Roberto Savio es un personaje multifacético difícil de definir. Ha trabajado en unos treinta países y ha visitado 106. Es un hombre con una experiencia extensa y rica que, a sus 91 años, escribió un “Manual para el ciudadano global” destinado a los jóvenes de este Siglo, que ignoran como era el mundo antes de la “revolución digital” y la inteligencia artificial.
Alguien con estas singulares características merecería una biografía de tres tomos. Confiamos que la tendrá. Hoy los biógrafos profesionales, tienen tan fácil acceso a las fuentes, que serán capaces de abarcar todas las etapas, facetas y emprendimientos que Roberto llevó adelante, en terrenos tan diversos que van desde la diplomacia hasta la cinematografía.
Hasta que eso suceda un grupo de sus amigos quisimos abordar, desde la perspectiva latinoamericana, el legado que Savio nos legó en el terreno de las ideas, el periodismo, las Naciones Unidas, la Sociedad Internacional para el Desarrollo, el no alineamiento, el Sur Global, las relaciones internacionales, los derechos humanos, la libertad de expresión, el desarrollo, la justicia y la paz. Fue, sobre todo, un activista de la ética global.
Para ello, hemos convocado a cuatro personalidades de América Latina que lo conocieron en diferentes etapas y aspectos de su extensa trayectoria:
Don Oscar Arias Sánchez, presidente de Costa Rica (1986-1990, 2000-2010) y Premio Nobel de la Paz 1987.
Embajador Juan Gabriel Valdés, político y diplomático chileno. Ex ministro de Relaciones Exteriores, Representante de Chile ante la ONU y Embajador de Chile ante EE. UU.
Esteban Valenti político, periodista y escritor uruguayo, director de la Agencia Uypress y de la Revista Bitácora.
Francisco Rojas Aravena, Rector de la Universidad para la Paz (UNPAZ), El Rodeo, Mora, Costa Rica.
Roberto Savio: defensor de la democracia, de los derechos humanos y de la libertad de expresión. Oscar Arias Sánchez
Hay amistades que duran toda la vida. Algunas nacen de momentos felices, otras de momentos difíciles. Algunas se mantienen cercanas, otras permanecen vivas a pesar de la distancia. Algunas tienen un único motivo para existir, otros muchos motivos para sobrevivir. Mi amistad con Roberto Savio ha sobrevivido el paso del tiempo. Digo esto no sólo porque se trata de una particular amistad entre un periodista y un político ―algo en sí poco común― sino también porque nació en uno de los períodos más difíciles de mi vida política: el proceso de pacificación de Centroamérica. Conocí a Roberto cuando él fungía como presidente y fundador Inter Press Service (IPS) y yo empezaba mi primera Administración en Costa Rica. Aquella era una época de enfrentamientos descarnados, en donde las grandes potencias jugaban a los dados con el destino de nuestros pueblos. Centroamérica era un inmenso terreno de batalla. Cientos de miles de hermanos habían muerto al filo de una absurda guerra civil. Los presidentes centroamericanos nos atrevimos a firmar un documento que aspiraba a encontrar una salida diplomática al conflicto: una solución centroamericana para los problemas de los centroamericanos.
Durante esa época fui testigo del enorme efecto que puede llegar a ejercer la prensa sobre los acontecimientos humanos. Y no estoy hablando únicamente de la capacidad para informar sobre esos acontecimientos, sino de un verdadero poder que le permite a la prensa influir en su rumbo. Buena parte de la prensa internacional actuó con responsabilidad, y el odio y la intolerancia también cobraron su cuota de sangre a los periodistas. Sentí mucho pesar por los hombres y las mujeres de la prensa que, cumpliendo con su deber, sufrieron cárcel, tortura, y hasta perdieron la vida.
Roberto Savio, con su enfoque imparcial y alejado de los esquemas tradicionales de la Guerra Fría, apoyó siempre mi lucha por la paz, pues comprendió que mi propuesta no obedecía a los intereses del Oeste ni del Este, ni del capitalismo ni del socialismo, sino, más bien, al respeto a los más elementales derechos y principios de dignidad y convivencia humana, como lo son la democracia, la paz y la libertad. Por el apoyo y la comprensión que Roberto me brindó en ese momento le estaré eternamente agradecido.
Roberto ha sido un convencido de que la democracia y el respeto a los derechos humanos son las dos columnas que sostienen a las sociedades libres. Por ello siempre ha creído que la dignidad humana no es solo un deber moral, sino la condición indispensable para preservar la democracia, la justicia y la paz entre las naciones. Sé que la historia sabrá agradecer la labor de Roberto Savio. Sé que la sabrán agradecer los miles de hombres y mujeres libres alrededor del mundo.
Roberto Savio: un legado intelectual. Juan Gabriel Valdés
Roberto Savio dejó una huella intelectual y humana profunda en quienes compartieron con él distintas etapas de la historia reciente, ya fuera en Inter Press Service, en Roma o desde América Latina. Su legado trasciende el periodismo: fue un sembrador de ideas, preguntas y valores que abrieron una mirada distinta sobre el mundo, especialmente para los latinoamericanos, a quienes ayudó a comprender su pertenencia al Sur global.
Desde joven, Savio entendió la historia no como una sucesión de hechos aislados, sino como un proceso en movimiento. Más que el impacto inmediato de la noticia, le interesaba la trayectoria histórica de los acontecimientos y su proyección hacia el futuro. Su reflexión buscaba crear espacios para la voluntad política, la transformación social y la defensa del humanismo, la justicia y la libertad. En tiempos dominados por la superficialidad mediática y la pérdida de perspectiva histórica, su pensamiento destacó por combinar una visión global con una lectura precisa de las realidades nacionales.
Recuerdo haber conocido esa mirada en la casa de mi padre, Gabriel Valdés, cuando Savio impulsaba la expansión de Inter Press Service en América Latina. Savio vinculaba los procesos de descolonización, el Movimiento de los No Alineados y el Grupo de los 77 con el surgimiento del Sur Global, espacio en el que América Latina debía participar con voz propia y una identidad autónoma. Detrás de esa visión existía una aspiración democrática: que los pueblos y actores marginados pudieran expresarse por sí mismos.
Un episodio simbólico de esa influencia ocurrió durante la toma de la Universidad Católica de Chile en 1967. Savio, además de llevar alimentos a los estudiantes, aportaba preguntas y reflexiones que ayudaban a comprender aquellos hechos en una dimensión histórica más amplia. Para él, esa generación estudiantil formaba parte de un fenómeno global que debía enfrentar las tensiones de la Guerra Fría y construir nuevas categorías de pensamiento y comunicación.
La gran idea que Savio legó a América Latina fue que solo integrándose plenamente al proceso histórico en el contexto del Sur Global podían cobrar sentido sus aspiraciones de desarrollo, libertad e identidad.
Roberto Savio periodista y combatiente. Esteban Valenti
Todos pueden acceder a la historia periodística de Roberto Savio, hay múltiples herramientas. En este breve espacio yo quiero rescatar su doble condición de periodista de nivel y combatiente indoblegable.
Para entender a Roberto Savio hay que comprender primero el silencio. No el vacío de ruido, sino ese silencio espeso y político que las grandes agencias occidentales imponían sobre los mapas del Sur. En la Roma de la posguerra, un joven Savio, formado en las aulas de Parma entre la economía del desarrollo y el derecho internacional, observaba el mapamundi con la lucidez de quien sabe que la geografía del dolor no coincidía con la geografía de las noticias. El mundo estaba ciego de sí mismo. Y el Tercer Mundo ciego y mudo.
Aldo Moro le enseñó los hilos invisibles del poder, pero fue el estallido de las dictaduras y el rumor de los pueblos silenciados lo que encendió su urgencia. En 1964, junto al argentino Pablo Piacentini, fundó Inter Press Service (IPS). No era una empresa; era una trinchera de tinta. En un despacho en un palacio de Roma, donde el humo de los puros y rodeado de fotografías históricas y contradictorias se mezclaba con la urgencia del teletipo, Savio abrió las puertas a los periodistas exiliados de América Latina. Mientras los tanques pisaban las calles de Santiago o Buenos Aires y Montevideo en IPS esos desterrados encontramos la única máquina de escribir que no les pedía sumisión, sino la verdad de sus patrias rotas.
Savio no veía la información como una mercancía para las bolsas de Nueva York, sino como el tejido conectivo de la dignidad humana. Viajó, fundó agencias en diversos países, una de ellas PRESSUR de los exiliados uruguayos a los que le dio una potente voz. Fue un gran impulsor de los No Alineados en sus grandes diferencias y complejidades, cruzó los pasillos de la UNESCO y la RAI, siempre persiguiendo el mismo fantasma: la democratización de la palabra.
Hoy, con el peso de los años y el reconocimiento de muchas repúblicas y figuras, contempla este siglo XXI desde la atalaya de Other News, pero sigue participando de la batalla. Indoblegable. Su mirada, que vio nacer y morir muchas utopías, advierte ahora el peligro de un nuevo totalitarismo: el del algoritmo y el ruido digital que puede aislar a los hombres en su propio egoísmo. Roberto Savio sigue siendo ese viejo cronista que sabe que, sin la voz de los olvidados, la historia de la humanidad está incompleta.
Esteban Valenti, su colega por 6 años inolvidables.
Roberto Savio: diplomático, comunicador y articulador global. Francisco Rojas Aravena
En el año 1957, el joven dirigente estudiantil italiano, Roberto Savio viajó, con una delegación multipartidaria y plurinacional juvenil, a China. Allí intervino en un Foro Global sobre China, en el contexto global. Ello le permitió conocer al canciller chino, Zhou Enlai. Este le consultó qué opinaba del desarrollo de China, a lo cual Savio le respondió que no podía opinar porque no conocía China. Ante esta respuesta el canciller lo invitó a hacer un recorrido por el interior de China. Zhou Enlai le salvo la vida. Fueron 3 jóvenes los que efectuaron este viaje. El resto regresó en avión, este se estrelló y todos los pasajeros murieron.
Al regresar del viaje, Zhou Enlai les preguntó qué podían decir de forma comparativa … y el joven Savio le respondió que era difícil “ya que China estaba muy lejos” …. Zhou lo miro, con ojos inquisidores, y el respondió “lejos de que”. Ello hizo que Roberto Savio tomara conciencia de su perspectiva eurocéntrica, y la necesidad de cambiar esa visión por una perspectiva global, inclusiva, capaz de dar cuenta del conjunto del sistema internacional. Ello transformó el pensamiento de Savio. Ese cambio lo ha acompañado toda su vida: tener una visión global. Ello se transformó en su misión y la ha ejecutado consistentemente a lo largo de su vida.
Fue representante de Aldo Moro en las relaciones con los partidos políticos, particularmente con la Democracia Cristiana, en los países de América latina. Con Chile tuvo una relación muy especial, en los años 60 y 70. Luego del golpe militar en Chile en el año 73 renunció a esta tarea. Siguió vinculado a esos países, para la protección de los lideres, en los contextos de dictaduras militares, que se establecieron en el Cono Sur latinoamericano.
Luego como comunicador global, fue consultor de Naciones Unidas por más de 3 décadas, trabajando para el UNDP, PAM, UNICEF, UNESCO, Fondo de Población, PUMA y OIT. El secretario general de Naciones Unidas, Boutros Boutros Ghali, lo designó su Asesor y le correspondió un rol decisivo en la Cumbre de la Tierra del año 1992. Ya antes había tenido un rol significativo en las comunicaciones en la Cumbre Norte-Sur, de 1981. En ella se discutió sobre el nuevo orden económico global. En las Naciones Unidas también discutía el nuevo orden informativo global.
La principal tarea que se dio Roberto Savio fue crear espacios, plataformas globales para “darle voz a los que no tenía voz”. Ello se materializó con el establecimiento de Inter Press Service, IPS, en el año 1964. Allí tuvo un rol central en su desarrollo global, con una red planetaria de información, que incluyó al sur global. En el año 2015, Savio creo Other News. El objetivo de esta plataforma fue constituir un sistema de información como Bien Público Global.
Año 2025, Roberto Savio asumió otro desafío global …. desarrollar una Sede Académica de la Universidad para la Paz de Naciones Unidas en Roma, con la misión es estudiar el impacto de la Inteligencia Artificial en la Sociedad. En ese contexto de los 45 años de la Universidad para la Paz, de Naciones Unidas, esta Institución lo distinguió con el premio a la Promoción de la Libertad de Información.
La conciencia generada sobre una visión y proyección global, desde la reunión con Zhou Enlai – quién le salvo su vida – se ha proyectado en una fecunda articulación diplomática, que ha posibilitado articular y mejorar las plataformas de comunicación globales y multinacionales, con carácter inclusivo global.
Epílogo
La historia de Roberto está atravesada por encuentros que no son meras anécdotas, sino puntos de inflexión de la historia contemporánea. Conoció y trató con gran cantidad de presidentes, primeros ministros, cancilleres y dirigentes de la sociedad civil de casi todo el mundo, siempre con la idea de fundar un orden internacional basado en el diálogo, la equidad, la no intervención, la igualdad jurídica de las naciones y la autodeterminación de los pueblos. Fue un verdadero activista de una ética global, que suponía valores universales y un sistema internacional basado en reglas.
Entre los muchos reconocimientos internacionales quiero recordar el Premio Hirosima por la Paz que le fuera conferido en 2013. Pero lo que más impresiona de su trayectoria no es lo que hizo o protagonizó, sino lo que sigue diciendo y haciendo. A sus muchas tareas como editor de Other News, Miembro del Comité de Rectores de la Universidad para la Paz de la ONU, su decisivo aporte a la creación del Tribunal Penal Internacional (TPI), su lucha inquebrantable por el ambientalismo, los desafíos de la inteligencia artificial, la brutal concentración de la riqueza, contra el armamentismo que resta recursos al desarrollo, la reconstrucción y actualización de las Naciones Unidas y la causa de la Paz en el mundo; se agrega su lúcida y constante prédica que sostiene la coherencia de una trayectoria que nunca ha separado información y ética de la responsabilidad.
Me gustaría concluir este tributo a Roberto Savio citando alguna de sus últimas declaraciones: “Hemos entrado en un mundo en que todos los valores están desapareciendo. Los únicos valores son ahora los de las Bolsas. Entonces me pongo en lugar de los niños que al nacer llegan al mundo con una deuda de 40.360 euros de deuda, que seguirá creciendo, porque nadie puede pagarla. Entonces, ¿cuál es la lógica?".
“La lógica es que una sociedad no puede vivir hasta que encuentre instrumentos de cooperación y de diálogo, sobre todo hoy, en un mundo donde todo es posible globalmente, porque la tecnología lo permite. Ya no existen verdaderas barreras lingüísticas, vivimos un mundo en que la homogeneización es muy acelerada. Por tanto, o reencontramos términos de diálogo y cooperación, para hablar entre nosotros o estaremos condenados al conflicto permanente”.
“Hoy lo que cuenta es la capacidad de indignarse, la gente que permanece indiferente ya no es un elemento social útil. Que la gente se indigne, sea de derechas o de izquierdas, pero que participe, se sienta parte de la sociedad y confíe que puede contribuir, en su pequeña medida, a mejorar el mundo. La paz, como decía Gandhi, se construye en las relaciones interpersonales. Es un problema de cultura, es una manera de ver la vida; no es un hecho técnico, es un hecho cultural. Debemos redescubrir la cultura de la paz entre todos nosotros”.
Gracias Roberto, por tu sabiduría, por tu legado y por tu entrega a las mejores causas de la humanidad.















