Hay nacimientos que llegan como una marea mansa, al ritmo del calendario. Y hay otros que irrumpen como un oleaje que lo desordena todo. Yo fui madre de dos prematuros: con Diego a las 35 semanas (con una preeclampsia que me subió la presión a límites que asustan y un aumento de peso que nadie supo explicarme) y con Regina a las 30 semanas y 6 días, otra vez con presión altísima, 25 kilos arriba, una cesárea de emergencia y la sensación de estar librando una batalla contra mi propio cuerpo. Los dos se quedaron en el hospital. Y yo me fui a casa con las manos vacías.

No se habla lo suficiente del golpe silencioso que es salir sin tu bebé. Del cuarto que te espera, ordenado, pero sin el latido pequeño que imaginaste. De la culpa (esa palabra que nadie pronuncia) por sentir que tu cuerpo falló. Caminé todo lo rápido que pude, con puntos frescos y un miedo que no me cabía en el pecho, para verlos en terapia intensiva.

Diego nació con neumonía intrauterina y un paro cardiorrespiratorio. Estuvo 17 días en UCI y hubo un momento en que el propio pediatra dudó. Regina pesó 1,600 g (bajó a 1,450), midió 46 cm, tuvo conducto arterioso permeable, presión pulmonar alta y la carita chuequita por la incubadora. Me dijeron que si a los seis meses no cerraba el conducto, habría que operar. También padeció acidosis tubular renal. Lloré, recé, negocié con Dios. Y hoy, Diego cumplió 18 años el pasado 19 de octubre y Regina 15 el pasado 6 de julio. Ambos sanos. Son mi milagro.

Ese es mi relato. Pero también quiero hablar de lo que dice la evidencia hoy: lo que sí sabemos, lo que aún no y qué prácticas están salvando y mejorando vidas de bebés prematuros y sus familias.

Lo que dicen los números (los justos)

  • En el mundo, uno de cada 10 bebés nace prematuro (antes de las 37 semanas). La OMS estima 13,4 millones de nacimientos prematuros en 2020. La prematuridad sigue siendo una de las principales causas de muerte en menores de cinco años.

  • En México, la Secretaría de Salud ha informado que alrededor de 200 mil bebés nacen prematuros cada año (cifra comunicada en 2022). Estimaciones regionales sitúan a México con tasas cercanas a 7–10% de partos pretérmino.

Estas cifras no son para asustar: son para dimensionar y exigir mejor tamizaje, mejor atención perinatal y mejor acompañamiento emocional.

Preeclampsia: lo que sí y lo que no sabemos (todavía)

La preeclampsia sigue siendo, en 2025, una entidad de causa multifactorial y no del todo esclarecida: tiene que ver con la placenta, la vasculatura materna y factores genéticos/ambientales, pero no hay una “culpa” individual. Eso sí: podemos reducir riesgos.

  • Aspirina de baja dosis (81 mg/día) desde después de la semana 12 en embarazadas de alto riesgo reduce eventos adversos; es una recomendación sostenida por USPSTF y ACOG. (Alto riesgo: antecedente de preeclampsia, embarazo múltiple, HTA crónica, diabetes 1/2, enfermedad renal, autoinmunidad, entre otros).

  • Otras medidas —como calcio en poblaciones con ingesta baja— pueden discutirse con el obstetra. Y, sobre todo, vigilancia estrecha de presión y síntomas de alarma (cefalea intensa, alteraciones visuales, dolor en hipocondrio derecho, edema súbito). (La evidencia evoluciona; consulta de forma individualizada).

Mi historia recuerda algo vital: hice todo lo que estaba en mis manos. La preeclampsia no fue “mi culpa”. Punto.

Lo que sí está cambiando en la atención del prematuro (2023–2025)

1. Corticoesteroides antenatales y sulfato de magnesio (antes del parto)

  • Administrar corticoesteroides antenatales cuando hay alta probabilidad de parto pretérmino, especialmente antes de las 34 semanas, disminuye mortalidad y morbilidad respiratoria neonatal (recomendación OMS actualizada; balance riesgo–beneficio más claro en <34 semanas).

  • Sulfato de magnesio prenatal en embarazos con amenaza de parto pretérmino temprano reduce el riesgo de parálisis cerebral en los sobrevivientes. La evidencia se ha reforzado con revisiones sistemáticas recientes.

Traducción: si estás leyendo esto embarazada y tu médico habla de “maduración pulmonar” o “neuroprotección”, pregunta cuándo aplica en tu caso.

2. Pinzamiento tardío del cordón

Esperar al menos 60 segundos antes de pinzar el cordón en prematuros (si no requieren reanimación inmediata) reduce hemorragia intraventricular, enterocolitis necrosante y transfusiones. ACOG actualizó la guía en 2025 para reforzarla en <37 semanas.

3. Respirar sin tubos (cuando se puede): CPAP temprano y surfactante “menos invasivo”

En prematuros que respiran espontáneamente, iniciar CPAP (presión positiva nasal) desde la sala de partos reduce lesión pulmonar y BPD frenla te a intubación rutinaria. Europa y consensos recientes recomiendan estrategias no invasivas como primera línea.

Además, cuando se necesita surfactante, el método LISA/MIST (pasar un catéter fino sin intubar) disminuye ventilación mecánica y puede reducir BPD frente a técnicas tradicionales; metaanálisis y revisiones 2023–2024 que lo respaldan.

4. Cafeína: un viejo aliado con datos nuevos

La cafeína sigue siendo el estándar para la apnea de la prematuridad y ayuda a evitar reintubaciones. Revisiones recientes exploran dosis y beneficios adicionales (incluida la posibilidad de iniciar temprano). A largo plazo, los estudios apoyan su seguridad y beneficio en supervivencia libre de discapacidad en los más pequeños.

5. “Cuidado canguro” inmediato y continuo (KMC)

No es una moda: el contacto piel con piel continuo desde el nacimiento (cuando es posible, incluso si el bebé no está aún “estable”) reduce la mortalidad adicionalmente frente a empezar KMC después de estabilizar. La OMS y el ensayo iKMC mostraron ~25% menos muertes a 28 días en bebés de 1.0–1.799 kg con KMC inmediato.

Además, el KMC y los modelos de Family-Integrated Care (FICare) mejoran lactancia, ganancia ponderal y bajan reingresos; también amortiguan el estrés parental.

6. Leche humana sí; probióticos con cautela

La leche materna/donada reduce infecciones y enterocolitis. Sobre probióticos en prematuros, el panorama 2023–2025 exige prudencia: la FDA emitió alertas por riesgo de sepsis asociada a productos con microorganismos vivos en UCI neonatales (incluida una muerte en 2023), y AAP ha llamado a no usarlos rutinariamente, sobre todo en <1000 g, mientras no haya productos regulados/estandarizados. Habla de esto con tu equipo: la balanza beneficio-riesgo debe evaluarse centro por centro.

7. El “conducto arterioso” que tuvo Regina: manejo más fino

El conducto arterioso permeable (PDA) es común en prematuros. Hoy se privilegia un manejo individualizado: muchos cierran solos; cuando es hemodinámicamente significativo, ibuprofeno o acetaminofén pueden ayudar al cierre; hay datos sobre dosis y combinaciones y, en paralelo, ensayos que comparan tratamiento activo vs. manejo expectante en las primeras dos semanas. El consenso: ni exceso de intervenciones ni dejadez; decisiones caso por caso.

8. Un escudo nuevo contra el RSV

Desde 2023, nirsevimab —un anticuerpo de dosis única antes de la temporada de VSR/RSV— reduce hospitalizaciones por bronquiolitis en lactantes, incluidos prematuros. Las recomendaciones de ACIP/CDC y evidencia 2024–2025 confirman su alta efectividad en el mundo real. (En México, consulta disponibilidad local y coberturas).

Los padres también importan (y mucho): depresión, ansiedad y culpa

Cuando un bebé está en UCI neonatal, la familia también enferma: depresión posparto, ansiedad e incluso síntomas de estrés postraumático (PTSD) son más frecuentes que en el posparto típico.

Meta-analisis recientes reportan altas tasas de angustia en madres y también en padres; más de la mitad de las familias presentan niveles relevantes de estrés durante el ingreso.

Buenas noticias: intervenciones de apoyo (KMC, FICare, grupos de pares, psicoeducación) reducen el malestar y mejoran el vínculo. Pedir ayuda no es un lujo: es parte del tratamiento.

Yo lo viví: hubo días en que pensé que no podía más. Días de vergüenza de decir “no estoy bien”, de sentirme culpable. Hoy sé que no fallé. Estaba peleando por tres vidas a la vez: la de Diego, la de Regina y la mía.

Mini-guía práctica para familias de prematuros (y su tribu)

Si estás embarazada y te hablan de “riesgo de parto pretérmino”:

  1. Pregunta por corticoesteroides antenatales si estás <34 semanas y el parto se ve cercano.

  2. Pregunta por sulfato de magnesio para neuroprotección si el parto es muy temprano.

  3. Habla de aspirina si tienes alto riesgo de preeclampsia (desde la semana 12).

Si tu bebé ya nació prematuro:

  1. Pregunta si en el hospital aplican pinzamiento tardío (cuando sea seguro).

  2. Pide participar en KMC y, si hay programa, en FICare. No es un “extra”: salva vidas y reduce estrés.

  3. Si necesita ayuda para respirar, pida que te expliquen la estrategia (CPAP vs. intubación, LISA/MIST para surfactante).

  4. Leche humana primero; sobre probióticos, solicita una explicación clara de beneficios y riesgos según tu centro.

  5. Antes del otoño/invierno, pregunta por nirsevimab (o esquema local) para RSV.

  6. Pide que te expliquen si tu bebé tiene PDA y cuándo tratarlo o vigilarlo.

  7. Tu salud mental cuenta: solicita tamizaje de depresión/ansiedad y apoyo. No esperes a “estar peor”.

Mitos que hay que soltar

  • “Si fue prematuro, es porque no te cuidaste”: Falso y cruel. La prematuridad y la preeclampsia tienen múltiples causas y no siempre prevenibles.

  • “El contacto piel con piel es un premio cuando esté estable”: Hoy sabemos que empezar KMC lo antes posible mejora la supervivencia en los más pequeños.

  • “Ventilar pronto e intubar es siempre más seguro”: Cada vez más, respiración no invasiva y surfactante menos invasivo son preferibles cuando el bebé puede.

Epílogo: gratitud

A veces cierro los ojos y vuelvo a esas horas en que supliqué por un milagro. Vuelvo a las rondas médicas, al pitido de los monitores, a la cuna transparente. Y luego miro a Diego —fuerte, alto, a punto de entrar a su vida adulta— y miro a Regina, bailando a sus 15, tal vez más pequeña de estatura, pero inmensa en historia. Y entiendo que cada gramo ganado, cada día resistido, fue una victoria.

A los equipos que no se rindieron: gracias. A las familias que hoy atraviesan pasillos de UCI: no están solas. A ti, madre, que sales con las manos vacías: volverás con tu bebé. Y si el camino es distinto, también habrá vida: otra, propia, posible, acompañada.

Nota ética

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración médica. Las decisiones sobre prevención, vigilancia y tratamiento deben tomarse con profesionales, considerando historia clínica, recursos y preferencias de cada familia.