Decir "gracias" es una de las primeras lecciones que se aprende en la niñez, pero a medida que se avanza en edad, nos damos cuenta de que su significado es más que una simple palabra y que una norma de cortesía; se trata de un lente capaz de transformar la percepción de la realidad.

La gratitud es un hábito que se debe practicar en la medida de lo posible para vivir una vida más tranquila, pero también llena de optimismo. Elegir el agradecimiento como forma de vida debe ser una decisión consciente para que, de esta manera, sea más sencillo enfocarse en las soluciones y bendiciones en lugar de los problemas.

Por muy complicado que pueda parecer en ciertas ocasiones, ser agradecido es fundamental, porque de lo contrario, la falta de este sentimiento genera consecuencias negativas como el deterioro de las relaciones interpersonales, infelicidad, ansiedad e incluso depresión.

En un mundo que siempre nos empuja a querer más, hacer una pausa para reconocer lo que ya se tiene o se ha logrado puede resultar un reto. Por ello, en las siguientes líneas, se analizará: ¿por qué es vital ser agradecidos?, ¿qué puede pasar si no se practica? y ¿cómo esta pequeña acción puede generar grandes cambios en el entorno?

Definición

La palabra "gratitud" proviene del latín gratia, que significa gracia, favor o don. Se define como la capacidad de reconocer las bondades que se reciben, apreciarlas y hasta corresponder a ellas realizando acciones semejantes pero sinceras. En ocasiones, tales bondades provienen de fuentes externas como, por ejemplo: otras personas, la naturaleza, un poder superior o el resultado de la disciplina y trabajo duro.

Esta emoción no se debe confundir con la obligación o la deuda, porque tiende a propiciar tensiones e incluso resentimientos. En cambio, cuando es genuina, sirve como una respuesta voluntaria que genera emociones positivas.

¿Por qué es importante agradecer?

Agradecer es un acto consciente que permite conectar con el presente para enfocarnos en lo positivo, incluso en medio de las dificultades. La importancia de practicar la gratitud, se refleja en varios beneficios que aporta a la salud tanto física como mental, estos se describen a continuación:

Aumenta la felicidad y el optimismo

Cuando se siente gratitud, la estructura del cerebro experimenta cambios debido a que libera serotonina y dopamina, neuroquímicos capaces de reducir el estrés, así como la envidia haciendo que se evidencien sentimientos de felicidad. En este sentido, como consecuencia de estar feliz, es posible encarar la vida con un mayor entusiasmo.

Mejora las relaciones interpersonales

Expresar agradecimiento hace que los demás se sientan valorados y reconocidos; esto permite intensificar los lazos sociales para crear así un ciclo de bondad recíproca en el que reinen valores como la solidaridad, empatía y tolerancia.

Reduce el estrés y la ansiedad

Al enfocar la atención en lo que se tiene en lugar de lo que falta, el agradecimiento actúa como amortiguador contra las emociones negativas como el resentimiento, estrés crónico o la ya mencionada envidia.

Fomenta la resiliencia

Las personas agradecidas tienen mayor capacidad de afrontar las adversidades, porque pueden encontrar lecciones o aspectos positivos incluso en las experiencias difíciles.

Potencia la salud física

El hecho de ser agradecidos aporta importantes beneficios al cuerpo humano. Algunas de las mejoras son:

  • Baja los niveles de estrés.

  • Fortalece el sistema inmunológico.

  • Regula la frecuencia cardíaca.

  • Aminora los dolores corporales.

  • Fomenta estilos de vida saludables como dieta balanceada y práctica de actividad física.

¿Qué puede pasar si no se practica el agradecimiento?

Aunque no lo creas, la ingratitud puede tener consecuencias negativas en la calidad de vida de cualquier ser humano, afectando así su bienestar. Entre las alteraciones que puede experimentar, se destacan las siguientes:

  • Infelicidad crónica: el enfoque constante en lo que falta o lo que se espera lleva a un estado de total insatisfacción, donde nada es suficiente.

  • Aislamiento social: la falta de reconocimiento hace que las personas se sientan poco valoradas, de esta forma se ve perjudicado el desarrollo de las relaciones tanto personales como profesionales.

  • Envidia y resentimiento: una mentalidad desagradecida es un terreno fértil para el surgimiento de comparaciones negativas con otras personas; esto desencadena amarguras, además de resentimientos.

  • Estrés elevado: la queja o la constante percepción de que el mundo "nos debe algo" son dos actitudes que consumen energía mental, elevando así los niveles de cortisol (la hormona del estrés). Por esta razón, es posible sentirse más enojado, estresado y con mayor ansiedad.

  • Malestares físicos: con frecuencia, la falta de agradecimiento desencadena dificultades físicas como trastornos del sueño, fatiga, dolencias crónicas, debilidad en el sistema inmunológico y afecciones cardíacas.

¿Cómo ser más agradecidos?

Al igual que cualquier actividad física, la gratitud es una habilidad que se debe entrenar diariamente. Por ello, puedes seguir estas recomendaciones si deseas practicarla de la mejor manera:

  1. Lleva un diario de gratitud: dedica al menos cinco minutos cada noche a reseñar de tres a cinco motivos específicos que tengas para estar agradecido ese día. Pueden ser los que desees: un café delicioso, la realización de un proyecto, tener una casa donde vivir, gozar de buena salud o incluso disfrutar de tener a toda tu familia contigo. De esta manera, será más sencillo centrarse en los aspectos positivos de tu vida y valorar los pequeños detalles que hacen de ella un viaje único.

  2. Sé consciente de lo negativo: desafortunadamente, la vida está llena tanto de buenos como de malos momentos. Una forma de ser más agradecidos es tomar consciencia de que, probablemente, habrá contratiempos, se pasará por situaciones inevitables, pero estas, por muy desafortunadas que sean, se deben agradecer, pues traen consigo un aprendizaje que te brindará una mayor fortaleza.

  3. Vive el presente: conectarse con el aquí y el ahora hace que dejes de pensar en lo que hiciste en el pasado y en lo que vendrá para el futuro. De este modo, eres más consciente del momento presente, puedes valorar lo que tienes, así como lo que has logrado ahora; esto te permite fortalecer tu gratitud.

  4. Ayuda a quien lo necesite: el agradecimiento es una emoción que se contagia, por eso brindar una mano amiga a cualquier persona cuando más lo necesite, así la conozcas o no, es una acción que siempre te reconocerán. Pero esto no debe hacerse para que la otra persona te dé las gracias, sino porque así sembrarás la preciada semilla de la gratitud.

  5. Mantén el contacto con tus seres queridos: saber de tus seres amados o amistades a través de una llamada o de una visita es una manera de agradarlos, de hacerles saber que los valoras. En la medida en que correspondas a los tuyos, podrás hacerlo hacia otras personas.

El agradecimiento es, en esencia, la elección de ver la copa medio llena y no medio vacía. Es una práctica sencilla y poderosa que, al cultivarla día a día, nos regala no solo una perspectiva más brillante, sino una vida más rica, plena y próspera en todos los sentidos.

La mejor manera de iniciar un nuevo año es agradecer por todas las bondades que dejó el ciclo anterior, pero a su vez por todo lo que está por venir en esta nueva temporada. Así que, durante este mes, es bueno tomarse unos días para dar gracias a la divina providencia por todo lo que se tiene, así como por todo aquello que se desea lograr.