El arte y la violencia han ido de la mano desde los orígenes de la humanidad. Desde las primeras pinturas rupestres hasta los primitivos intentos de hacer arte con inteligencia artificial, la violencia y el crimen siempre han sido una fuente de inspiración. Tal vez una de las más importantes y habituales.

Pero esta influencia ha sido siempre recíproca. El crimen y la violencia han inspirado decenas de canciones, libros, películas o videojuegos. Pero la representación cultural de estos conceptos ha llegado también a inspirar crímenes reales. Este fenómeno fue bautizado por Loren Coleman como copycat effect o efecto imitador.

El copycat effect hace referencia a cómo la cultura popular y los medios de comunicación son una fuente de inspiración para posibles criminales e incluso suicidas, debido a su tendencia morbosa y explícita de representar el crimen y los sucesos. Estos son algunos casos donde la realidad inspira a la ficción y ésta vuelve a inspirar a la realidad.

Taxi Driver: Arthur Bremer, Travis Bickle y John Hinckley´

La célebre película protagonizada por Robert De Niro, dirigida por Martin Scorsese y escrita por el atormentado Paul Schrader, tuvo un estreno envuelto en polémica por la fuente de inspiración de la que se apropió Schrader para hacerla y por la que terminó ejerciendo un joven llamado John Hinckley.

La historia de Travis Bickle guarda demasiadas similitudes con el caso de Arthur Bremer, un joven que en 1972 intentó asesinar al candidato presidencial demócrata George Wallace. Hasta aquí, todo completamente esperable, un crimen real que inspira un ficticio. Sin embargo, las fechorías del personaje interpretado por De Niro terminaron inspirando a otro posible magnicida.

  • En 1981, 9 años desde el intento de Bremer y 5 desde el estreno de Taxi Driver, John Hinckley Jr. Intentó asesinar a Ronald Reagan, presidente de Estados Unidos. Hinckley abrió fuego contra él cuando el presidente abandonaba el hotel Hilton en Washington DC, el 30 de marzo de 1981. Reagan terminó con una costilla fracturada y Hinckley reducido y detenido por la seguridad del presidente.

La motivación principal que llevó a Hinckley a cometer ese acto fue la gran obsesión que sentía por la actriz Jodie Foster. El joven estaba obsesionado con ella al punto de matricularse en el mismo curso de la universidad que ella y de ver la película de Scorsese al menos una quincena de veces. Hinckley terminó por identificarse con el personaje de Travis y llegó a la conclusión de que imitar su intento de magnicidio sería la mejor manera de llamar la atención de Foster.

Scream: El destripador de Gainesville, Ghostface y Thierry Jaradin

Uno de los iconos del cine de terror o slasher más reconocibles y asentados en el imaginario popular también se inspiró e inspiró a criminales reales.

  • En 1990, Danny Harold Rolling, un exconvicto de 36 años, terminó con la vida de cinco jóvenes universitarias que vivían en la residencia de Gainesville, Florida. Las cinco jóvenes fueron asesinadas entre el 2 y el 27 de agosto, en tan solo 4 días, un periodo de tiempo demasiado anómalo para un asesino en serie. La investigación logró detener a Rolling en 1991 y fue sentenciado a la pena de muerte.

En 1996, dos años después de la ejecución de Rolling, se estrena la primera parte de una de las sagas más populares del cine de terror de Hollywood: Scream. Tanto Wes Craven, su director, como Kevin Williamson, su guionista, reconocieron en varias ocasiones el impacto y la influencia que el caso de Rolling tuvo en la concepción del proyecto.

La saga fue todo un éxito. Siete películas, millones de dólares en recaudación y merchandising, y miles de fanáticos entre los cuales alguno llevó su admiración al extremo.

  • Uno de los imitadores más fieles al modus operandi de Ghostface actuó un año después del estreno de la tercera parte de la saga (2003). Thierry Jaradin, un belga de 24 años, tenía una obsesión extrema y enfermiza por su vecina Alisson Cambier, de 15 años. Jaradin invitó a Cambier a su casa, una vez allí, la abordó disfrazado de Ghostface y armado con dos cuchillos. Según algunos medios, Jaradin la apuñaló más de 30 veces, provocando que el lado izquierdo del cuerpo de la joven quedase completamente destrozado. Jaradin fue detenido poco después y condenado a cadena perpetua. Jamás negó que actuó inspirado por la saga.

El caso de Jaradin es uno de los más célebres, debido al escalofriante y explícito efecto copycat, llegando incluso a disfrazarse con la misma túnica y máscara que portaba Ghostface. Sin embargo, existen muchos más asesinatos donde los acusados o las acusaciones han señalado que Scream supuso la principal fuente de inspiración y motivación para ese asesinato.

Estos son solo dos ejemplos, que ilustran muy claramente cómo opera el efecto copycat. Sin embargo, la imitación puede ser enormemente variable y manifestarse de formas realmente bizarras. El efecto copycat también puede estar presente en suicidios o incluso en suicidios simulados, como veremos en el siguiente artículo.