El Instituto de las Mujeres, organismo dependiente del Ministerio de Igualdad, ha elaborado el estudio La sexualidad de las mujeres mayores en el contexto español. Percepciones subjetivas. Una investigación en la que, a través de las historias personales de las mujeres entrevistadas, se analizan el placer y el deseo femeninos.
Este tipo de investigaciones es esencial para romper silencios, desafiar tabúes y reivindicar el derecho de todas las mujeres a vivir su sexualidad de manera libre y plena en todas y cada una de las etapas de su vida. Destaca la directora del Instituto de las Mujeres.
(Cristina Hernández, directora del Instituto de las Mujeres)
Conclusiones del estudio
La investigación concluye que la edad en exclusiva no constituye un factor determinante del deseo y la expresión sexual, sino que a lo largo de las etapas vitales de las participantes existen otros condicionantes que han limitado el mismo.
(Eva Espiguinha, Agencia EFE)
Aún así, el estudio revela que las mujeres mayores siguen experimentando deseo, placer y necesidades afectivo-sexuales, aunque en mayor medida, basadas en el buen trato, la intimidad y la comunicación, por encima de la genialidad.
Según el informe, los condicionantes que surgen son:
Falta de educación sexual. Esto limita su autoconocimiento y disfrute, especialmente en la etapa postmenopáusica.
El mandato del matrimonio y la maternidad. Lo que en algunos casos las lleva a asociar las relaciones sexuales únicamente con la reproducción y con una imposición.
Las restricciones políticas y sociales vividas, en las que la Iglesia católica ejercía una gran influencia.
Las agresiones sexuales en la infancia y la adolescencia están presentes en gran parte de las participantes del estudio.
La falta de intimidad en las residencias para vivir una sexualidad más libre.
La tendencia de que ya no existe sexualidad a esta edad.
Factores que han facilitado vivir la sexualidad a las mujeres mayores
Dentro de estos factores, según Espiguinha, se encuentran:
La revolución sexual. Permitió un avance en la ruptura de creencias restrictivas, aunque reconociendo que, a veces, también supuso un conflicto interno entre los viejos y nuevos mandatos.
Las relaciones con sus novios en la juventud que, ante el mandato de no tener relaciones coitales antes del matrimonio, las llevó a gozar de un placer más global.
• La exploración de sus cuerpos, que les permitió descubrir el placer propio, el cual, para la mayoría de ellas, continúa siendo la principal forma de placer.
• La viudedad no es sinónimo del fin de la vida sexual. Quien ha vivido una sexualidad satisfactoria mantiene una experiencia erótica consigo misma o con una nueva pareja. Además, aquellas mujeres que no han tenido relaciones sexuales placenteras o han sufrido el abuso de sus maridos, viven la viudedad como una liberación.
Los años después de la menopausia. Esto les ha permitido disfrutar de una sexualidad más global, sin el mandato ni la preocupación por el embarazo. También les ha ofrecido la oportunidad de abrirse a nuevas formas de vivir su sexualidad.
Las enfermedades, tratamientos y limitaciones físicas propias o de su pareja, que las ha llevado a buscar formas diferentes de expresar su deseo y sentir placer.
La terapia, los grupos o encuentros con otras mujeres y los talleres sobre educación sexual y de autoconocimiento. Estos les han mostrado una visión distinta de la sexualidad, que les ha llevado a cuestionar y, en la mayoría de los casos, a cambiar sus creencias y prácticas sexuales.
Propuestas de mejora
Las mujeres participantes, en el informe del Instituto de las Mujeres, sienten la necesidad de contar con educación sexual en esta etapa de sus vidas.
Aunque tengamos sesenta y tantos años, necesitamos saber y comprender un montón de cosas. Creo que es importante la formación y el empoderamiento de las mujeres de más de sesenta y cinco años.
(Comenta una de las participantes del estudio)
También, con el fin de acabar con la discriminación y con el infantilismo y el paternalismo que afirman experimentar por su edad, las mujeres mayores demandan una mayor sensibilización social sobre la necesidad de reconocer la presencia de la sexualidad en la vejez femenina.
Que se nos tome más en cuenta a las mujeres mayores, que no hemos terminado, que podemos vivir otros 20 años más o menos. Que no se nos trate ni con paternalismo, ni con infantilismo, ni con "no, es que no sabes", "no, es que ya no te enteras". Trátame como un igual, soy igual que tú, no soy ni más tonta, ni menos tonta, ni más lista. Soy igual de capaz.
(Manifiesta lone, de 67 años)
En este contexto, son fundamentales los grupos de autoayuda, encuentro y sonoridad, unos espacios en los que las mujeres pueden hablar y expresarse libremente, según ultima el estudio.
Nota
Espiguinha, E. 2025. Los factores que han limitado la sexualidad de las mujeres mayores. EFE. Abril, 21.















