Hace pocos meses, mi amiga Karen Angel (sobrina de Jimmie Angel, pionero de la aviación y explorador, descubridor del Salto Angel, en Venezuela) me envió de regalo varios libros, entre los cuales se encontraban las ediciones facsimilares de Nuevo Libro de Flores (Neues Blumenbuch) e Insectos de Surinam (Metamorphosis Insectorum Surinamensium). Ambos libros contienen hermosas reproducciones de láminas realizadas por la interesante dama, artista y científica, Maria Sybilla Merian (1647-1717), originaria de la ciudad libre de Fráncfort (Freie Stadt Frankfurt) cuando aún era parte del Sacro Imperio Romano Germánico.

He comentado anteriormente sobre la primera vez que vi “en persona” varias láminas en exhibición y las originales de Metamorphosis.... Visitaba yo el Jardín Botánico de Kew, en Londres, y en una de las salas de la biblioteca (o adyacente a ella) se mostraban varias láminas de flores. Algunas contenían mariposas y algún que otro insecto. Uno de los encargados de la biblioteca, al escuchar sobre mi interés por los insectos (yo estudiaba aún Ingeniería Agronómica en Maracay, Universidad Central de Venezuela, pero ya trabajaba con insectos bajo la tutela de Francisco Fernández Yépez [1923-1986]), me invitó a ver aquel “libraco” original de Metamorphosis... (no recuerdo si era la primera o la segunda edición), con láminas pintadas a mano por la propia María Sybilla, o una de sus hijas.

Interesantes todas, me impresionó sobremanera una en la que se muestra una planta de piña (Ananas comosus) con un fruto y sus hojas “adornadas” con varios estados de madurez de una cucaracha australiana (Periplaneta australasiae), además de una volando.

En una segunda lámina destacaba una rama de guayabo (Psidium guajava) sobre la que caminaban varias hormigas legionarias (Eciton burchelli) y varias arañas cangrejo (Heteropoda sp.) en distintos estados de desarrollo sobre una telaraña (algo ilógico, ya que dichas arañas no las “fabrican”). También aparecen dos arañas monas o tarántulas de patas rosadas (Avicularia avicularia), una de las cuales pareciera alimentarse de un diminuto tucusito rubí (Chrysolampis mosquitus).

Una tercera lámina me pareció sumamente curiosa. Sobre una planta de gengibre (Costus arabicus), una mariposa (en realidad una polilla) estaba posada mientras otra estaba en vuelo. Las reconoce inmediatamente como Castnia licus (hoy Telchin licus), perteneciente a los Castniidae, familia que ya estudiaba en aquel entonces. Complementaban la lámina una pupa y una larva perteneciente a no sé cuál especie (¡pero no de ninguna Castnia!) y un par de pequeñas chicharritas.

Maria Sibylla Merian era hija del grabador suizo Matthäus Merian der Ältere (1593-1650) e hijastra del pintor alemán Jacob Marrel (1613/1614-1681). Este último, y su discípulo Abraham Minjon (1640-1679), serían los maestros de pintura de la joven. Esta seguirá la tradición familiar en el arte del grabado. Con apenas 11 años, ya grababa sus primeras láminas de cobre. Curiosamente, desde niña, le fascinaban los insectos y sus ciclos de vida. Sus primeras investigaciones en este campo las plasmaría en su studienbuch (libro de estudios), un pequeño libro nunca publicado, resguardado hoy en la Academia Rusa de Ciencias. En él trabajó María Sibylla por unos 30 años. Contiene unos 280 y tantos dibujos acompañados de notas.

A sus 13 años criaba gusanos de seda. Estudiaría su metamorfosis y las de otros insectos, fenómeno poco comprendido en aquellos tiempos. Sus investigaciones las plasmaría en varias publicaciones con exquisitas láminas (¡algunas con errores y gazapos curiosos!), representando principalmente insectos y sus etapas biológicas, asociándolos a diversas especies de plantas. Estos libros podemos considerarlos pioneros de lo que hoy conocemos como ecología.

En el prefacio de Metamorphosis... leemos:

Me dediqué a investigar insectos. Comencé estudiando gusanos de seda en mi ciudad natal, Fráncfort. Descubrí luego que otras orugas producían hermosas mariposas o polillas, y que los gusanos de seda hacían lo mismo. Esto me llevó a recolectar todas las orugas que encontraba para observar cómo cambiaban.

Esta pasión e interés eran extraños para una época en la que el vulgo consideraba que las orugas provenían de las heces y la suciedad. Mariposas y polillas representaban un tipo particular de brujas. Ellas eran, según las “malas lenguas”, las responsables del enranciamiento de la mantequilla, convirtiéndola en “malolientes” grumos. De allí el nombre en inglés butterflies.

A los 18 años se casaría con el pintor y grabador Johann Andreas Graff (1636-1701), aprendiz de Marrel. Tres años más tarde tienen su primera hija, Johanna Helena Herolt (1668-1723), quien eventualmente seguirá los pasos y el estilo de su madre, convirtiéndose también en reconocida artista e impresora. La familia se mudará a Núremberg en 1670. En esta ciudad, Merian continúa pintando, creando, además, diseños para bordados.

Se dedicará también a impartir clases de arte a jóvenes solteras de familias pudientes, beneficiando económicamente a la familia y elevando su posición social. El acceso a jardines de las familias cuyas niñas tutoraba le permite recolectar y estudiar insectos.

En 1675, Merian entra a la Academia Alemana del historiador y pintor Joachim von Sandrart (1606-1688) y dará a luz a su segunda hija, Dorothea María Graff (1678-1743), quien eventualmente se convertirá también en destacada pintora.

Un año antes del nacimiento de Dorothea, Johan imprime y publica el primer libro de María Sybilla, Der Raupen Wunderbare Verwandelung und Sonderbare Blumen-nahrung (La maravillosa metamorfosis de las orugas y su extraña comida de flores). Aunque ya se conocían un par de trabajos que mostraban la metamorfosis de algunos insectos, este pequeño tratado (de poco más de 100 páginas ilustradas) puede considerarse el primer libro sobre ecología de insectos. No se enfoca solo en la metamorfosis, sino que Merian ilustra y comenta sobre el ambiente y las plantas hospederas de cada oruga. Sus notas están basadas en sus observaciones de cada ejemplar y sus láminas muestran las diversas fases de desarrollo dentro de su ecosistema.

image host

Estos años se mantiene activa, pinta flores, realiza grabados en cobre y publica libros de patrones de flores. Muchas de sus pinturas de esta época las realiza sobre telas de lino o seda. Utiliza principalmente acuarela y gouache. Esta se diferencia de la primera por agregarle un pigmento blanco, creando colores más densos y vibrantes. Tanto que sus telas pintadas, aún después de múltiples lavadas, permanecían brillantes.

Para 1678, la familia vive en Frankfurt, pero el matrimonio no va por buen camino. Merian, junto a sus hijas, se muda en 1681 a la casa de su madre, al fallecer su padre. En 1683 es atraída por las actividades y creencias de un grupo de Labadistas en Holstein. A partir de 1685, el grupo familiar se unió a una comunidad labadista en Wiewerd, Frisia, en los Países Bajos.

El Labadismo fue un movimiento piadoso y espiritual del siglo XVII fundado por Jean de Labadie (1610-1674), reformador protestante francés. Promovía el “renacimiento espiritual” guiado por el Espíritu Santo. Fomentaba la vida en comunidades autosuficientes, el trabajo manual y la propiedad compartida. Apoyaba la igualdad absoluta entre sexos. Buscaba combatir la laxitud espiritual y establecer comunidades de "personas santas".

Johan, su esposo, se incorpora a los labadistas, sin adaptarse. Es expulsado del movimiento, aunque regresa un par de veces. Eventualmente, María Sybilla le pedirá a la congregación que le permita divorciarse, siendo concedido. Merian e hijas se mudarán entonces a Ámsterdam. Allí se dedican a pintar, ganándose la vida entre la comunidad que bien las acogió. Igualmente, María Sybilla abriría un estudio para dar clases de pintura a las jóvenes de varias familias pudientes. Rachel Ruysch (1664-1750), eventualmente reconocida como la mejor documentada pintora de la época de oro neerlandesa, se convertiría en su alumna.

Conocerá a coleccionistas y personajes influyentes asociados a Surinam, la colonia neerlandesa en Suramérica. La hija mayor se casaría con un próspero comerciante surinamés.

En Holanda, me asombró mucho la belleza de los animales que provenían de las Indias Orientales y Occidentales. (...) Pude admirar tanto la costosa colección del doctor Nicolaes Witsen (...) como la del señor Jonas Witsen. (...) También vi las colecciones del señor Fredericus Ruysch,(...) del señor Livinus Vincent y de muchas otras personas. En estas colecciones encontré innumerables insectos, descubriendo que se desconocía su origen y reproducción. Me pregunté cómo se transforman, empezando por las orugas y las crisálidas, etc., llevándome a emprender un viaje largamente soñado a Surinam.

image host

Desde su estudio se comercializan ejemplares de la naturaleza. Se desilusiona por la falta de origen e información sobre muchos de los ejemplares que obtiene. No obstante, maravillada por los ejemplares provenientes del trópico, se interesa en visitar la región. Las autoridades de Ámsterdam le concederán permiso a Merian y su hija menor para viajar a Surinam en 1699.

Pensaba permanecer allá unos cinco años, pero afectada por la malaria, se vería obligada a retornar en 1701. Sin embargo, esos dos años fueron muy productivos. Para sus investigaciones, confiaría y se apoyaría enormemente en un pequeño grupo de asistentes nativos. Con ellos, además, aprendería el lenguaje criollo local.

La enriquecedora experiencia científica también le “abriría los ojos” ante el maltrato propinado por los colonizadores neerlandeses a los indígenas y a los esclavos traídos de otras regiones. Sus escritos incluyen no solo detalles científicos, sino su apreciación de la condición de los habitantes de la región y sus relaciones con el medio ambiente y sus productos.

Su visión holística, al igual que su preocupación social, la vemos en la descripción que hace de la planta conocida como Flos pavonis (flamboyán de jardín, ave del paraíso roja) (Caesalpinia pulcherrima).

Los indios, quienes no reciben un buen trato al servicio de los holandeses, utilizan sus semillas para abortar a sus hijos para que estos no se conviertan en esclavos como ellos. Los esclavos negros de Guinea y Angola deben ser tratados con respeto o se negarán a tener hijos en el mismo estado de esclavitud en el que se encuentran. No tienen hijos. Es más, a veces se suicidan debido al duro trato al que están sometidos, ya que creen que renacerán en su tierra natal como personas libres, según me contaron ellos mismos.

image host

De regreso a Europa, sus allegados la convencen de escribir e ilustrar un libro sobre los insectos encontrados en Surinam. Este sería publicado en 1705. Allí se detallan los ciclos de vida de varios insectos nativos, refutando la teoría de la generación espontánea. La obra incluye originalmente 60 láminas grabadas ilustrando insectos y plantas. En la segunda edición, póstuma, se adicionaron 12 láminas. Los textos incluyen interesantes comentarios sobre dietas y hábitat de insectos y otros animales ilustrados.

Se desconoce el número exacto de ejemplares de la primera edición. Siendo una obra autopublicada, María Sybilla vendía los ejemplares por suscripción, con precios variables si las láminas eran coloreadas o no. Se estima que existen unas 70 copias de la edición original.

Carl Linnaeus (1707-1778), botánico y zoólogo sueco, formalizador de la nomenclatura binomial, se basó en los dibujos y notas con razonable precisión científica de María Sybilla para clasificar insectos y artrópodos presentes en su Magna Obra.

La tenaz búsqueda y estudio de aquellas orugas, sus crisálidas e imagos en los que se convirtieron, así como de otras curiosas y extrañas criaturas en su hábitat natural, le reveló a María Sybilla Merian que la verdadera belleza de la fauna solo se entiende como parte de una red de múltiples interconexiones. Su meticuloso trabajo proporcionó una nueva comprensión de los ciclos de vida de los insectos, influyó grandemente en futuros naturalistas y sentó las bases para el desarrollo de la entomología y la ecología.

Referencias

McAlister, E. & Washbourne, A. (2024) Metamorphosis. How insects are changing our world. Washington, D.C.: Smithsonian Books. 216 pp.
Merian, M.S. (2009) Insects of Surinam. Metamorphosis Insectorum Surinamensis, 1705. Köln: Taschen. 192 pp.
Merian, M.S. (1999) New Book of Flowers. Neues Blumenbuch, 1680. Munich: Prestel Verlag. 96 pp.
Pomeroy, S.B. (2018) Maria Sibylla Merian: Artist, Scientist, Adventurer. Los Angeles, California: The J. Paul Getty Trust. 96 pp.
Swaby, Rachel (2015) Headstrong: 52 Women Who Changed Science – And the World. New York: Broadway Books. 280 pp.
Todd, K. (2007) Chrysalis: Maria Sibylla Merian and the Secrets of Metamorphosis. Boston, Massachusetts: Houghton Mifflin Harcourt. 328 pp.