La construcción social del cambio climático se refiere a cómo diferentes sociedades interpretan, perciben y responden a este fenómeno global.
Existen diferencias significativas entre el "nuevo mundo" (América Latina y América del Norte) y el "viejo mundo" (Europa y Asia) en la forma en que se aborda el cambio climático, influenciadas por contextos históricos, culturales y políticos.
La percepción de la problemática ambiental recién comenzó a mediados del siglo XX, cuando se comenzaron a conformar movimientos ambientalistas e institutos de investigación de impacto significativo, como es el caso de Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) fundada en 1948 en Fontainebleau, Francia, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), fundado en 1961 en Morges, Suiza, Greenpeace, fundada en 1971 en Vancouver, Canadá y el World Watch Institute (WWI), fundado en 1974 en Washington D.C., Estados Unidos, entre otros.
Sin embargo, las primeras respuestas articuladas para hacer frente a este fenómeno se inician con la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) de 1992 y el Protocolo de Kyoto (PK) de 1997, que propusieron la adopción de medidas y estrategias de comunicación, información y educación a partir de la percepción social existente del cambio climático.
Los efectos del cambio climático y el calentamiento global sobre los aspectos biofísicos del medio ambiente ya están ocurriendo con mayor frecuencia y son más perceptibles para la población humana.
Algunos de estos efectos incluyen:
El aumento de la temperatura.
Las olas de calor más largas e intensas.
El derretimiento de los hielos polares.
El aumento acelerado del nivel del mar.
Otros fenómenos meteorológicos extremos como sequías, incendios forestales y lluvias intensas
Estos fenómenos están ocurriendo con mayor frecuencia de lo que los científicos habían evaluado previamente.
De hecho, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el organismo de las Naciones Unidas establecido para evaluar la ciencia relacionada con el cambio climático, los seres humanos nunca habían presenciado cambios tan drásticos en el clima, y algunos de estos cambios son irreversibles en el futuro previsible.
La quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) es el factor que más contribuye al calentamiento global, ya que representa más del 75 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y casi el 90 por ciento de todas las emisiones de dióxido de carbono.
A medida que las emisiones de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y los óxidos de nitrógeno (NOx), se dispersan en la atmósfera, atrapan el calor del sol, lo que conduce al calentamiento global y al cambio climático.
Actualmente, el mundo se está calentando más rápido que en cualquier otro momento del que se tengan registros históricos.
Con el tiempo, las temperaturas más cálidas están cambiando los patrones climáticos y alterando el equilibrio natural. Esto plantea numerosos riesgos para los seres humanos y todas las demás formas de vida en la Tierra.
Las percepciones del cambio climático también difieren entre grupos etarios y grupos de interés, y también entre regiones urbanas y rurales.
En sociedades en constante evolución, se percibe el surgimiento de una nueva gestión del cambio climático que demanda una lectura de la multidimensionalidad de los efectos que el calentamiento global causa sobre el ambiente y la población humana, los cuales incluyen los conflictos económicos, sociales, culturales y ambientales que se han vuelto una realidad contemporánea con características complejas.
Además, los medios de comunicación también juegan un papel importante en la construcción social del cambio climático en diferentes culturas, en diferentes países y en diferentes contextos. Desde esta perspectiva es pertinente conocer cómo se percibe el fenómeno y cuáles son las fuentes de legitimidad de la percepción del problema y cómo se identifican las causas y consecuencias que el CC puede generar en el tiempo y en el espacio.
Diferencias en la percepción y respuesta
En el viejo mundo (especialmente en Europa), la narrativa del cambio climático está profundamente arraigada en la historia de la modernidad y la revolución industrial.
En este continente, el cambio climático se percibe como un resultado directo de los modelos de desarrollo industrial y consumo excesivo de combustibles fósiles que han prevalecido desde el siglo XVIII.
Esta percepción ha llevado a un enfoque más institucionalizado y regulado hacia la mitigación del cambio climático, con políticas públicas más robustas y un fuerte movimiento ambientalista.
La conciencia sobre el cambio climático en Europa (y en cierta forma extendida al Norte de América) ha sido impulsada por movimientos ambientalistas significativos, como Greenpeace, que han influido en la política y la opinión pública. La presión social ha llevado a los gobiernos a adoptar políticas más estrictas en términos de reducción de emisiones y sostenibilidad.
Otra consecuencia de la percepción del cambio climático por la población humana es la ansiedad ambiental, también conocida como ecoansiedad o ansiedad ecológica, que se refiere a un estado de angustia y preocupación constante relacionado con el deterioro del medio ambiente y el cambio climático.
Este fenómeno ha surgido como respuesta a la creciente percepción de crisis ambiental, provocando en algunas personas un miedo intenso a las consecuencias futuras de estos cambios.
Aunque no está considerada una patología oficial, la ansiedad ambiental se ha convertido en un tema de creciente preocupación en el ámbito de la salud mental. Se estima que afecta a aproximadamente el diez por ciento de la población, aunque muchos más pueden experimentar niveles significativos de angustia debido a la crisis climática.
En el Nuevo Mundo, particularmente en América Latina, la construcción social del cambio climático se ve influenciada por factores socioeconómicos y culturales diferentes.
Las percepciones del cambio climático a menudo están ligadas a problemas de justicia social, desigualdad y desarrollo sostenible.
Los estudios muestran que las comunidades a menudo ven el cambio climático no solo como un problema ambiental, sino también como una cuestión de derechos humanos y equidad social. Por ende, la respuesta al cambio climático en el nuevo mundo tiende a ser más local y comunitaria.
Existen movimientos que buscan integrar la sabiduría indígena y las prácticas sostenibles en las estrategias de mitigación y adaptación. Esto contrasta con el enfoque más centralizado y regulado del viejo mundo, donde las políticas son a menudo impulsadas por gobiernos y organizaciones internacionales.
Como consideración final, las diferencias en la construcción social del cambio climático entre el nuevo y el viejo mundo reflejan no solo variaciones en la percepción y respuesta a este fenómeno, sino también en las prioridades sociales y económicas de cada región.
Mientras que en el viejo mundo pueden enfocarse en la reducción de emisiones y la implementación de políticas globales, en el nuevo mundo a menudo se prioriza la justicia social y la adaptación a las realidades locales del cambio climático.
Esta diversidad en enfoques subraya la complejidad del cambio climático como un desafío global que requiere respuestas adaptadas a contextos específicos.















