Cuánto debemos al árbol. Qué mal le pagamos al árbol. ¿Qué hemos hecho en nuestra hoja de vida por el árbol?

Los árboles son el alivio de los lugares urbanos. Cada vez que paso cerca de un pino —cedro blanco— que en la banqueta de su casa un vecino adoptó, me embriaga su aroma —que me da en la nariz— y doy gracias a quien hay que expresarlas por ese regalo a mis sentidos. Es más: metros antes de llegar al punto ya me empiezo a alegrar de lo que me espera con el bendito árbol.

También me ocurre caminando que si veo un árbol o planta que llame mi atención, me concentro en contemplarlo y olvido a quien venga conmigo, como cuando de adolescente veía a alguna mujer que me cautivaba y me desentendía de los obstáculos del camino, del tráfico y de todo lo demás.

Los árboles de Octavio Paz

El escritor mexicano Octavio Paz parece aludir al autor austriaco Reiner María Rilke, que decía «Árbol que tal vez piensa por dentro», cuando escribe:

Creció en mi frente un árbol.
Creció hacia dentro.
Sus raíces son venas,
nervios sus ramas.
Sus confusos follajes pensamientos.

Seguramente usted ha visto cómo desde el balcón de un apartamento podemos tocar hojas y ramas de un árbol vecino. Paz escribió tal experiencia de esta manera:

A través de la noche urbana de piedra y sequía
entra el campo a mi cuarto.
Alarga brazos verdes con pulseras de pájaros,
con pulseras de hojas.

Árbol, pretexto para orar

Algunos escritores creyentes han tomado al árbol como pretexto para orar. La espiritualidad, el don de esos autores, les permitió ver en las características arbóreas, en lo que ofrece el vegetal, un punto de comparación con la vida humana para de allí ponerse a dialogar con el árbol y, más aún, desde ahí dirigirse a Dios.

Una de esas plumas es la de la chilena Gabriela Mistral. Vea lo que fue capaz de escribir partiendo del tema de este artículo.

Himno al árbol (fragmentos)

Árbol que no eres otra cosa
que dulce entraña de mujer,
pues cada rama mece airosa
en cada leve nido un ser:

dame un follaje vasto y denso,
tanto como han de precisar
los que en el bosque humano, inmenso,
rama no hallaron para hogar.

Árbol que donde quiera aliente
tu cuerpo lleno de vigor,
levantarás eternamente
el mismo gesto amparador:

haz que a través de todo estado
¿niñez, vejez, placer, dolor?
¡levante mi alma un invariado
y universal gesto de amor!2

Otra pluma es la del polemista y escritor mexicano Alfonso Junco. En su poema cumbre lo que hace es un paralelismo entre las características propias del árbol y las de la Iglesia. Lo hace con tal maestría que si uno no quiere leer en el texto lo de la Iglesia puede leerlo como predicados de lo que es y llega a ser el árbol.

Ecclesia (fragmentos)

Desgajáronse en ti todos los rayos;
se rompieron en ti todas las hachas:
gloria de cicatrices,
solo para contarla te dejaron.

Curtido en vendavales y turbiones
la tempestad es tuya:
¡pero qué paz!, ¡qué inmensa paz, contigo!

¡Dame tu sombra cariciosa y brava!
¡Dame, Ahuehuete, el rapto
de tu hermosura ilógica!
Dame tu macicez y tu aventura.

¡Dame tu primavera milenaria
y tu ciencia del cielo y de la tierra,
y el gozo de tu paz entre ciclones,
y el beso de tu abrupta poesía!

Curiosidades

En el catálogo de los apellidos aventaja a muchos dignos representantes de la naturaleza el árbol. ¿A qué me refiero? Respuesta directa, vea usted: Arce, Lima —y de aquí en adelante algunos nombres (apellidos) de árboles emparentados con su fruto—, Manzano, Manzanero, Naranjo, Olivo, Perón, Perales; Pino, del Pino, Robles, etcétera.

Obituario

Este septiembre de 2022, mes de la patria en México, murieron dos patriotas que no tenían más lazo en común que haber sentido profundamente el movimiento estudiantil del 68, sesentayocheros de corazón. No; había otro lazo común: eran sencillos, y su hablar revelaba una honda sinceridad, algo muy agradecible en un mundo donde hay tantos divos —en el primer caso— y tantos presumidos —en el segundo...

Jorge Fons

Director mexicano de cine de larguísima trayectoria (colaboró en la significativa cinta Los caifanes). Dotado de una solidaria preocupación social. Gran lector de literatura. Celebrado por El callejón de los milagros. Realizó sin dinero, entre muchas aventuras y prohibiciones Rojo amanecer, que plasma la experiencia de una familia en el edificio que fue el centro de la masacre del 2 de octubre de 1968 con que el gobierno aplastó el movimiento estudiantil.

Precisamente su opinión sobre aquel movimiento expresada en entrevistas demuestra el dolor que le causaron los hechos.3

David Huerta

Poeta mexicano. Prematuramente, como con José Emilio Pacheco, perdimos a este autor. A pesar de que políticamente tanto él como su padre, el poeta Efraín Huerta, pertenecían a tendencias diversas, ambos fueron muy cercanos a (de nuevo) Octavio Paz.

Se recuerda un impulso que el nobel dio a David en sus inicios, quien —por cierto— últimamente coordinaba la cátedra Octavio Paz de la Universidad Nacional.

Estudiante, en el 68 fue brigadista. Salió de Tlatelolco (la masacre final) ensangrentado; no de sí mismo sino de los cadáveres que esquivó. Dejó a propósito Testimonio y 9 años después.

En su entrevista televisada las escritoras mexicanas Rosa Beltrán y Mónica Lavín le preguntaron sobre aquel movimiento. Contestó: «Después de nacer es lo más importante que me ha ocurrido […] Muchas de las cosas que se han conseguido en este país en el terreno de la democracia, y de la civilidad, y de la civilización creo que provienen en buena medida del 68. Es el orgullo de mi vida haber participado en ese movimiento; sí».

Notas

1 Título tomado del Canto I de Altazor, del escritor chileno Vicente Huidobro.
2 Habiendo alcanzado Mistral tales niveles de espiritualidad —se supone que en la tranquilidad de un gabinete—, resulta difícil imaginarla en las goteras de México… Pues, nada, que hace 100 años (1922) vino a México a sumarse a las misiones culturales que el titular de educación, José Vasconcelos, llevó a los puntos más apartados del país con el fin de superar la falta de saber científico a que la marginalidad condenaba a esos mexicanos. Es decir que Gabriela Mistral, la maestra, no le hizo ascos a entrar en contacto con los desposeídos.
3 Al respecto, busque usted la parte correspondiente a Rojo amanecer en la entrevista (disponible en YouTube) que el cineasta Armando Casas hace a Fons; donde este se expresa acerca de los responsables del movimiento: negándoles, por cierto —fue su sentir—, un perdón (esto de la negativa de perdón contrasta con la imagen de profunda bondad que irradiaba el realizador).