La motivación es el motor que impulsa la superación personal, sacando a individuos de su zona de confort y encaminándolos hacia el éxito. Para Estefanía y Julián, dos jóvenes colombianos, ese motor los trajo a Arequipa, donde buscan cristalizar sus sueños de crecimiento académico y personal.

Estefanía Vera: el café como inspiración

A sus 23 años, Estefanía Vera Fajardo, originaria de Balboa, Risaralda, ha tomado una decisión con el potencial de transformar la vida de su familia. Creció inmersa en la cultura cafetera y su motivación surge del deseo de apoyar a sus padres, productores de café. Consciente de las dificultades que enfrentan los cafetaleros colombianos, Estefanía busca alternativas para mejorar su situación económica.

"Quería encontrar formas de ayudar a mi padre y mejorar la producción", explica. Desde joven, observó las luchas de los campesinos por obtener precios justos, lo que la llevó a estudiar Ingeniería de Manufactura en la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP). Esta carrera le proporciona las herramientas para agregar valor al café que producen sus padres, industrializándolo gracias a los conocimientos adquiridos en la universidad.

La Ingeniería de Manufactura se enfoca en la transformación de materias primas en productos finales. Estefanía está aprendiendo a optimizar procesos y a implementar técnicas que añadan valor a la producción familiar. "Me motivó la idea de transformar el café en productos que puedan venderse a mejor precio, o incluso crear nuevos productos a partir de otras materias", señala.

Esta visión la impulsó a fundar, junto a un compañero universitario, una empresa de vinos artesanales que aprovecha frutas colombianas como maracuyá y mora. "Estamos apostando por darle un valor agregado a las frutas", afirma con entusiasmo, reflejando su deseo de aplicar sus conocimientos en beneficio de su familia.

El camino no ha sido fácil. Al iniciar su carrera, Estefanía notó que las oportunidades eran limitadas. Sin embargo, su interés por la movilidad estudiantil la llevó a investigar becas que ampliaran sus horizontes. Fue entonces cuando un profesor, Dairo Mesa, le habló sobre la Beca Alianza del Pacífico, que le permitiría estudiar en Arequipa, Perú. Otras opciones eran Chile o Brasil…

La beca Alianza del Pacífico es un programa de intercambio académico que permite a estudiantes, docentes e investigadores de pregrado y posgrado de Chile, Colombia, México y Perú estudiar un semestre en otro país de la alianza, cubriendo aspectos como alojamiento, alimentación, transporte y seguro médico. En este caso la manutención en Perú alcanza los 700 dólares, aproximadamente; la forma de desembolso y el monto de la cobertura varían de acuerdo al país.

"Me interesó mucho la idea de conocer otro país y aprender de diferentes culturas. Quería explorar y aprender de otros contextos para aplicar ese conocimiento en casa", relata Estefanía. A pesar de las dudas iniciales, el respaldo de su profesor fue crucial. "Él me contó sobre su propia experiencia con la beca, y eso me motivó aún más", comenta.

La postulación fue un proceso riguroso que requirió dedicación y esfuerzo. Estefanía reunió documentos, cartas de recomendación y cumplió con varios requisitos. "Mi promedio es de 4.3 sobre 5, lo que me ayudó a acumular puntos para la postulación", explica. Este esfuerzo refleja su compromiso con la educación y su deseo de ser un agente de cambio en la vida de su familia.

Un nuevo reto en Arequipa

En Arequipa, Estefanía se enfrenta a una nueva realidad. Cursa un semestre académico en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA), adaptándose a un sistema académico diferente ya que no existe su carrera en Arequipa, pero logró convalidar cursos de otras facultades que son afines a su currícula. "La comunicación ha sido un poco complicada, y a veces me siento estresada por las materias. Hay que gestionar todo desde relaciones internacionales, y a veces se vuelve lento", comparte. Sin embargo, su pasión por aprender y su deseo de aprovechar al máximo esta experiencia la impulsan a seguir adelante.

"Las materias que he tomado me han gustado mucho. Los profesores son muy conocedores del tema, y eso me inspira a aprender más", dice, refiriéndose a sus clases de análisis de fallas y automatización. Estefanía ha encontrado en Arequipa un entorno que, a pesar de los desafíos, le ofrece oportunidades para crecer y aplicar sus conocimientos.

Además de su formación académica, Estefanía valora la experiencia cultural. "Me encanta caminar a la universidad y ver a la gente. Me siento segura y tranquila aquí, el paisaje es increíble, sus montañas y volcanes hacen muy impresionante a esta ciudad", afirma. Aunque ha notado diferencias en la forma en que los peruanos se relacionan, está decidida a sumergirse en la experiencia. "Quiero no solo aprender sobre mi carrera, sino también disfrutar de la comida y la cultura", dice con una sonrisa.

A medida que avanza en su experiencia en Perú, Estefanía mantiene en mente su objetivo principal: regresar a su pueblo y aplicar todo lo que ha aprendido. "Quiero ayudar a los cafetaleros a mejorar sus condiciones, ya sea a través de la transformación del café o buscando nuevas formas de comercialización", concluye con firmeza.

La historia de Estefanía Vera Fajardo es un poderoso recordatorio de cómo la motivación personal puede entrelazarse con el deseo de ayudar a los seres queridos. Su viaje no solo representa un crecimiento académico, sino también una búsqueda constante de soluciones para mejorar la vida de su familia y su comunidad. Con determinación y un propósito claro, Estefanía demuestra que es posible superar desafíos y lograr un impacto positivo en el entorno familiar y social.

Julián Mateo: inspiración en la Ciudad Blanca

Al igual que Estefanía, Julián Mateo Hernández Cabadía llegó a Arequipa motivado por la superación personal y las oportunidades que ofrecen las becas y los intercambios estudiantiles. Busca enriquecer su experiencia, conocimiento e imbuirse en la cultura peruana, particularmente en la Ciudad Blanca.

Julián conoció a Estefanía en Arequipa y juntos han alquilado una vivienda con otros estudiantes mexicanos que también llegaron a la ciudad para cursar un semestre académico. A sus 20 años, este joven bogotano, estudiante de Ingeniería Mecánica en la Escuela Tecnológica Instituto Técnico Central, ha tomado la valiente decisión de expandir sus horizontes a través de la Beca Alianza del Pacífico.

Con un enfoque decidido, Julián, quien realiza su semestre académico de intercambio en la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), compartió su motivación: "Quiero inspirar a otros a salir de su zona de confort y vivir experiencias que los enriquezcan". Su historia comienza en la universidad, donde, tras la pandemia, se dio cuenta de que las oportunidades de movilidad internacional se habían visto afectadas. Sin embargo, lejos de desalentarse, decidió actuar. "El año pasado no pasamos a nadie porque hicimos todo muy tarde, pero este año nos organizamos mejor y logramos que diez personas se postularan", explica.

La elección de Arequipa no fue al azar. Julián recibió recomendaciones sobre la belleza y riqueza cultural de la ciudad peruana, lo que despertó su interés. "Decidí que quería conocer Arequipa y sus paisajes", relata, enfatizando su deseo de explorar y aprender. Su determinación lo llevó a pasar por un proceso de selección riguroso, que incluyó entrevistas y un examen interno, todo con el objetivo de asegurar que los postulantes fueran personas comprometidas y con un buen perfil.

Más allá de sus estudios, Julián se muestra consciente de la importancia de la experiencia cultural. "Vivir en otra ciudad es una oportunidad invaluable", sostiene. "Te enseña a gestionar la frustración, a madurar emocional y profesionalmente". Este enfoque lo impulsa no solo a crecer académicamente, sino también a inspirar a otros en su entorno a aprovechar las oportunidades que se les presentan.

En Arequipa, Julián planea no solo asistir a clases de transferencia de masa y energía, sino también involucrarse en la vida universitaria y compartir su pasión por la investigación. "Quiero que otros estudiantes vean que hay recursos para ellos y que se motiven a vivir fuera de su ciudad", concluye con firmeza.