Algo tendrá el hilo cuando nuestras vidas están pendientes de él.
(Ángel Lahoz)
Tejer el vacío es una exposición que recupera, dentro del actual contexto internacional de reconocimiento del textil, la labor creativa y docente que la artista Ascensión Navarro (Gallur, Zaragoza, 1922 – Sevilla, 2019), conocida como Chonín, llevó a cabo durante décadas. La generosa donación de obras que su familia ha realizado al CAAC, junto a préstamos de otras instituciones y particulares, permite la recuperación de su figura, pionera en el arte textil andaluz, después de 40 años de olvido tras la muestra retrospectiva que Paco Molina le dedicara en la Fundación El Monte de Sevilla, que supuso un importante reconocimiento a su trayectoria.
Navarro inició su actividad artística tarde, cerca de los 50 años, cuando tras el nacimiento de sus hijos y su crianza “necesitaba seguir creando y parí otras obras”, como ella misma afirmaba. Este momento supuso un punto de inflexión y el inicio de un proceso de reinvención para explorar sus inquietudes artísticas, a pesar de las dificultades que el tardofranquismo seguía imponiendo a las mujeres, limitando su participación en ámbitos profesionales más allá de la esfera doméstica.
Su aproximación al textil no partía, sin embargo, de un territorio desconocido. Navarro contaba con una experiencia previa vinculada a la moda y llegó a disponer de su propio taller, un conocimiento material y técnico que constituiría una base fundamental. A ello se sumó su estrecha relación con el mundo de la creación, favorecida por la convivencia con el artista y profesor de dibujo José Ruesga. En 1967, el traslado de Sevilla a San Sebastián marcaría asimismo un nuevo horizonte vital, donde el contacto con una sociedad civil donostiarra particularmente activa y con otras mujeres comprometidas con la vida cultural y social contribuyó a abrirle nuevas perspectivas y a propiciar un espacio desde el que desarrollar su propia voz artística.
En Biarritz, enclave privilegiado de conexión con las corrientes culturales y artísticas europeas, Navarro entra en contacto con la creación textil a través de una exposición que despierta su interés y en ese mismo contexto inicia una primera etapa de formación. Su proceso de aprendizaje se complementa con una mirada atenta hacia las prácticas y saberes de la tradición artesanal de su entorno, como las mallas empleadas en las artes de pesca o el tejido con fibras vegetales, que incorpora a su investigación de nuevas posibilidades formales. A partir de 1974, compagina la creación con la docencia, siendo su labor determinante para otros artistas textiles de la ciudad. A su retorno a Sevilla, en 1979, Navarro mantiene su doble actividad, convirtiéndose su nuevo taller en espacio de producción, investigación y transmisión de saberes.
Navarro estuvo influenciada desde sus inicios por movimientos artísticos como La nouvelle tapisserie y el Fiber Art, que tienen un mayor desarrollo a partir de la II Bienal Internacional del Tapiz de Lausana de 1965 y cuyo propósito era superar el concepto tradicional del tapiz y conferir a las nuevas creaciones entidad propia como obras de arte textil de vanguardia. Al igual que otras artistas, como Magdalena Abakanowicz, Sheila Hicks, Aurèlia Muñoz o Josep Grau-Garriga, Navarro combina el telar con técnicas artesanales ancestrales, como el macramé o la malla, para crear tapices y esculturas textiles con un lenguaje contemporáneo, en las que la búsqueda de tridimensionalidad será una constante. Destaca el gran formato y la aproximación a lo instalativo de sus propuestas más ambiciosas, que en esta presentación propician un especial diálogo con los espacios monumentales del CAAC.
En los años 90, el arte textil fue relegado a un segundo plano y muchas artistas, en una disciplina en la que las mujeres eran mayoría, se vieron obligadas a explorar nuevos materiales, como el papel, o a reorientar su producción al ámbito de las artesanías. Fue bastante generalizado que sus trabajos quedaran en el olvido, en lo que parece ser otro ejemplo del borrado sistemático que las narrativas historiográficas han realizado con la obra de muchas creadoras. Afortunadamente, este relato está siendo revisado en los últimos años por las investigaciones y publicaciones de autoras como Isabel Tejeda o Patricia Mayayo, entre otras.
Paralelamente, el reconocimiento internacional del textil como un medio fundamental del arte contemporáneo en la última década, ha llevado a la recuperación crítica de creadoras históricas. Este proceso se ha materializado en exposiciones colectivas como: Textiles: open letter (Museum Abteiberg, 2013), Taking a threadfor a walk (MoMA, Nueva York, 2019) o Subversive, skilled, sublime: fiber art by women (Renwick Gallery, Smithsonian American Art Museum, Washington, 2024-2025). Y también, en revisiones monográficas de creadoras como Anni Albers (Anni Albers: in thread and on paper, Blanton Museum of Art, 2023), Sheila Hicks (Centre Pompidou, 2018; Stedelijk Museum, 2025) o Magdalena Abakanowicz (Tate Modern, 2022; Musée Bourdelle, París, 2025).
En el contexto español, el CAAC fue uno de los primeros museos en reivindicar en 2022 el trabajo de artistas históricas de esta disciplina,como Sheila Hicks o Paola Besana en la exposición Textiles instalativos. Del medio al lugar, y como Aurèlia Muñoz, Josep Grau-Garriga y la propia Chonín Navarro en la muestra Escultura expandida. Ese mismo año se llevaron a cabo las exposiciones retrospectivas Teresa Lanceta. Tejer como código abierto, en el MACBA de Barcelona y en el IVAM de Valencia, y Josep Grau-Garriga: diálogo de luz también en el MACBA. Actualmente, está teniendo lugar la importante muestra Aurèlia Muñoz. Entes, organizada por el MNCARS de Madrid y el MACBA.
El título de la exposición, Tejer el vacío, hace referencia a tres aspectos fundamentales en la obra de Navarro. El primero, personal, el vacío que le queda tras la maternidad y que le lleva a explorar la creación textil; el segundo, formal, el vacío o el espacio que pretende ocupar con sus obras más escultóricas; y el tercero, de carácter historiográfico, el vacío que el discurso oficial del arte contemporáneo propició dejando fuera el trabajo de artistas mujeres como Chonín Navarro, y que ahora se pretende completar. La muestra, además de una selección de la producción de Navarro, incluye piezas de Aurèlia Muñoz, Josep Grau-Garriga y María Teresa Codina, para contextualizarlas en el arte textil de la época. Así mismo, en la última sala, se ha querido homenajear su trabajo relacionándolo con obras de la colección del CAAC de otras creadoras como Ángeles Agrela, Paz Pérez Ramos y Soledad Sevilla.
















