Luego, además de considerar la cantidad de obras, vienen los asuntos como las épocas, los géneros, los estilos, las imitaciones, etc., y de todo esto, las versiones…

Si le preguntamos a la IA cuántas grabaciones existen de la obra de Giuseppe Verdi, nos dice que no está claro… Hay con seguridad miles, diríamos más seguros que la IA que decenas de miles, aunque algunas de sus obras tengan más grabaciones que otras, y alguna a lo mejor, ni siquiera se ha grabado y yace sin descubrir en alguna polvorosa biblioteca… Pues bien, de esa música vamos a hablar un poco, y de sus intérpretes, tan particulares, singulares o aislados como las obras mismas. Y eso que muchas veces la cadena de hechos que une compositor, composición, marco histórico o inspirados (con sus personajes y hazañas cuando las haya), muchas veces es en sí misma extraordinaria, y el o los intérpretes de lo más anodino.

Por ejemplo, ¿qué relación podría haber entre el tenor Austin Miskell y don Pelayo? Para empezar seguro se preguntarán, ¿quién diantres es Austin Miskell, y algunos, ojalá los menos, quién es don Pelayo? Empezando por el último, es de esperarse que todo español que se precie sepa quién es Don Pelayo, aunque a como han cambiado las cosas en el mundo, y eso incluye a España, pues quién sabe si como demasiado entusiastas…

En otros tiempos, el considerado primer monarca del reino de Asturias: “Frenó la expansión de los musulmanes hacia el norte, comenzó la reconquista y se le ha considerado tradicionalmente como el fundador del reino de Asturias aunque recientes investigaciones arqueológicas sugieren que podría haberlo hecho sobre una organización política local previa”. En las fuentes árabes Pelayo es calificado a veces como godo, y nombrado como Belai al-Rumi: «Pelayo el Romano».

España hoy es muy otra, con directrices bastante distintas a las de otrora…

¿Y don Austin Miskell? Pues verán, en mis años universitarios, cierto día se me acercó otro estudiante de música, como yo mismo lo era, y no recuerdo por qué me habló de su padre, que había sido tenor y que había grabado un disco (en realidad varios, pero su hijo solo mencionó uno), y que me iba a obsequiar una copia… Le agradecí la amabilidad. No sé qué fue de aquel muchacho, jamás volví a saber de él, pero sí he escuchado los discos de su padre, maravillado de que fuese un pionero en la grabación de autores de gran renombre, pero que por cosas del destino son poco ejecutados y menos aún grabados.

De aquel disco me llamaron la atención las grabaciones de Luca Marenzio, John Dowland y Francisco Guerrero. Las obras incluidas de los dos primeros tienen poquísimas grabaciones, especialmente la de Luca Marencio, y la de Francisco Guerrero (de la que tristemente no muchos españoles —no digamos ya quienes no son españoles— hoy día saben de su importancia en la historia de la música española). La obra incluida es “A Pelayo”, y sí, se refiere a Don Pelayo, primer monarca del reino de Asturias. No he encontrado otra grabación de esta obra en particular, aunque sí hay varias versiones de otras obras de Guerrero, sobre todo de su música religiosa.Así que este tenor estadounidense de Oklahoma, que participó en la Segunda Guerra Mundial y fue alumno de Jussi Bjorling, entre otras fantásticas peripecias, fue el destinado a grabar la obra que Guerrero dedicara a Pelayo.

Muchos artistas, de todas las artes, quedan en el anonimato o muy poco reconocidos, a pesar de su valiosa labor de pioneros en la difusión de las obras de compositores y creadores en general que han realizado y aguardan a que alguien les dé vida. Deberíamos ser más agradecidos con ellos y no solo guiarnos por la locura de la propaganda de los artistas de moda. Muchas veces no les llegan a los zapatos a esos otros olvidados o poco valorados.

Es una ironía que en el mundo de la hipercomunicación haya tanto por descubrir y, si nos apegamos a la calidad de reinante, también que lamentar…

image host
José Rufo (1726-1775) «Coronación de Don Pelayo como rey de Asturias». 1753, óleo sobre lienzo - Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, España.

Nota

Don Pelayo.