Cuando hablamos de feminismo, nos imaginamos un grupo de mujeres descaradas y reivindicativas que quieren alzar su voz por encima de las otras más resignadas y calladas.
También pensamos en mujeres decididas que defienden sus derechos y que piden ser escuchadas en medio de un mundo en el que la voz del varón ha tenido más peso.
Pero el feminismo es algo mucho más profundo, viene de la fuerza inherente y pujante que siempre ha acompañado a la mujer ya desde su nacimiento, porque en su naturaleza lleva el germen de la maternidad —aunque algunas por diversas razones no la hayan llevado a cabo—. Y ese germen les da una fuerza superior a todo.
Son ellas las que lucharán y serán el sostén de la familia, en el sentido más amplio de la palabra (hijos ,padres, hermanos).
Ellas son el futuro de una sociedad emocionalmente equilibrada, porque poseen virtudes como la delicadeza, la sensibilidad, la ternura, la compasión en un grado muy elevado, eso desde mi punto de vista, las hace ser más fuertes y resistentes al dolor y a la adversidad, aunque durante mucho tiempo la resignación y el silencio han sido su coraza para sobrevivir.
A través del tiempo se han ido produciendo cambios en la sociedad que han ido liberando a las mujeres del yugo machista y que han propiciado que la igualdad de oportunidades fuese equitativa tanto para hombres como para mujeres.
Han sido muchos años en los que se consideraba al hombre con más privilegios y derechos que a la mujer, eran a ellos, a los que se les otorgaba poder heredar hacienda y título, acceder a una educación que muchas veces era vetada para la mujer y a desempeñar profesiones a las que las mujeres no podían acceder.
Muchas mujeres a lo largo de la historia se han rebelado contra la injusticia y han propagado la igualdad de derechos, oportunidades y el respeto a su dignidad y libertad en todos los ámbitos.
El verdadero feminismo, en su esencia pura , no se trata de gritar más alto, se trata de respeto y de igualdad para garantizar que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres e ir transformando las relaciones sociales y el papel de la mujer en la sociedad eliminando toda clase de discriminación o violencia contra las mujeres.
Hay que destacar que el feminismo no es un concepto que implique que las mujeres se sientan superiores a los hombres o los desprecien.
El feminismo lo que busca es derribar las barreras de rivalidad entre hombres y mujeres y garantizar la igualdad de género en general.
Hay que destacar nombres de mujeres que sobresalieron como feministas y entre ellas podemos nombrar:
Clara Campoamor. Defensora del sufragio femenino.
Concepción Arenal. Defensora de la educación femenina y del acceso al trabajo y la igualdad social.
Emilia Pardo Bazán. Escritora defensora de la condición de la mujer.
Gabriela Mistral. Poeta y Premio Nobel de literatura.
María Zambrano. Escritora y filósofa.
Madame Curie . Científica y Premio Nobel.
Aunque nos remontamos siglos atrás, nos encontramos con una mujer excepcional.
Teresa de Jesús.
Mujer adelantada a su tiempo que sin pretenderlo se convirtió en la gran escritora del Siglo de Oro español, su prosa y su poesía han llegado hasta nuestros días haciéndonos vibrar con un castellano fresco, agudo y vivaz.
Es importante resaltar que Santa Teresa sigue siendo una figura atrayente y, por qué no decirlo, controvertida. Mujer fuerte, de personalidad honda y con un profundo sentido común que no le restaba un ápice a su exquisita sensibilidad.
Reformó la Orden del Carmelo —que por aquel tiempo sufría de una gran relajación—, fundando conventos de Carmelitas Descalzas donde el tipo de vida que llevaban era más austero, y enseñó a sus monjas a leer y escribir, porque en aquel tiempo muchas mujeres eran analfabetas.
Como buena castellana, no se arredraba ante nada ni nadie. Ha sido, sin duda, la monja de clausura más andariega de todos los tiempos.
La llamada de Dios
Una voz clara y profunda
late en su corazón cada mañana.
Dios la llama suavemente por su nombre,
y no puede negarse a su llamada.En su pecho se agitan tempestades
que atraviesan el mar de sus sentidos.
Nardos y espinas florecen en sus dedos
y triste habita sin hallar consuelo.Teresa, alma de fuego,
corazón abrasado por el celo,
joven doncella enamorada,
ha llegado para ti la calma
Jesús te reclama para Él.
Y tú respondes que sí. Con toda el alma.¿Adónde la llevará
esta llama incandescente
que la quema en su interior
a la vez que le provoca
sublime emoción y amor?¡No apagues mis latidos,
noche implacable y fría,
es Dios quien me llama!
Él es mi vida.
En septiembre de 1560, tras una velada en su celda de la Encarnación, decide fundar un monasterio reformado al estilo de los antiguos Carmelitas del Monte Carmelo. Empieza para ella un arduo camino que emprenderá movida por su amor incondicional a Jesucristo.
La Reforma
Quien ha gustado del Dios amante
en un abismo caerá de muerte.
Si no regresa, presto a gozarse
de Su presencia tan deslumbrante,
tan pura y blanca como un diamante.Probaste el néctar de Jesucristo. y solo aspiras saciar tus ansias
de dulces cantos de ruiseñores,
y del perfume de blancas flores.Sueñas crear un nuevo Carmelo,
austero, firme, de amores pleno,
donde dar vida a todo tu celo
nombrando a Cristo tu carcelero
y tú, cautiva de sus anhelos.
Gracias a todas estas valientes mujeres que han abierto caminos de libertad e igualdad.















