El lanzamiento del Ron Carmen de Carúpano ha sido un estreno lleno de poesía, orgullo y arraigo en la historia reciente de la gastronomía venezolana. Se trata de un sentido homenaje realizado por discípulos de Carmen López de Bastidas, en celebración de su trayectoria de más de 35 años como la primera Maestra Ronera de Venezuela.
Se trata de un blend excepcional compuesto por reservas seleccionadas, cuyos rones más antiguos alcanzan hasta 15 años de envejecimiento en barricas de roble blanco americano de bourbon. También llama la atención que, a diferencia del estándar comercial de 40%, esta edición fue elaborada con una graduación alcohólica de 41.4%, buscando el equilibrio perfecto para resaltar su robustez sin perder elegancia.
Tiene un color ámbar cobrizo con destellos naranjas, mientras que en la nariz destacan frutas confitadas, almendras tostadas y chocolate oscuro. En boca, se ubica un balance entre notas dulces y un suave toque de salinidad gracias a su envejecimiento costero. Esta botella abre oficialmente la exclusiva serie de la colección "Maestría Ronera" de Ron Carúpano, diseñada para coleccionistas.
Por todo esto, entrevisté a Carmen López de Bastidas. Quería conversar con ella para contar en Meer de su talento y trayectoria, de este producto del cual los venezolanos estamos tan orgullosos, el ron de Venezuela. Ella hizo historia al convertirse, en 1990, en la primera mujer certificada como maestra ronera en Venezuela. No solamente es un orgullo para el país, sino que se encuentra dentro del exclusivo grupo de menos de diez maestras roneras activas en el mundo. Su criterio y su firma son un aval de prestigio mundial.
Después de graduarse como química y trabajar en Caracas, entró al departamento de control de calidad de Destilería Carúpano en 1990 y se enamoró del proceso de elaboración.
Perfecciona los perfiles aromáticos de la marca y es catalogada por expertos como una extraordinaria "nariz de oro". Es coautora de algunos de los rones más premiados del mundo. Bajo su dirección, las mezclas de la Hacienda Altamira —donde está ubicada la planta— han alcanzado un éxito asombroso. Sus fórmulas exclusivas tienen más de 100 medallas y premios internacionales ganados en las competencias más exigentes del mundo.
A diferencia de otras ediciones que llevan nombres de personajes históricos fallecidos, el ron ultra premium Carúpano Carmen es un homenaje en vida. La mezcla fue diseñada por sus propios aprendices y alumnos. ¿Y por qué le gusta tanto? “El Ron Carmen tiene una complejidad en su estructura que lo hace único. Me gusta mucho su aroma y me encanta su rico sabor que me acaricia el paladar”, dice la señora Bastidas con notable orgullo.
¿Cómo describe a ese grupo de jóvenes que hicieron el Ron Carmen?
Es un grupo de profesionales liderados por la licenciada Analia Márquez, que es nuestra maestra ronera junior y que se está formando para certificarse por Ron de Venezuela. Ellos son un grupo que, día a día, garantiza la calidad de nuestros rones y apoya a Analia en la descripción de los productos, inclusive dentro de las notas que se quieren lograr.
¿Cuáles son tres cosas en las que Ron Carmen se parece a usted?
Primeramente, la fortaleza en la determinación; mi determinación en la complejidad, en mis conocimientos, que se traducen en los sabores y en el carácter. Ellos dicen que soy dulce, que soy amistosa, aunque de carácter fuerte.
¿Cuáles fueron las mayores dificultades que tuvo que enfrentar durante sus primeros años para convertirse en maestra ronera?
La mayor dificultad en los dos primeros años fue sentir el rechazo de los operarios. Hacerlos atender mis órdenes a la implementación de las normas de control de calidad, por ser mujer en los años noventa. Sin embargo, me tocó liderar a un grupo de trabajadores para crear unos rones que fueran competitivos en el mercado nacional. Ellos no lo podían entender porque ese era un trabajo de hombres para hombres. El ron era de un mundo masculino, pero a través de charlas, de hacerles entender que teníamos que crecer como empresa para obtener mejores beneficios, ser competitivos en este mercado porque no fue fácil.
Debemos recordar que en aquel momento la bebida preferida por el venezolano era el whisky. El ron no era visto con buenos ojos. Gracias a Dios que, de tanto insistir, me gané el respeto, me gané la aceptación y luego formamos un equipo maravilloso.
¿Cómo y por qué se enamoró del ron?
El ron me conquistó desde la primera vez que vi el vaciado de barricas. Al ver esa cascada dorada que salía de sus corazones, regalándome su aroma, ese perfume de madera confitada, de madera con aromas a frutos cítricos, a nueces, a mandarinas, a frutos rojos… En ese instante dije: este es mi sitio. Y, hasta ahora, 36 años después, sigo enamorada del ron.
¿Por qué muchos dicen que el ron venezolano es el mejor del mundo?
La posición geográfica de Venezuela en el mundo, donde los rayos perpendiculares del sol entran, en un país donde tenemos una época de sequía y una época de lluvia, el sol juega un papel muy importante para la caña de azúcar en un suelo fértil, donde se desarrollan las cañas de azúcar con mayor contenido de su jugo, de sacarosa y, por ende, dan los mejores alcoholes. Los mejores alcoholes se obtienen al destilar sus mieles, al destilar las melazas que tienen mayor concentración. Luego, gracias a nuestra legislación, que nos exige que tengamos dos años de añejamiento como mínimo, en barricas de roble. En Venezuela usamos el roble blanco americano. Y de allí nacen los mejores rones del mundo.
¿Dentro del mundo del ron, a quiénes admira usted y por qué?
El mundo del ron es una legión, es una institución. Es un matrimonio, es una entrega. Admiro con toda honestidad a todos mis colegas, a todos los maestros roneros que están haciendo su mejor esfuerzo, su mejor trabajo, con entrega, con profesionalismo. Se merecen todos mis respetos y a todos los considero mis amigos. Tengo mayor contacto con algunos, sin embargo, todos merecen por igual mis respetos.
¿Cómo ve el camino de las jóvenes mujeres venezolanas que sueñan con convertirse en maestras roneras? ¿Cuáles serán los mayores retos que tendrán que enfrentar y cuáles son sus recomendaciones?
Actualmente, toda la industria del ron a nivel mundial ha abierto la posibilidad y las puertas para darles oportunidad a las mujeres jóvenes de formarse y, dependiendo de la preparación, que es bastante amplia, poner en práctica conocimientos, normas y procesos para ser consideradas maestras roneras, conociendo el lenguaje de las barricas y la madurez del ron en todos sus procesos. Y ser creativos, porque tenemos que ser creativos. Las mujeres tenemos mayor sensibilidad en la nariz y en la boca porque son nuestros órganos los que nos van guiando para crear una formulación. No es fácil, pero tampoco es imposible llegar a ser una maestra ronera.
Pero el ingrediente significativamente más importante es que deben amar el ron. Quien no ama el ron no puede alcanzar la dicha de ser un maestro ronero, porque el mismo ron te lo exige. Tienes que amarlo, tienes que entenderlo, tienes que disfrutarlo, así que ese es mi mayor consejo.
La Hacienda Altamira está en las costas del Mar Caribe… ¿Cómo influyen el calor, la humedad y la salinidad en los rones Carúpano y particularmente en el Ron Carmen?
La Hacienda Altamira está en el fértil valle de Macarapana, a tan solo tres kilómetros de las costas del mar Caribe. Esta es una zona que tiene un microclima muy particular en el que se conjugan la humedad de las montañas y las brisas suaves y cálidas del mar Caribe, donde tenemos una temperatura muy especial. Esas temperaturas conjugan muy bien en los procesos porque aceleran el proceso de añejamiento y la interacción que hay entre el agua, el alcohol y la madera. Así se desarrollan mejores sabores, mejores aromas; es más complejo el proceso de añejamiento, pero también se caracteriza porque los rones de Carúpano contienen una mineralidad, una salinidad única que no tiene ningún otro ron en Venezuela.
Por supuesto, Ron Carmen también tiene esa mineralidad que lo hace tan especial. De verdad que estamos hablando de un ron maravilloso, con esa complejidad espectacular, ya que esa salinidad nos permite percibir mejor los sabores del ron.
Ron Carúpano ha recibido más de 100 premios internacionales. ¿Cómo se siente al participar en los mejores concursos del mundo y al recibir estos reconocimientos?
Sin duda alguna, el ron venezolano está entre los mejores rones del mundo, pero que los de Ron Carúpano, en cualquiera de sus categorías, sean reconocidos y premiados con más de 100 medallas es para sentirme muy orgullosa —sentirme muy agradecida a Dios por darme el talento en el olfato y en el paladar, para desarrollar y para crear productos con un alto nivel de aceptación. Estos son rones dignos de reconocidos premios a nivel mundial, así que donde está un ron venezolano, está nuestra banderita ondeando como diciendo: “¡Aquí está Venezuela!”
¿Cuáles son sus alimentos preferidos para acompañar un Ron Carúpano y, especialmente, para acompañar al Ron Carmen?
He tenido la oportunidad de estar en catas con Ron Carmen, pero no buscando realmente una armonía, sino describiéndolo. En la intimidad de mi hogar, en el almuerzo con mi familia, he acompañado un arroz a la marinera. Un ron carupanero va maravillosamente bien con frutos de mar; a mí me encanta ponerle un poquito de Ron Carmen a un arroz marinero; unas gotitas le dan gran sabor. Es una comida de otro nivel, así que se la recomiendo.
¿Cuáles son los pasos a seguir que recomiendas para catar un ron?
Primero con la vista; ver el color. El de Ron Carmen es maravillosamente hermoso. Luego se lleva a la nariz para percibir los aromas que nos da este maravilloso ron. Destacan los olores a madera, una madera bastante atractiva. Después os da el alcohol, que nos acaricia suavemente en vez de golpearnos la nariz y, de allí, nosotros vamos agitando la copa y van apareciendo los aromas. Destacan frutales como los cítricos, los frutos confitados, aromas a miel, a ciruelas pasas, aromas dulces, a frutos rojos… y se nos va ampliando esa paleta aromática tan espectacular que tiene este ron.
Y, por último, lo llevamos a la boca para degustar, para acariciar el paladar con el Ron Carmen. Aunque el alcohol está presente —tiene más de 40° de alcohol— no nos agrede el paladar; al contrario. En el retrogusto nos va dejando unos sabores exquisitos. Resaltan las pasas y los frutos rojos mientras que nos va dejando un almíbar dulce de chocolate blanco. Sabores a mandarina, un poquito de café, un poquito de lácteo, el caramelo del quesillo, plátano horneado, piel de naranja confitada… y, así, en la medida que lo vamos llevando a la boca, se nos va ampliando esta paleta de sabores. Espero que esto sea una pequeña guía para saber valorar este ron maravilloso que se ha sacado para homenajearme por mis 35 años con el ron en la casa Carúpano.















